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El arzobispo Charles Scicluna, en Chile Vatican News
Si el Papa Francisco decide seguir las recomendaciones de Scicluna, sería una señal muy potente de reparación con las víctimas

(Cameron Doody).- "Terremoto sin precedentes en la Iglesia chilena". Eso es lo que avecina el periódico La Tercera con su exclusiva este domingo de que el polémico obispo de Osorno, Juan Barros, ha presentado por tercera vez su renuncia al Papa. Y es que el caso Karadima puede llevar por delante no solo a Barros, sino también a otros obispos que formaban parte del círculo íntimo del cura pederasta. Tales como Horacio Valenzuela, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, e incluso a los cardenales Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errázuriz o el nuncio Ivo Scapolo.

Según informa La Tercera, en el informe que el investigador papal sobre abusos en la Iglesia chilena, Charles Scicluna, entregó personalmente al Papa Francisco el pasado 20 de marzo estaría una nueva carta de dimisión de Barros. El obispo de Osorno ya intentó dimitir dos veces en el pasado: uno, cuando estalló el caso Karadima, y dos, cuando los laicos y laicas de la diócesis empezaron a movilizarse contra él.

Este tercer intento, no obstante, sería diferente, por al menos dos razones: porque Barros ya deja entender que su decisión es irrevocable y porque Scicluna, además, recomendaría a Francisco que acepte la renuncia. Información que, por su parte, el prelado ha negado, diciendo este lunes desde Punta de Tralca, donde ha comenzado la Asamblea de la Conferencia Episcopal de Chile, que "yo no le entregué ninguna carta a monseñor Scicluna".

Ya por otro lado, ¿qué hay en el informe de Scicluna sobre Valenzuela, Koljatic y Arteaga, los actuales obispos de Talca, Linares y el auxiliar de Santiago respectivamente? Según La Tercera, el informe de Scicluna contendría unas cuantas páginas sobre la Pía Unión Sacerdotal a la que todos pertenecían al alero de Karadima en la parroquia de El Bosque.

Páginas dedicadas, precisamente, a los testimonios de las víctimas de Karadima James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz que apuntan a que los tres obispos, además de Barros, fueron testigos de las agresiones que sufrieron. Revelaciones por las que, al igual que el caso del obispo de Osorno, Scicluna también pediría las dimisiones de Valenzuela y Koljatic, al menos, dejando fuera a Arteaga por el Parkinson que actualmente sufre.

En el caso de Ezzati y Errázuriz -cuyos nombres también sonaron en los testimonios que dieron a Scicluna víctimas cuyos abusos dichos cardenales habrían intentado tapar- lo que ha recomendado el investigador papal empieza a ser menos claro. A medio plazo, Scicluna podría recomendar que el Papa reevalúe la continuidad del emérito de Santiago en el C9, el Consejo de Cardenales que ayuda al obispo de Roma en su reforma de la Curia.

Y a largo plazo, el arzobispo de Malta podría sugerir a Francisco que se replantee la sucesión en la archidiócesis capitalina y pasar del obispo castrense, Santiago Silva -el hasta ahora favorito para el cargo- a favor del arzobispo de La Serena, René Rebolledo.

Con respecto al nuncio Scapolo, La Tercera cita a un sacerdote familiarizado con el caso Barros-Karadima, quien explica: "Si el Papa Francisco decide seguir las recomendaciones de Scicluna, sería una señal muy potente de reparación con las víctimas. Y una señal muy potente de que el Papa no estaba bien informado. Ahí todo apunta al nuncio. Ahora, lo que debe calibrar el Papa es hasta dónde llega la responsabilidad, cuál es el criterio que va a seguir ahora el Vaticano, ¿se llegará a todos los curias relacionados con abusos? Es el Papa el que tiene que ver adónde quiere llegar".

Reacciones sobre las supuestas sugerencias de Scicluna al Papa en torno a las posibles renuncias de Barros, Valenzuela y Koljatic no han tardado en llegar. "Es una buena noticia, ojalá que se concrete", dijo Gustavo Madrid, portavoz de la agrupación de laicos del Maule. "Yo creo que ellos [los obispos] también fueron víctimas y tienen que ser acogidos por la Iglesia católica, pero no pueden estar en cargos de poder", añadió, mientras que por su parte el coordinador de los laicos de Osorno, Juan Carlos Claret, se refirió específicamente a la dimisión de Barros y afirmó: "Para nosotros vuelve a poner el centro de la responsabilidad en el Papa Francisco, quien ahora más que nunca tendría por tanto un deber de responder y mirar a los ojos si va a aceptar esa renuncia o no".