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América
Manifestación contra la violencia
La violencia se inició desde la noche del viernes al norte de Nicaragua, donde un niño murió cuando un grupo de desconocidos a bordo de una camioneta descargó disparos con armas de guerra en un barrio con manifestantes

Las misas vespertinas en la catedral metropolitana de Managua fueron suspendidas debido a la presencia de "paramilitares", en una crisis que ha cobrado al menos 135 vidas, informó hoy el vicario de dicho templo, Silvio Romero.

"No tenemos misa a las 6.00 p.m. (00:00 GMT), sabemos muy bien que a esa hora andan los paramilitares", dijo Romero, al finalizar la homilía este domingo en el templo católico, ubicada en el centro de Managua.

Los grupos "paramilitares" son civiles con armas de fuego que, con apoyo de la Policía Nacional, realizan ataques contra la población, en especial a quienes protestan contra el presidente Daniel Ortega, según organizaciones humanitarias locales.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el movimiento Amnistía Internacional han denominado como "parapoliciales" a estos grupos, señalados de realizar "ejecuciones extrajudiciales".

Aunque en casi todas las ciudades de Nicaragua se puede desarrollar una vida casi normal durante las horas del día en medio de la crisis, de noche el peligro aumenta debido a la presencia de "paramilitares" y policías, acusados de defender los intereses de Ortega, cuyo Gobierno mantiene un discurso de paz.

"Quien dice que ama a Dios y manda a matar a su hermano es un asesino, por más que hable bien de Dios", recalcó Romero en la homilía.

"Es el pueblo de Nicaragua el que está hoy sufriendo, sangrando (...), no se puede más con tanta masacre, basta ya", exclamó el sacerdote.

La iglesia católica, la más seguida en Nicaragua, ha tenido un papel trascendental durante la crisis, ya que ha evitado la muerte de cientos de personas que han mantenido sus protestas de forma pacífica, y a través de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) sirve de mediadora en el diálogo nacional con representantes de la población nicaragüense.

Romero afirmó que las misas en horarios diurnos se mantienen en Managua.

Este fin de semana los nicaragüenses esperan que el presidente Daniel Ortega responda a una carta que los obispos le entregaron con una propuesta de "democratización" del país, ante lo cual pidió tiempo para "reflexionar".

Nicaragua cumple hoy 54 días de la crisis sociopolítica más sangrienta en los años 80, con Ortega también de presidente.

Las protestas contra Ortega y contra su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

Nicaragua vivió hoy nuevos episodios de violencia, a la espera de que el presidente Daniel Ortega responda a una carta que los obispos le entregaron con una propuesta de "democratización" del país, ante lo cual pidió tiempo para "reflexionar", en medio de la crisis que deja al menos 135 muertos.

La violencia se inició desde la noche del viernes al norte de Nicaragua, donde un niño murió cuando un grupo de desconocidos a bordo de una camioneta descargó disparos con armas de guerra en un barrio con manifestantes, según confirmó la Arquidiócesis de Jinotega, 163 kilómetros al norte de Managua.

Ataques similares, de hombres en camioneta disparando con armas de guerra a manifestantes, fueron reportados esta madrugada en Managua y municipios vecinos, como Ciudad Sandino y Ticuantepe.

Como resultado, los pobladores de diversos barrios de dichos municipios levantaron nuevas barricadas para impedir el paso de estas camionetas con hombres armados, que se caracterizan por ser en su mayoría grises y todas de la misma marca.

La Conferencia Evangélica Pentecostés de las Asambleas de Dios de Nicaragua desautorizó al presidente del Ministerio Clamor de Dios Internacional, el puertorriqueño Jorge Raschke, quien defendió en Managua a Ortega, y dejó claro que el pastor, que descalificó a los obispos católicos nicaragüenses, no las representa.

Un grupo de estudiantes que se mantenía atrincherado desde el 19 de abril pasado en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), al este de Managua, abandonó el campus, que sirvió como santuario de estudiantes que protestan contra el presidente y era asediado por policías y fuerzas de choque oficialistas conocidas como "turbas".

Horas después la universidad propiedad de la iglesia Bautista, que por ley recibe subvención del Estado, ya que funciona como pública, fue saqueada por desconocidos.

Al suroeste de Managua decenas de familiares y amigos despidieron a Chester Javier Chavarría, un joven de 19 años que murió el pasado jueves durante un ataque a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAM-Managua).

Los universitarios Víctor Cuadras y Zayda Hernández, representantes de la Coalición Universitaria, llegaron este sábado a Nicaragua después de un viaje a Washington donde constataron el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y su secretario, Luis Almagro, para poner fin a la crisis del país.

Tras un respiro de unas 6 horas, los enfrentamientos violentos volvieron en horas de la tarde de este sábado en las ciudades de Jinotega (norte) y Masaya (Pacífico), donde una camioneta de la alcaldía jinotegana y una motocicleta fueron calcinadas, mientras que a 50 kilómetros al norte de Managua los manifestantes denunciaron que un vehículo estatal fue sorprendido con un ataúd que contenía armas.

Hasta el anochecer de este sábado Ortega no había anunciado el fin de su "reflexión" sobre la carta de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que básicamente le pidió la "democratización" del país, que se traduce en la exigencia de la población, de que abandone el poder.

La violencia en Nicaragua se da en medio de una crisis sociopolítica, la más sangrienta que atraviesa el país centroamericano desde los años 1980, con Ortega también de presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la también vicepresidenta Rosario Murillo, que han dejado 135 personas fallecidas según el Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social.

Luego, se convirtieron en una exigencia de renuncia, tras once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

RD/Agencias