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América
Los guatemaltecos lloran a sus muertos
Es importante no quedarse a medio camino y continuar asistiendo a las miles y miles de personas afectadas en las zonas de Escuintla, Chimaltenengo y Secatepéquez

El Papa Francisco expresó su pesar por las víctimas de la erupción del volcán de Fuego en Guatemala en un telegrama enviado al nuncio apostólico en Guatemala, Nicolas Thevenin, que hizo público la oficina de prensa del Vaticano.

En el telegrama, firmado por el secretario de Estado, Pietro Parolín, se dice que el papa está "profundamente apenado al conocer la triste noticia de la violenta erupción del volcán" en Guatemala, que ha causado hasta el momento, decenas de víctimas mortales, cientos de desaparecidos y millones de afectados.

Francisco "ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y oraciones por todos los que sufren las consecuencias de ese desastre natural", añade el mensaje.

Y pide que se transmita "el sentido pésame de Su Santidad, junto con expresiones de consuelo, a los familiares que lloran la pérdida de sus seres queridos".

Así como, "su cercanía espiritual a los heridos y a los que trabajan denodadamente en auxiliar a los damnificados" y se pide que "el Señor que derrame sobre todos ellos los dones de la solidaridad, la serenidad espiritual y la esperanza cristiana".

La Iglesia abre tres centros de acogida para los afectados

Al menos 70 personas han muerto tras producirse la violenta erupción del volcán en la tarde del domingo 3 de junio; aunque los equipos de socorro siguen trabajando sin descanso y todavía quedan muchas zonas por revisar. El número de desaparecidos es incalculable y las cifras de personas afectadas por este desastre natural asciende a los 2 millones.

Se trata de un volcán de unos 3.700 metros, que se encuentra a unos 35 kilómetros al sudoeste de la capital, Ciudad de Guatemala.

La erupción se ha manifestado de forma imprevista: una explosión de gas, humo, cenizas, durante la madrugada del domingo al lunes, que ha oscurecido el cielo y rápidamente ha caído sobre el territorio circundante, densamente poblado; dejando algunas áreas completamente sepultadas.

Coches sepultados bajo cenizas tras la erupción del volcán


Es fundamental que las ayudas sigan llegando

La diócesis de Escuintla, la más afectada por el desastre, a través de una nota firmada por su obispo, Mons. Víctor Hugo Palma Paúl, pide a las autoridades del gobierno local y nacional que continúen prestando servicios propios de ayuda y socorro.

"En muchos casos, hemos encontrado prontitud y compromiso civil. Es importante no quedarse a medio camino y continuar asistiendo a las miles y miles de personas afectadas en las zonas de Escuintla, Chimaltenengo y Secatepéquez", añade el prelado.La movilización inmediata de la Iglesia

El Volcán de Fuego es conocido por su actividad estromboliana, pero lo que ha ocurrido en estos días es el fenómeno más grave desde hace varios años. Mientras tanto, la Iglesia se ha movilizado de inmediato, organizando la ayuda a través de las parroquias y Caritas, privilegiando a aquellos que han perdido su hogar y que no tienen ni un techo para resguardarse.

Concretamente, se han establecido tres centros de acogida para aquellos que han perdido sus hogares o propiedades en tres parroquias.

Al respecto, Mons. Víctor Hugo Palma, explica que se trata de centros que suministran principalmente medicinas, ropa, alimentos y sobre todo agua potable, que es "el bien de mayor necesidad por el momento".

Asimismo, el 10 de junio, se llevará a cabo una colecta en todas las parroquias de la diócesis para ayudar a estas zonas tan afectadas, en las que viven agricultores, propietarios de pequeñas tierras y cultivadores de café.

(RD/Agencias)

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