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El ya obispo emérito de Rancagua, Alejandro Goic
Ramos: "El mensaje del Señor es relevante para todos los seres humanos, y especialmente para los más pobres"

(Comunicaciones Rancagua).- Los fieles llegaron desde temprano a la Catedral de Rancagua, algunos desde parroquias muy lejanas, con el fin de participar en la misa con que se le decía adiós a monseñor Alejandro Goic Karmelic, quien fuera por 14 años obispo de la Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua y se le daba la bienvenida a monseñor Fernando Ramos como administrador apostólico. Entre los presentes estaban también autoridades regionales y de las Fuerzas Armadas y de Orden, además de familiares de ambos prelados.

Hubo aplausos, regalos, momentos de emoción y variados signos. Así al inicio de la ceremonia el Vicario Canciller, padre Héctor Pulgar, presentó y leyó las letras apostólicas por medio de las cuales, el Papa Francisco designó a monseñor Fernando Ramos Administrador Apostólico de la diócesis. Luego el obispo Goic entregó al obispo Ramos los signos distintivos de su nuevo encargo pastoral: la cátedra, signo visible de la presencia en la diócesis del sucesor de los apóstoles, y el báculo, signo de su ministerio como pastor y guía de la comunidad.

Monseñor Alejandro entregó unas palabras de bienvenida a su sucesor; y de agradecimiento a los fieles por su cariño, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y diáconos que colaboraron con él y a tanta gente con la que ha compartido estos años. Al respecto del difícil momento que vive la Iglesia local al momento de su salida, señaló que en clave de fe "todo es gracia de Dios". Enfatizó que durante todos sus años de episcopado trató de vivir su lema: Cristo es mi vida, y que ahora hará lo mismo en su servicio como obispo emérito.

Posteriormente, se desarrolló la eucaristía presidida por monseñor Fernando Ramos y concelebrada por los cardenales Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errazuriz; los obispos Oscar Blanco, Galo Fernández, Cristián Contreras M., Moisés Atisha y los eméritos Javier Prado y Miguel Caviedes; además de gran parte del clero de la diócesis.

Goic, Ramos y Ezzati


En su homilía, el nuevo pastor diocesano señaló que enfrenta este desafío con mucha disponibilidad de servicio. "Todos saben que estamos en una situación especial en la Iglesia chilena y el Papa está realizando algunos movimientos con respecto a los obispos. Desde esa perspectiva quiero ponerme en sintonía con esa voluntad para colaborar lo mejor posible para cumplir nuestra misión de poner a Cristo en el centro y poder evangelizar, especialmente en los más pobres, en los más abandonados, en aquellos que sufren situaciones especiales. El mensaje del Señor es relevante para todos los seres humanos, y especialmente para los más pobres. Desde esta perspectiva tengo gran disponibilidad para escuchar lo que el Espíritu Santo quiere para nuestra Iglesia de Rancagua y ponerme también en clave de escucha para las comunidades de la Iglesia de Rancagua", indicó.

Al finalizar, el obispo Fernando Ramos entregó un presente al ahora obispo emérito; en tanto que el Vicario General, padre Gabriel Becerra, dio un obsequio de bienvenida a monseñor Ramos.

Cuando terminó la ceremonia monseñor Goic recibió el saludo de los feligreses presentes en la Catedral.

Goic abraza a Ramos en su despedida de Rancagua