• Director: José Manuel Vidal
América
El sacerdote Peter Kliegel

(José M. Vidal).- Referente de la Iglesia de Osorno, que todavía preside monseñor Barros, al sacerdote Peter Kliegel le "tocó profundamente" la carta del Papa a Chile, denuncia la cobardía del cardenal Errázuriz y apunta a un cambio en profundidad de los obispos del país: "La Jerarquía chilena tiene que bajar d las sedes episcoples y cambiar la mitra por un gorro".

¿Qué sintió al leer la carta del Papa a la Iglesia chilena?

La carta es un pronunciamiento esperado. Me tocó profundamente la sinceridad del Papa. Son palabras de un padre que sabe que ha causado profundas heridas a sus hijos e hijas y, ahora, percibe que tales heridas no sanarán con facilidad. El padre reconoce su ceguera y sus falencias y, a mi juicio, solicita humildemente magnanimidad, la ofrece en su persona y la requiere de su hijo. Me siento agradecido por tener un padre tan valiente. Es ejemplar.

El Papa se queja de que le engañaron. ¿Quién o quiénes pudieron hacerlo?

El Papa deja traslucir que la comunicación hacia su persona sufre grandes dificultades. La palabra "engaño" en la información inter-vaticana ya la usó, hace años, el Papa Juan Pablo II, cuando descubrió un mal uso de su autoridad.
También en la Iglesia se defienden intereses y, cuando  el poder toma el mando, se hace  a menudo callar el amor. Interpretando la información que está a la mano, hay solo una culpable: la obediencia a la autoridad mayor por cobardía, en la comunidad episcopal.

¿Quedan especialmente 'tocados' el nuncio Scapolo y el cardenal Errázuriz, tan cercano al Papa, que forma parte el G9?

La Nunciatura hizo  los tramites en conciencia, no me cabe duda; al Sr. Cardenal Errázuriz le faltó la valentía del arzobispo de Boston.

¿Le sorprende que el Papa opte por el discernimiento colegial y sean los obispos, con el Papa, los que tomen decisiones?

Leyendo atentamente los escritos del Papa Francisco, no me cabe duda que en su mente está la visión eclesial de Medellin: la comunidad cristiana como lugar de encuentro con Jesus. Algo así buscará en este momento en el discernimiento  colegial episcopal, a sabiendas de que aún le amarran lazos de tradición jerárquica, pero que todos los afectados por esta causa deben colocarse de verdad en una actitud de discernimiento abierto y sincero. Habra mucho camino por recorrer, para que suceda esto en la Iglesia católica. Pero "la esperanza no defrauda".

¿Qué tiene que hacer la jerarquía chilena, para recuperar la credibilidad social perdida?

Bajar de las sedes episcopales, cambiar la mitra por un gorro y remar junto a los fieles, para volver a sentir el viento recio que debe soplar en la vida los fieles, y animar a sus hermanas y hermanos con la sabiduría que el Espíritu Santo las ha concedido. ¿Qué otra cosa hizo Jesus?

¿Es hora de cambiar el método de la selección de las ternas para la elección de obispos?

Se ha dado poca importancia a la misión profética de cada bautizado. ¿Esta misión es una realidad o una palabra bonita? La presencia del Espíritu Santo no puede quedarse en una mera promesa. ¡El Espíritu esta! Desde esta confianza en el pueblo de Dios, hay que iniciar una nueva estructura eclesial. Es tiempo de comprender que el Dios de la historia hace maravillas, y que éstas no están restringidas a las manos de unos pocos. El documento de Medellin en su mensaje a los pueblos latinoamericanos propone: renovar y crear nuevas estructuras en la Iglesia, para institucionalizar el dialogo y canalizar la colaboración entre obispos, consagrados y laicos. Ahí esta el camino. !Sin quedarse en palabras y en buenos consejos! ¿Por qué habrá dicho Jesus tantas veces 'no teman'?