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América
La exmonja chilena Consuelo Gómez Emol
Hermanas del Buen Samaritano: "Pedimos perdón a Consuelo Gómez Pinto, nuestra hermana en Cristo. Lo pedimos con humildad y sabiendo que esta petición por sí sola no repara el daño causado"

(C.D./Agencias).- "Fui abusada sexualmente por una monja en España... varias y repetidas veces. Y todos sabían y me hicieron callar. Me hicieron sentir a mí que era culpable de todo". Este es el relato desgarrador de la exreligiosa chilena Consuelo Gómez, a la que la congregación a la que pertenecía, Las Hermanas del Buen Samaritano, ha pedido perdón no solo por los abusos sino también por la falta de atención médica y las políticas de aislamiento que la llevaron a sufrir depresión.

"Pedimos perdón a Consuelo Gómez Pinto, nuestra hermana en Cristo. Lo pedimos con humildad y sabiendo que esta petición por sí sola no repara el daño causado", señala la congregación un comunicado que fue subido a la página web de la Conferencia Episcopal.

Las Hermanas del Buen Samaritano indicaron además que instruyeron el inicio de una investigación canónica por el caso, que fue denunciado hoy por el portal local Emol.

La congregación reconoció que "conocían los graves hechos" denunciados por Gómez, agregando que las medidas que tomaron y la actitud que tuvieron entonces "no estuvieron a la altura" de su misión.

Consuelo Gómez Pinto relató que estuvo en esa congregación, con sede en la región chilena del Maule, entre 1998 y 2017.

Aseguró a Emol que en el 2000 fue trasladada a España, donde sufrió abusos sexuales por parte de una monja "que también era chilena" que fueron pasados por alto por la jerarquía. "Pero ahora comprendí que esta es una historia que yo viví, que es mía, y que no soy la única", dijo por primera vez a un medio.

Contó que entonces todavía era novicia y que tenía cerca de 20 años.

Consuelo Gómez, en sus tiempos de monja (Emol)

Relató que la primera vez que pasó fue cuando la religiosa abusó de ella en la habitación que compartían, después de que le sincerara su angustia por lo que estaba viviendo y se pusiera a llorar, tenía asco.

"Sentía que me quitaba mi dignidad", recordó, y señaló que después los hechos se repitieron.

"Cuando yo entraba al baño ella también lo hacía y cerraba con llaves para luego manosearme. Me forzaba física y psicológicamente a hacer cosas que yo no quería", añadió.

Por eso, Consuelo acudió al sacerdote que era el director espiritual del recinto.

"También me hizo callar, por lo mismo, porque me dijo que le iban a dar la razón a ella y no a mí, que yo para él era una simple novicia, y yo, por miedo, no sé a qué, pero por miedo, porque estaba lejos de mi familia, me quedé como parapléjica", dijo.

Afirmó que tuvo una reunión con el nuncio apostólico en Santiago, Ivo Scapolo, a quien le contó todo su caso vivido en España.

"Me enviaron al psiquiatra, que sin mayores palabras se dio cuenta de la depresión severa y del trastorno de estrés postraumático que tenía producto de lo vivido en España, de estar guardando todo por más de diez años", afirmó.

"Pero a mí la rabia que me da ahora es que el nuncio Scapolo, sabiendo todo esto, no ha hecho nada", reclamó. "Todo lo que se pueda hacer contra los obispos es poco. Yo los metería a la cárcel. Son todos una pila de mentirosos, sinvergüenzas e hipócritas", consideró la exmonja.

El caso de Consuelo Gómez se viene a sumar a los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y la impunidad en que se mantuvieron durante décadas y han arrastrado a la Iglesia católica chilena a la peor crisis de su historia, puesta en evidencia con la renuncia masiva de los miembros de la Conferencia Episcopal.

La exmonja chilena Consuelo Gómez (Emol)

La petición de perdón a Consuelo Gómez de la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano:

1. En relación a las denuncias realizadas por Consuelo Gómez Pinto, ex religiosa de nuestra Congregación, manifestamos con dolor que conocíamos el relato de los graves hechos ocurridos al interior de nuestra comunidad religiosa, las medidas que tomamos y la actitud que tuvimos entonces no estuvieron a la altura de nuestra misión y vocación, a imagen de Jesús. Debimos acoger y acompañar, y no lo hicimos. Debimos disponer garantías para que estos hechos no se repitieran, y tampoco lo hicimos en su momento.

2. Pedimos perdón a Consuelo Gómez Pinto, nuestra hermana en Cristo. Lo pedimos con humildad y sabiendo que esta petición por sí sola no repara el daño causado.

3. Con el objetivo de actuar en justicia y evitar que este tipo de hechos se repitan, la Madre General, Patricia Ibarra Gómez, ha tomado una serie de medidas, que incluyen la instrucción de una investigación canónica para revisar las situaciones denunciadas. También se ha tomado contacto con el Consejo Nacional de Prevención de Abusos y con la Comisión Diocesana de Prevención para abordar adecuadamente estas situaciones tan terribles y dolorosas, y se trabajará un protocolo de prevención de situaciones abusivas de toda índole.

4. Con pesar, señalamos que no siempre en nuestra comunidad religiosa se ejerció la autoridad correctamente, por este motivo, desde hace dos años iniciamos un proceso de renovación integral de la Congregación.

5. Continuaremos con más fuerza y amor sirviendo a los pobres que nadie quiere ayudar, a socorrer a los enfermos terminales y a acompañarlos en su dolor y en un buen morir. Nuestro amor al Señor Jesucristo, el Buen Samaritano, nos ayude y conduzca a recoger con amor al hermano caído en el camino.

6. La comunidad del Buen Samaritano hará todo lo que esté de su parte para mitigar las consecuencias dolorosas de estos lamentables hechos.

Molina, 29/05/2018