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América
Abusos del clero en Valparaíso
Varias de las presuntas víctimas de la zona de Valparaíso han pedido reunirse con los enviados especiales del papa Francisco, el maltés Charles Scicluna y el español Jordi Bertomeu

La crisis que vive la Iglesia católica de Chile tras los casos de abusos de altos cargos eclesiásticos a menores escribe un nuevo capítulo. Pese a que el Papa ha empezado a hacer una purga entre los implicados con el objetivo de acabar con el escándalo, lo cierto es que la institución pasa por una grave crisis social después de que cada vez más personas estén denunciando lo que ocurrió durante años en secreto.

Los testimonios no dejan lugar a dudas y hablan de tocamientos en la piscina, masajes e incluso violaciones. La cadena pública británica BBC ha viajado a Valparaíso y ha recogido algunos de estos relatos.

Esta por ejemplo el de Mauricio Pulgar que cuenta algunas experiencias traumáticas que sufrió tras seguir su vocación sacerdotal cuando era menor de edad. Relata que con solo 17 años le obligaron a meterse en una piscina desnudo junto a otro compañero y que uno de los curas les empezó a tocar argumentando que era bueno "para la autoestima". Meses después también le sorprendieron actitudes raras, como la frecuencia con la que querían darle besos en la cara o el paulatino alejamiento que le obligaron a hacer de su familia.

Pero lo peor fue cuando un veterano sacerdote abusó sexualmente de él después de que se desmayara. Los intentos de la víctima por comunicarlo a instancias superiores dentro de la Iglesia cayeron en saco roto debido a los esfuerzos de las élites católicas chilenas por silenciar estas polémicas. Cuando llevó el caso a juicio tampoco tuvo éxito porque los potenciales delitos ya habían prescrito.

Marcelo Soto vivió una situación similar con el mismo párroco que había abusado de Pulgar. El cura invitó al joven a su habitación a ver una película y cuando este llegó se dio cuenta que era porno homosexual. Cuando le pidió explicaciones, el eclesiástico "se tiró encima a tocarme los genitales e intentar hacerme sexo oral", tal y como desvela BBC Mundo. Una vez más, misma respuesta de los superiores: pedirle silencio y no darle ningún tipo de apoyo.

Finalmente Sebastián del Río tampoco tiene buenas palabras sobre el cura que hacía tocamientos en la piscina en el caso relatado por Pulgar. Relata que este hombre se obsesionó con él y le acosaba continuamente hasta que decidió enfrentarse a la situación. "Se puso a llorar y me dijo que esperaba que fuera más cariñoso con él, que quería estar conmigo".

Monseñor Gonzalo Duarte

Finalmente a Del Río le nombraron asistente de Gonzalo Duarte, un obispo que siempre hizo la vista gorda y acaba de renunciar por los escándalos. Con él, la experiencia no fue mucho mejor, ya que un día le pidió que le hiciera un masaje en la espalda, una situación inapropiada a la que el joven se negó.

Son algunos de las decenas de casos que han ido saliendo a la luz y que muestran que la Iglesia católica chilena tiene que sufrir una profunda reestructuración interna en la que los culpables deben enfrentarse a sus actos.

Las víctimas se quejan

Presuntas víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero chileno criticaron hoy que la renuncia del obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte, aceptada este lunes por el papa Francisco, fuera por motivos de edad y no por las denuncias de abusos y encubrimiento que pesan en su contra.

"Me parece pésimo (...) No es justo que Gonzalo Duarte salga por la puerta ancha", dijo el exseminarista Marcelo Soto en una entrevista con Radio BioBío.

El pontífice anunció el lunes que aceptaba las renuncias de Duarte y de los obispos de Osorno, Juan Barros, y de Puerto Montt, Cristián Caro, las primeras dentro del plan de renovación de la Iglesia en Chile, que atraviesa por la peor crisis de su historia por las denuncias de abusos sexuales.

Fuentes eclesiásticas precisaron, sin embargo, que Duarte había presentado su renuncia con anterioridad y que le fue concedida porque tiene 75 años, la edad a la que los obispos suelen abandonar sus funciones en las diócesis.

Según Marcelo Soto, en 1992, cuando era seminarista en San Rafael de Lo Vásquez, cerca de Valparaíso, un sacerdote le tocó los genitales e intentó abusar de él.

Asegura que denunció los hechos ante Gonzalo Duarte, que era vicario general de la diócesis de Valparaíso, pero no hizo nada.

"Duarte me sugirió que no lo comentara con nadie porque siempre 'el hilo se corta por lo más delgado'. Con esto intentaron amenazarme para que me quedara callado", señala.

Soto afirma que fue testigo de "conductas impropias" de algunos sacerdotes, entre los que estaba Duarte, hacia seminaristas.

"En el caso de Duarte, por ejemplo, era mucho de andar tocando a los seminaristas, de hacerles mucho cariño en la cabeza, en los hombros, en el cuerpo, aunque nunca vi que les tocara los genitales", añade.

Durante los últimos días han surgido nuevas denuncias contra Duarte y otros religiosos de seminarios e iglesias de la región de Valparaíso.

Mauricio Pulgar, que era seminarista en Valparaíso en la década de los noventa, relata conversaciones fuera de lugar de Gonzalo Duarte cuando este era profesor de liturgia en el seminario.

"Se obsesionaba con hablar de temas sexuales que no tenían nada que ver con liturgia. Un día, por ejemplo, empezó a decir que si uno tenía una erección y no sabía qué hacer o si uno se masturbaba mucho, tenía que hablar con él porque él era la persona adecuada", dijo Pulgar a BBC Mundo.

Sebastián del Río, otro exseminarista, explica que Duarte lo nombró su secretario después de finalizar sus estudios en el seminario, mientras estaba a la espera de ser ordenado sacerdote.

"Me trataba pésimo. El maltrato, el abuso, la prepotencia, lo pasé muy mal en ese tiempo", declara a BBC Mundo.

Del Río asegura que un día Duarte lo llamó a su apartamento para hablar sobre su ordenación.

"Mientras conversábamos, Gonzalo Duarte se mete al baño, me dice 'acompáñame' y se desnuda el dorso", puntualiza.

"Me pasa un tubo de crema y me dice: 'hazme masaje en la espalda porque estoy con tanto dolor' Yo lo quedo mirando y le digo que, por favor, no se entere nadie porque no corresponde", señala Del Río.

Varias de las presuntas víctimas de la zona de Valparaíso han pedido reunirse con los enviados especiales del papa Francisco, el maltés Charles Scicluna y el español Jordi Bertomeu, que hoy llegaron a Chile para seguir con sus investigaciones.  (RD/Agencias)