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Monseñor Marc Pelchat, obispo auxiliar de Quebec YouTube/Webtélé ECDQ
Creemos que podemos reconstruir la Iglesia, aún cuando sea más humilde, para anunciar la misión de Cristo

(Cameron Doody).- "Hay comunidades casi extintas. Necesitamos cambiar la forma de hacer las cosas. Creemos que podemos reconstruir la Iglesia". El obispo auxiliar de Quebec, Marc Pelchat, se ha mostrado convencido de que la solución al declive del catolicismo en la región francófona canadiense puede pasar por la ordenación de los hombres casados con un compromiso probado con la fe -los llamados 'viri probati'- y ha revelado, además, que los obispos quebequenses discutieron hace poco sobre este mismo tema.

"Durante una sesión a puerta cerrada en una reciente plenaria de los obispos, se habló de la ordenación de hombres casados ​​de cierta edad, y cuyo compromiso eclesial se haya puesto a prueba y demostrado", dijo Pelchat en una conferencia dedicada al futuro de la Iglesia en Quebec, según lo recogido por el CNS. "Esta es una reflexión importante que tenemos ahora mismo", añadió el prelado, otrora decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Laval.

Entre las razones que el obispo adujo para abordar la cuestión de la ordenación de los 'viri probati', Pelchat mencionó la situación inestable de las iglesias de la región, y apuntó que "en la última década ha habido una caída importante en la demanda de los sacramentos, los ritos funerales incluidos".

"La Iglesia se ha convertido en un vestigio del pasado, destinado a la marginación. Los fieles aún presentes creen que todavía hay una Buena Nueva que compartir, pero habrá que hacerlo de otra forma. Tendremos que perseverar", opinó el obispo Pelchat.

Pero no es que el problema sea solo de números o de fieles o de sacerdotes, según el prelado, con lo que en términos de reforma no será suficiente la fusión de parroquias que la Iglesia en Quebec tiene previsto implementar antes de enero del año que viene. Más bien, el ocaso del catolicismo en la región se debe a que durante mucho tiempo la Iglesia ha metido a los fieles en el papel de espectadores y consumidores, sobre todo con respecto a los sacramentos.

"Tenemos que cambiar esta forma de hacer las cosas", declaró Pelchat. "Creemos que podemos reconstruir la Iglesia, aún cuando sea más humilde, para anunciar la misión de Cristo", añadió, precisando que el reto es "cómo convertirnos en misioneros en un Quebec cambiante que ha roto sus vínculos con la herencia católica y busca su orientación en cualquier parte", amén de que "la mayoría de los quebequenses consideran al clero desacreditado por los escándalos sexuales".

"Cada vez más oímos la llamada de ponernos en camino y desarrollar un movimiento de conversión pastoral, nuestras estructuras inclusive, como para contrarrestar la posición dominante de la Iglesia que siempre hemos conocido", aseguró el obispo Pelchat, antes de confesar que "no me formé para la Iglesia de hoy, pero uno tiene que adaptarse".