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América
Lula da Silva y el Papa Francisco Agencias
Grabois: "He visitado presos en situaciones similares en distintos lugares y jamás he tenido un inconveniente de esta naturaleza"

(C. Doody/Efe).- ¿Envió el Papa Francisco un rosario a Lula da Silva? Eso es lo que han sostenido desde las páginas de Twitter y Facebook del expresidente brasileño, pero el Vaticano ha desmentido tajantemente que Bergoglio mandara semejante regalo, afirmando que el que intentó entregar el rosario a Lula, el abogado argentino Juan Grabois, lo hizo estrictamente "a título personal".

La fotografía publicada en Facebook y Twitter del supuesto regalo del Papa a Lula muestra un rosario con cuentas de color negro, una cruz plateada y el escudo del Vaticano en relieve y también de color plata, empaquetado en un elegante estuche cuadrado de color rojo. Al lado se alcanza a ver parte de una tarjeta con la firma del Papa.

"El Papa Francisco envió un rosario al presidente Lula, preso político hace 67 días. El presidente recibió el rosario en la sede de la Policía Federal en Curitiba", dice el texto que acompaña la fotografía en la página del exmandatario en Twitter.

El Vaticano, no obstante, desmiente esta información en una nota publicada en la página en portugués de Vatican News, que precisa que Grabois "trató de hacer una visita -a título personal- al ex presidente (Lula)", y al serle denegada el permiso para hablar con Lula en persona, entregó a las autoridades penitenciarias un rosario para el expresidente meramente "bendecido" -y no estrictamente enviado- por el Papa.

En su cuenta en Twitter, Vatican News en portugués precisó aún más y afirmó que "el rosario no es un presente del Papa Francisco a Lula. Como muchos otros, es un rosario bendecido y distribuido en innumerables ocasiones. La visita [de Grabois] era personal y no a nombre del Papa".

 

 

Sea cual fuere la procedencia del rosario, Grabois -exconsultor del Pontificio Consejo Justicia y Paz- se mostró "muy preocupado" por que las autoridades penitenciarias no le dejaron reunirse con Lula en persona por no ser un sacerdote consagrado.

"Personalmente estoy muy triste, vine de muy lejos para dialogar con una persona muy querida por gran parte de nuestro pueblo latinoamericano y me voy con este sentimiento de que algo malo debe estar pasando para que la mía haya sido una visita impedida por razones de naturaleza política por las autoridades de turno", manifestó Grabois ante la prensa. 

El consultor del ex-consejo de Justicia y Paz de la Santa Sede y coordinador del Encuentro Mundial de Movimientos Sociales añadió que le sorprendió "el argumento que esgrimió la autoridad aquí presente, que fue de naturaleza teológica, por no ser sacerdote consagrado. Yo no sé si estos funcionarios tienen formación teológica, pero todos los bautizados somos discípulos y misioneros, y tenemos funciones religiosas que cumplir. He visitado presos en situaciones similares en distintos lugares y jamás he tenido un inconveniente de esta naturaleza".

 

Lula da Silva


En el portal del expresidente en Facebook el texto agregó una mención que el Papa Francisco hizo en mayo sobre el papel de los medios en la difamación de figuras públicas.

"Se crean condiciones oscuras para condenar a una persona, los medios empiezan a hablar mal de las personas, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación esas personas se manchan, luego llega la Justicia, las condena, y al final, se hace un golpe de Estado", publicó el portal oficial de Lula en esa red social al citar unas declaraciones del pontífice.

Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, completó el pasado jueves dos meses de su condena en una celda adaptada especialmente para él en la sede de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba.

El exmandatario fue acusado de recibir un apartamento a modo de soborno de la red de corrupción en la petrolera Petrobras destapada a través de la llamada operación Lava Jato.