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América
Se cumplen diez años de la muerte del jesuita, misionero en Brasil
Anden por la Amazonia, escuchen lo que la gente dice, sus demandas y esperanzas, sus problemas y soluciones, sus utopías y sueños

(Luis Miguel Modino, Brasil).- La Iglesia en salida, misionera, presente en las periferias, pobre y para los pobres, que el Papa Francisco busca, podemos decir que tuvo un anticipo en la figura de Claudio Perani, jesuita de origen italiano que, después de muchos años como misionero en Brasil, falleció en Manaos el 8 de agosto de 2008, donde quiso ser enterrado, pues él se sentía brasileño.

Al cumplirse diez años, los jesuitas de Brasil han organizado un Seminario que, desde el día 8 hasta el 11 de agosto, tiene como tema "Claudio Perani - Legado Profético: Desafíos y Perspectivas".

Perani, fundador del Equipo Itinerante, les decía: "anden por la Amazonia, escuchen lo que la gente dice, sus demandas y esperanzas, sus problemas y soluciones, sus utopías y sueños". Esta actitud y forma de entender la misión, presente en el jesuita, también está en el Papa Francisco, como reconocía en la celebración de abertura el Arzobispo emérito de Manaos, Monseñor Luiz Soares Vieira, quien afirmaba que el Sínodo de la Amazonia es una oportunidad para "traer luz sobre la actuación de la Iglesia en la Amazonia".

La Amazonia es "una región que dice muchas cosas al mundo" según Monseñor Vieira. Por eso, insiste en que "es necesario mirar hacia el futuro", lo que le lleva a preguntarse para donde está yendo la región amazónica. En esa perspectiva, en una época en que están desapareciendo las utopías y es necesaria una mirada profética, el arzobispo emérito, insiste en que "los cristianos son llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, que consiguen ver en los signos de los tiempos las tendencias de la Evangelización", una dimensión presente en el Padre Perani, quien siempre destacaba la necesidad de conocer la realidad de la gente para poder hacer presente el Reino de Dios.

 

 

La reflexión en torno a la figura de Claudio Perani nos lleva a descubrir en él, elementos inspiradores para el Sínodo de la Amazonia, como ha reconocido el teólogo Ricardo Castro, pues el jesuita, por encima de las diferentes comprensiones de la Amazonia, insistía en la necesidad de conocer sus pueblos, de aproximarse a la gente para aprender con sus experiencias, lo que también nos remite al Sínodo y al Papa Francisco.

Castro insistía que el Padre Perani hablaba de una nueva ética misionera, que lleve a ver el mundo a partir del otro, del pobre, a vivir de igual para igual, a vivir la solidaridad desde el diálogo, en una Iglesia que Perani llamaba "Iglesia de paja", de las tiendas del desierto, con pocos recursos, provisoria, siempre a camino, que es la Iglesia de la Amazonia.

De hecho, ya existen experiencias en la Iglesia de la Amazonia que nos apuntan los nuevos caminos que el Sínodo busca, "una Iglesia con rostro laical y ministerial, que visa una Iglesia descolonizada, en una aproximación dialogal y ecológica a las culturas locales", señala Ricardo Castro, que define a Claudio Perani como "un misionero etnógrafo, siempre con el cuaderno en la mano para anotar la sabiduría popular y convertirla en metodologías de trabajo".

Construir una Iglesia con rostro indígena en un país, donde "está sucediendo una guerra fría entre el gobierno y los defensores de los derechos", como afirmaba Francinara Martins, Coordinadora General de la COIAB - Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonia Brasileña. Eso provoca "el sufrimiento de los pueblos, sobre todo mujeres, niños y los más viejos", lo que se agrava con los grandes proyectos, cada vez más presentes en la región.

Francinara insistía en la importancia de la mujer en la Amazonia, pues "ellas no destruyen, son creadoras de vida". Sus palabras coinciden con las de Monseñor Soares Vieira, quien destacaba que la región está "marcada por la presencia importante de la mujer. La mujer es uno de los medios que hacen presente el Reino de Dios entre nosotros".

El mundo necesita escuchar a los pueblos de la Amazonia, hay que "mostrar al mundo que el proyecto de Dios ya está sembrado en el corazón de las personas de la Amazonia", afirmaba Justino Sarmento Rezende, salesiano indígena y asesor del Sínodo de la Amazonia. Él ve el Sínodo como momento para preguntarse "como organizarnos para cuidar de la vida, vivir en convivencia, estar con el diferente, compartir la vida, alegrarse, llorar, pintarse, ritualizar. Es necesario que los misioneros se impliquen en la realidad amazónica y asuman sus culturas para acabar con el colonialismo".

 

 

Como ya afirmó ante el Papa Francisco, "quien puede encontrar nuevos caminos para la Iglesia de la Amazonia es quien viven en ella". La Iglesia de la Amazonia todavía es blanca, según el Padre Justino, y para cambiar eso "la Iglesia tiene que conceder los ministerios a los pueblos de la Amazonia, sin miedos ni desconfianzas". Para el asesor del Sínodo, el rostro amazónico de la Iglesia debe ser sencillo, directo y de esperanza, afirmando que "nosotros tenemos nuestras sabidurías indígenas".

El Sínodo también debe reflexionar sobre la realidad de los indígenas en las ciudades. Sólo en Manaos existen 45 pueblos y 15 lenguas diferentes, como señalaba Marcivana Rodrigues Paiva, representante de la COPIME - Coordinación de los Pueblos Indígenas de Manaos y Entorno. "El indígena no deja de ser indígena por estar en la ciudad", según Marcivana, para quien falta reconocimiento, lo que implica falta de derechos". Los indígenas en la ciudad se enfrentan a algunos peligros, como la pérdida de la cultura, pues la ciudad acaba imponiendo sus valores y trae nuevos modos de vida.

Podemos decir que Claudio Perani asumió de forma sencilla y profunda, características también presentes en el Papa Francisco, un nuevo modo para ser una Iglesia diferente, con un lenguaje pastoral que estaba dirigido a la práctica y que nacía de escuchar a la gente y se traducía en una metodología y educación popular.

Marcia de Oliveira, asesora del Sínodo de la Amazonia, reflexionando con los participantes del Seminario, destacaba en Claudio Perani su insistencia en hacer las cosas desde abajo, en conocer a la gente siempre en una perspectiva de intervención, recordando que Perani, con quien trabajó, siempre se preguntaba por la eficacia del trabajo cuando no se dejan marcas. Así mismo tiempo recordaba la última frase que el jesuita dejó por escrito, "toda la vida fue un proceso de conversión".

Ella destaca el importante papel que las mujeres tuvieron en la vida de Claudio Perani, pudiendo decir que sus principales consejeras fueron mujeres. Junto con eso, el jesuita siempre insistió en la inter institucionalidad, en no tener miedo de los conflictos, en trabajar más allá de los jesuitas, algo que nos lleva a convivir con el diferente, a llegar juntos donde solos no podemos, a creer en quienes no tienen nada que ver con nosotros.

Junto con eso, Marcia de Oliveira también ayudaba a conocer un poco mejor el proceso del Sínodo de la Amazonia, a partir del documento preparatorio, mostrando los elementos que definen el proceso sinodal, pero dejando claro que el Sínodo es sólo el comienzo, un punto de partida para poder dar continuidad a los procesos.

 

 

Ruben Siqueira, que forma parte de la Coordinación Ejecutiva Nacional de la Comisión Pastoral de la Tierra - CPT, que trabajó durante años con Claudio Perani, le define como "un iluminado, alguien privilegiado por la misericordia de Dios en colocar en una persona de Iglesia, un religioso, un misionero, que escogió Brasil hasta para concluir su formación y su ministerio, varias ideas sencillas, prácticas espirituales y pastorales que sustentan la construcción del Reino".

Perani, según Ruben Siqueira, "enseñó que hay que ser muy sencillo para ser profundo, siendo entendido por el pueblo, marcando la dirección que el pueblo necesita, porque él tiene el potencial de la liberación. Ese amor profundo por quien es sujeto de la evangelización, alquien que dijo y vivió eso con una coherencia extraordinaria, una persona por quien muchos se siguen interesando, aunque no dejase escritas grandes tesis, y sí palabras relacionadas con su propia trayectoria".

El miembro de la CPT, resalta el trabajo de presencia eficaz de Perani, para quien "era suficiente estar con la gente, escuchar, dar valor a las iniciativas del pueblo, que los resultados vendrán antes o después, que no tenemos que preocuparnos con eso". En el trabajo pastoral y cristiano en la Iglesia, "es la figura que más me enseñó", reconoce Siqueira.