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América
Ilusión pre-sínodo de Amazonia
El Sínodo de la Amazonia es considerado por muchos como un momento decisivo para el futuro de la Iglesia católica y de las reformas que pretende llevar a cabo el Papa Francisco

(Luis Miguel Modino, corrsponsal en Brasil).- El Sínodo de los Obispos de la Pan-Amazonia ha dado un nuevo paso, esta vez importante, tras dos días de reunión del Consejo Pre-Sinodal y los asesores, celebrada en el Vaticano este 12 y 13 de abril. Después de ser debatido entre los presentes el contenido del material preparado, ha sido aprobado el documento de trabajo, todavía no dado a conocer, que va a determinar los pasos a seguir en el futuro, en especial toda la labor que va a ser llevada a cabo en las comunidades de la Amazonia para escuchar la voz y conocer lo que piensan los pueblos que allí viven.

Por encima de todo cabe destacar un aspecto que ha sido resaltado con sorpresa y admiración por muchos de los presentes, que ha sido la escucha silenciosa, la presencia amiga, fraterna, serena y alegre del Papa Francisco, que participó de la totalidad de la reunión, dialogando con todos los participantes durante los intervalos, sacándose fotos, pero que por encima de todo quería conocer, informarse sobre las realidades tan complejas, profundas y diferentes que encierra la Amazonia y sus pueblos.

En una sociedad donde muchos dicen lo primero que les viene a la cabeza, el Obispo de Roma, que podría servirse de su poder para decir lo que bien quiera, inclusive para hablar ex cátedra, prefiere escuchar en silencio, pues sabe y reconoce la veracidad de lo que durante la reunión señalaba uno de los asesores, el único indígena presente, Justino Sarmento Rezende, salesiano brasileño. El miembro del pueblo tuyuka, decía a los presentes, “quien vive aquí (en el Vaticano), no va a saber cuales son los caminos de la Amazonia, pero nosotros que estamos allí, podemos decir cuales son los caminos que la Iglesia puede recorrer”.

Por eso, el padre tuyuka, agradecía el hecho de que “la Iglesia está mirando para nosotros, con el corazón vuelto para nosotros, con la mente, está depositando en nosotros, los pueblos de la Amazonia, la esperanza de recibir contribuciones importantes para que la Iglesia sea cada vez más local y universal. Nosotros, pueblos indígenas, pueblos evangelizados y hoy evangelizadores, tenemos como contribuir también para el enriquecimiento de nuestra Iglesia”.

De hecho, el Padre Justino Rezende, reconoce que participar de esta reunión ha sido “una experiencia muy interesante y determinante para mí, personalmente, como indígena, religioso salesiano y sacerdote”. No en vano, decía que “estoy aquí hablando en nombre de los pueblos de la Amazonia y en especial en nombre de los pueblos indígenas”. En nombre de sus parientes, les pedía a los presentes, inclusive al Papa, que “nos vean como hijos suyos, hermanos suyos, porque usted es nuestro hermano mayor, nuestro guía, nuestro pastor”.

Preparar un material que recoja tal diversidad de culturas, espiritualidades, realidades y sentires como los que se hacen presentes en la Amazonia no ha sido tarea fácil para los asesores, Marcia Oliveira, Justino Sarmento Rezende, Paulo Suess, Peter Hughes y Fernando Héctor Roca Alcazar. En ese sentido, la socióloga brasileña Marcia de Oliveira, reconocía que “este trabajo fue uno de los más exigentes de los últimos tiempos, pero ha tenido un resultado muy positivo”. Ella destacaba al final de la reunión, que se sorprendió positivamente con la acogida de sus exposiciones por parte de personas que también son especialistas en el área

Este es un sentimiento compartido por Justino Rezende, quien decía que “estaba muy preocupado con como sería la recepción de aquello que nosotros elaboramos como textos iniciales”. En ese sentido, destaca “la postura abierta de los hermanos obispos, que contribuyeron bastante, con lo que el documento quedó bastante enriquecido". Para el salesiano indígena, “era importante destacar algunos elementos de las riquezas inmensas que los pueblos indígenas tienen, lo que también suponía un miedo para mí, cómo expresar los pensamientos, las experiencias, las expectativas de los pueblos indígenas de la región Pan-Amazónica”. Pero, según él, “muchas cosas vendrán a partir de la consulta y de la participación de todos los organismos, comunidades y diócesis que darán sus contribuciones. Será momento muy importante para rever la caminada de la Iglesia católica, presente en nuestra región amazónica, proponer nuevos caminos para nuestras vidas, nuevos compromisos sociales, con la defensa de la naturaleza, con la organización de nuestro modo de vivir: economía, sostenibilidad, vida religiosa y pastoral”.

El objetivo final no es otro que aquel que resalta Monseñor Roque Paloschi, arzobispo de Porto Velho, Brasil, y Presidente del Consejo Indigenista Misionero, “que todo sea camino para la fraternidad, para la superación de la violencia y de las injusticias que vivimos en esta bonita Amazonia”. El arzobispo insiste en que “a partir del texto que está siendo estudiado, fuimos debatiendo caminos que queremos trazar con este Sínodo de la Amazonia”. El también brasileño, y obispo de Juina, Monseñor Neri José Tondello, ha destacado “la orientación de escuchar a las comunidades de la Amazonia, principalmente a los pueblos indígenas, los ribereños, los pueblos que constituyen esa porción del Pueblo de Dios”.

Junto con ellos, Monseñor Erwin Kräutler, obispo emérito de la Prelatura del Xingú, Brasil, cuya voz y actitud proféticas siempre han gozado de gran respeto dentro de la Iglesia de la Amazonia, ha insistido en “la sintonía impresionante entre los participantes”. Monseñor Kräutler destacaba la felicidad “con el resultado que alcanzamos, cada uno podía decir lo que pensaba”. Esa sensación también ha sido compartida por el español Rafael Cob, Obispo del Vicariato de Puyo, Ecuador, quien decía que “todo ha ido muy bien, en un clima muy fraterno, haciendo cada uno sus aportaciones conforme íbamos leyendo el borrador del texto”.

El Sínodo de la Amazonia es considerado por muchos como un momento decisivo para el futuro de la Iglesia católica y de las reformas que pretende llevar a cabo el Papa Francisco, pues, como incide Justino Rezende, “a través de este Sínodo, tenemos una oportunidad grande e importante para innovar nuestra Iglesia, presente en la Amazonia”, insistiendo que “los pueblos de la Amazonia esperan mucho de este Sínodo”.

Es un nuevo paso de una historia construida con “la vida de tantos misioneros, misioneras, sacerdotes y obispos que dieron sus vidas con nosotros, defendiendo nuestras culturas y fueron martirizados”, reconoce el padre indígena, quien les agradece, pues “por ellos podemos decir que estamos vivos hasta hoy, porque si no fuese la Iglesia, los otros ya nos tendrían aniquilado”.

Son “misioneros, que a pesar de no ser indígenas, asumieron rostros indígenas, aprendieron a hablar nuestras lenguas, aprendieron nuestras tradiciones y no quisieron volver más para aquí (Europa), están enterrados allí”, según Justino Rezende, gente que “por el trabajo misionero, hicieron surgir muchos laicos comprometidos con la Iglesia, como catequistas, ministros extraordinarios de la Palabra, de la Eucaristía, religiosos, religiosas, sacerdotes”, reconocía el religioso.

Sin duda una historia que, con nuevos caminos, debe continuar. "Coloquemos todos los trabajos en las manos de Dios", como les decía el Papa Francisco a los presentes al final de la reunión, para que "este Sínodo sea la manifestación de Dios para nosotros", según el Padre Justino Rezende, para quien "el Sínodo de octubre de 2019 será como un punto de llegada. Me gustaría que todos los pueblos que habitan esta región puedan participar de forma alegre, serena y positiva, de modo esperanzoso, pues de la contribución de cada uno vendrán muchas cosas importantes".