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América
El Papa, con los obispos chilenos Agencias
No basta aquí con sacar a personas (...) hay que ver qué hay detrás que produce esto. Porque el sistema de investigación dentro de la Iglesia es largo, secreto y nosotros los curas estamos cansados de esto

(J. B./Agencias).- Los obispos chilenos acudirán a su encuentro con el Papa en Roma planteando un "plan de renovación" que podría incluir la expulsión de los obispos involucrados en los casos de pederastia, entre ellos Juan Barros. Así lo confirmó el presidente de la CECh, Santiago Silva, quien añadió que "es posible que el Papa le pida a algunos obispos que dejen su diócesis".

"Tiene que haber una solución drástica, fuerte e intensa, eso sin lugar a dudas. Aquí no se trata solo de un matiz de superficie, aquí se trata de meterse en el núcleo de la dificultad, de la crisis, de solucionarla", añadió.

Tras leer el informe, que recoge 64 testimonios, Francisco pidió "la colaboración y asistencia" del clero chileno "en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial".

En este sentido, monseñor Silva aseguró que el pontífice "recibe un cúmulo de información de diferentes niveles", pero resaltó que la Conferencia Episcopal de Chile "oportunamente dijo lo que tenía que decir".

 

 

Por su parte, el jesuita Felipe Berríos reaccionó a la carta papal, subrayando que la misiva "se recibe con mucha esperanza y también con cierta desazón, porque confirma muchas intuiciones que uno tenía que aquí algo no funcionaba (...) Espero que de aquí al tiempo a que viajen los obispos (al Vaticano) no siga esta máquina de desinformación que hay en la Iglesia Católica".

Berríos sostuvo que en la Iglesia "creo que hay una mafia", ya que "no se nos olvide que el Papa Benedicto renunció porque no se la pudo con esto, y eso es lo que tengo temor, que esta máquina siga funcionando con secretismos, influencias por debajo, cosas desinformadas (...)".

Sobre el origen de los abusos sexuales, Berríos aseguró que en la Iglesia existe una "verticalidad", "secretismos" y "miedos" que a su juicio se deben "desmantelar". En este sentido, el jesuita apuntó directamente al fallecido Papa Juan Pablo II, a quien acusó de evitar el proceso modernizador que vivía la Iglesia en la década de los '60.

"Una de las personas que frenó esto, que hizo retroceder a la Iglesia Católica fue el Papa Juan Pablo II. Más que él, porque se dedicó a los viajes, fue el secretario de Estado, Angelo Sodano, una persona nefasta en esto que empezaron a nombrar a puros obispos repetidores de lo que se decía en Roma y que implementaron estos secretismos y uno lo ve en Chile con el cardenal Medina (...)", sostuvo el jesuita.

"No basta aquí con sacar a personas (...) hay que ver qué hay detrás que produce esto. Porque el sistema de investigación dentro de la Iglesia es largo, secreto y nosotros los curas estamos cansados de esto", sostuvo, añadiendo que queda con la sensación de que el Papa "llega tarde" a este problema.

"Yo no entré a cura para estar todo el tiempo tratando de investigar o defender que se han mandado y delitos (...) Dan ganas de decir ‘no más'". Berríos fue consultado por si el celibato era el origen de los abusos que cometían sacerdotes, a lo que aseveró que "aquí se mezclan varias cosas. A mí no me gustaría identificar el celibato como la única causa de los abusos sexuales".

En ese sentido, manifestó que "uno de los grandes pecados de la Iglesia Católica es haber apartado a la mujer de la jerarquía. Eso ha sido un error tremendo", y agregó que "cuando uno ve que entra esta procesión de obispos, curas, y uno ve puros hombres dice: "aquí hay algo raro" "esto no es bueno"".

"El celibato no siempre fue obligatorio ... así como se impuso en la Iglesia, se podría sacar. El celibato si está puesto como una obligación puede ser perjudicial", concluyó.