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América
Scapolo y Errázuriz

(Jesús Bastante/Agencias).- "Junto al papa, sentimos dolor y vergüenza porque, a pesar de las acciones realizadas estos años, no hemos logrado que las heridas de los abusos sanaran en los corazones de muchas víctimas y siguen siendo una 'llaga' abierta en el corazón de la Iglesia en Chile", reconocen los obispos chilenos en el mensaje final de su Asamblea Plenaria.

En el mismo, el Episcopado del país indicó que la carta de Francisco "la recibimos como una invitación a asumir con magnanimidad y humildad este desafío".

"Queremos hacernos cargo de los errores que nos correspondan y corregirlos, de tal forma que la Iglesia sea, cada vez más, un ambiente sano y seguro para niños, niñas y jóvenes", aseguraron los obispos, quienes confirmaron que "nos ponemos, como Iglesia, en estado de oración, escucha, discernimiento y disponibilidad para renovar la comunión eclesial".

El Nuncio Scapolo, el cardenal Errázuriz, Juan Barros, los 'obispos de Karadima'... La carta del Papa Francisco a la Iglesia chilena, tras la exhaustiva investigación de Scicluna y Bertomeu, y la convocatoria del Episcopado a Roma la tercera semana de mayo, aventura una 'purga' en el seno de la Iglesia del país.

¿Cuál ha sido el papel del Nuncio en el escándalo? ¿Van a continuar los obispos que en su día protegieron a Karadima? ¿Qué hará Errázuriz, uno de los miembros del C-9? Son muchas las preguntas que quedan en el alero, a un mes del encuentro de Roma. Previamente, se espera que el Papa reciba a las víctimas de Karadima, a las que pedirá perdón pública y directamente.

La primera duda se resolvió casi de inmediato, cuando el obispo de Osorno, Juan Barros, aseguró que acudiría a la cita con el Pontífice. "Con el favor de Dios", señaló el polémico prelado.

Por su lado, Francisco Javier Errázuriz descartó tener responsabilidad alguna en el hecho de que el Papa no obtuviera información "certera y veraz" en torno a los casos de abusos sexuales que sacuden a la iglesia católica chilena. El nombre de Errázuriz surgió junto al del nuncio Ivo Scapolo después de la misiva papal.

 

 

Para Errázuriz, los encargados de hacer llegar esa información al pontífice son los propios obispos y la Nunciatura. "No me extraña que aparezca mi nombre como uno de los responsables de la investigación y de la sentencia que recibió el padre Karadima por abusos de poder y abusos sexuales", dijo el religioso a La Tercera.

"Como era de esperar, surgió la pregunta acerca de los canales de información del Santo Padre. ¿Quiénes debían informarlo de manera completa y veraz? No faltó un sacerdote que mencionó mi nombre entre los responsables, puesto que soy uno de los nueve cardenales que pertenecen al Consejo de Cardenales que nombró el Papa poco después de su elección", añadió.

"Como puede verse, nuestra tarea no consiste en informar al Papa sobre las dificultades, los posibles errores y males que afectan a la Iglesia en todos los países. El Santo Padre cuenta con otros canales para este objetivo, como son las periódicas visitas ad limina, que le hacen los obispos cada cinco años; las nunciaturas apostólicas y los informes sectoriales que le entregan regularmente las congregaciones romanas, es decir, los ministerios de la Iglesia", recalcó.

 

 

Finalmente, el portavoz de la Santa Sede, Greg Burke, sostuvo que la convocatoria a Roma de los obispos equivale a una declaración de "estado de emergencia espiritual" para la iglesia chilena.

En una entrevista a Ap, Burke explicó que la carta del Papa a la jerarquía chilena difundida en la víspera era un reconocimiento de que se había equivocado con respecto a las víctimas de abusos y que "sí, les creemos, ustedes tienen su lugar en la iglesia".

Burke respondió que el Papa recibe mucha información de una variedad de fuentes y acababa de leer un informe de 2.300 páginas preparado por dos enviados suyos. "Ahora tiene un cuadro completo de la situación", añadió.

En la carta, Francisco anunció que convocaba a los 32 obispos chilenos a la Santa Sede para elaborar cambios a corto, mediano y largo plazo. Son inusuales estas convocatorias de emergencia, como la del 2002 a los obispos estadounidenses y de 2010 a los prelados irlandeses por su mal manejo de los casos de abusos. "Digamos que ha declarado un estado de emergencia espiritual, lo que revela con cuánta seriedad toma la situación", explicó Burke.


Mensaje de los obispos chilenos

Nos hemos reunido en esta 115ª Asamblea Plenaria de los Obispos para tener un tiempo de reflexión y diálogo sobre el viaje apostólico del Papa Francisco a Chile.

Haciendo este proceso de discernimiento, recibimos la carta del Papa, fechada el 8 de abril de 2018. En ella Francisco abre su corazón ante el dolor abrumador de los abusos que le dieron a conocer sus enviados especiales y nos convoca a Roma a dialogar con Él sobre sus conclusiones, para colaborar "en el discernimiento de las medidas que a corto, mediano y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar, en lo posible, el escándalo y restablecer la justicia".

Acogemos con fe y obediencia filial esta carta. Junto al Papa, sentimos dolor y vergüenza porque, a pesar de las acciones realizadas estos años, no hemos logrado que las heridas de los abusos sanaran en los corazones de muchas víctimas y siguen siendo una ‘llaga' abierta en el corazón de la Iglesia en Chile. Al mismo tiempo, renovamos nuestra esperanza porque vemos en esta intervención del Sucesor de Pedro un camino concreto para que juntos podamos ayudar a sanar y reparar las heridas que aún permanecen abiertas. La carta del Papa la recibimos como una invitación a asumir con magnanimidad y humildad este desafío.

Para iniciar este camino nos ponemos, como Iglesia, en estado de oración, escucha, discernimiento y disponibilidad para renovar la comunión eclesial. Queremos hacernos cargo de los errores que nos correspondan y corregirlos, de tal forma que la Iglesia sea, cada vez más, un ambiente sano y seguro para niños, niñas y jóvenes. Como nos ha dicho Francisco: "Amemos en la verdad, pidamos la sabiduría del corazón y dejémonos convertir".

Pedimos a nuestras comunidades que nos ayuden con su consejo y oración, como lo pide el propio Papa; las víctimas han de ser el primer motivo de nuestra plegaria y reparación.

Que la Virgen del Carmen nos ayude en este camino de conversión y de renovación eclesial.

LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

Punta de Tralca, 13 de abril de 2018.