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América
Último adiós al arzobispo
Roxana: Yo soy católica y nuestro señor arzobispo ha sido uno de los mejores. Ha puesto en su sitio a los políticos y los corruptos

Centenares de devotos comenzaron hoy a dar el último adiós al arzobispo metropolitano de Guatemala, Óscar Julio Vián, que murió este sábado a los 70 años víctima de un cáncer, y a quien sus fieles recuerdan como un hombre "sin pelos en la lengua" a la hora de criticar y reprender a la clase política.

En medio de aplausos y de dolor por su deceso, los restos del líder religioso llegaron este sábado al Templo El Calvario para una misa de cuerpo presente, antes de que sean trasladados a la Catedral Metropolitana, donde estarán hasta que el martes concluyan sus exequias.

"Yo soy católica y nuestro señor arzobispo ha sido uno de los mejores. Ha puesto en su sitio a los políticos y los corruptos", dijo a Efe Roxana, una mujer devota que acudió a despedir a Vián en el primero de los cuatro días de honras fúnebres.

Vián, que falleció esta madrugada en un hospital de la capital donde estaba ingresado desde hace unos días por su delicado estado de salud, ha sido un hombre crítico con el sistema político guatemalteco, la corrupción en las instituciones públicas y el actuar de algunos funcionarios.

Nació el 18 de octubre de 1947 en Ciudad de Guatemala en el seno de una familia católica, humilde y trabajadora -como él mismo contaba-, y estaba al frente del Arzobispado metropolitano de Guatemala desde el 2 de octubre de 2010 con la idea de implementar esa vocación de sacrificio y santidad que aprendió durante su niñez en el Colegio de los Salesianos.

Desde su nombramiento fue un hombre crítico con la propaganda en televisión del Gobierno, con el pacto de corruptos que se fraguaba en el Congreso para aprobar reformas contrarias a la persecución de delitos como la financiación electoral ilícita, en devolver el dinero robado al Estado y sacar la corrupción.

"Ahora cuesta sacarla (la corrupción). Tenemos que tener mucha paciencia, pero recordemos que esto se va a seguir dando si no tenemos una buena educación, valores, sino amamos a nuestra patria", decía el arzobispo, que estudió filosofía, pedagogía y teología en la Universidad de San Carlos y en el Instituto Filosófico y Teológico Salesiano, en febrero de 2017.

Pero en sus argumentos también proponía reformas para cambiar el sistema: "Se ve como que la carreta no quiere caminar y tenemos que purificar a tantas instituciones (...) Aún hay mucho que purificar, todavía hay gente que sigue aprovechándose del erario de nuestra República, le importa poco y en lugar de progresar hay gente que sigue igual que el año pasado aunque se encuentre en las cárcel".

Y es que su objetivo, según sus propias palabras, era luchar por una Guatemala sin violencia, donde se garantizaran derechos básicos como la educación o la salud: "En Guatemala luchamos contra el robo al pueblo (...) no hay salud, no hay escuelas, ni vivienda porque no hay recursos, pero sí hay recursos para robárselos y a millonadas",

El líder religioso, que formuló los votos perpetuos en 1972 y fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1976, se desarrolló como docente en El Salvador (Instituto Rinaldi), Costa Rica (Colegio Santo Domingo Savio, Cartago) y Panamá (Instituto Técnico Don Bosco) y desempeñó diversos cargos en la Sociedad Salesiana, entre ellos el de consejero provincial.

El 20 de diciembre de 1996, el papa Juan Pablo II lo nombró vicario apostólico de El Petén (Guatemala) y recibió la consagración episcopal el 1 de febrero de 1997. Diez años después fue nombrado arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango-Totonicapán.

Su labor en Guatemala será recordada por muchos fieles católicos que este sábado expresaron su pesar, aunque también por otros que no profesan esta religión y que reconocieron su trabajo.

Vián, un hombre que dijo haber tenido una infancia "muy alegre y feliz" gracias a que tuvo unos padres que eran trabajadores incansables, quería impulsar "una nueva pastoral".

"Sintonizo mucho con el papa Francisco", decía Vián en un video publicado en agosto de 2016 con ocasión del 40 Aniversario de Ordenación Sacerdotal y en el que enfatizaba que su satisfacción era escuchar a los jóvenes y a aquellos que los forman porque representan el mañana.

A ellos, con su alegría, entusiasmo y vida espiritual, les pidió "darse a los demás", olvidando las cosas materiales: "Guatemala necesita gente nueva, sangre nueva. ¿Cuándo vamos a quitar la miseria y la pobreza?".

RD/Agencias