Sida
Ve un "simplismo" creer que la Iglesia, "que no permite el uso de los preservativos", es culpable de que haya tanto SIDA en África
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El arzobispo de Toledo y Primado de España, Braulio Rodríguez, ha asegurado que una de las causas del SIDA o de su gran difusión en África es el "gran negocio" de las grandes empresas farmacéuticas, "que no bajan el precio de sus medicamentos e impiden la curación o el riesgo de muerte para tantos enfermos".
Rodríguez ha hecho estas consideraciones en su escrito semanal publicado en la revista diocesana 'Padre nuestro' y recogido por Europa Press con motivo de la LIII Campaña de Manos Unidas, que este domingo comienza con el lema 'La salud, derecho de todos. ¡Actúa!'.
"Estamos acostumbrados a creer que si hay tanto SIDA en África, tal vez la culpable es la Iglesia, que no permite el uso de los preservativas", algo que, según el arzobispo, "es ciertamente un simplismo, un tópico al uso de países occidentales como España".
"¿Acaso en España no es tremendamente fácil acceder a los preservativos y no desaparece el SIDA?", ha preguntado el arzobispo, quien ha recalcado que ha escuchado a alguien decir que "el preservativo se ha convertido en África en un arma de distracción del problema del SIDA".
En este marco, ha advertido de que el 30 por ciento de las instituciones que se dedican a luchar contra el SIDA pertenecen, de hecho, a la Iglesia Católica, con "fantásticos" programas para combatir la enfermedad.
VOLUNTARIOS DE MANOS UNIDAS
Según ha dicho los voluntarios de Manos Unidas no entran en esas "disquisiciones", sino que se "lanzan a la acción" y se "esfuerzan" para, además de la colecta --"que es de obligado cumplimiento para todas las parroquias y templos de la Diócesis"--, inventar toda clase de maneras para conseguir recursos que permitan financiar proyectos concretos.
También ha destacado la labor de Manos Unidas y, en relación con los objetivos de esta nueva campaña, ha apuntado que esta institución de la Iglesia "se preocupa de saber y denunciar las causas por las que enferman y mueren las personas" que contraen enfermedades como el VIH/SIDA, el paludismo (malaria, dengue) y la tuberculosis. "Es bueno pedir la responsabilidad de todos nosotros en su erradicación", ha apuntado.
Dicho esto, ha afirmado que "la salud de los humanos no se puede convertir en un negocio multimillonario" y ha recalcado que "los avances en la investigación de vacunas y fármacos han de ponerse al servicio del derecho de salud de los más pobres".
El arzobispo ve necesario difundir una información básica sobre el SIDA que haga desaparecer "tópicos e ignorancias" e informar de cómo lucha la Iglesia Católica contra estas enfermedades.(RD/Ep)
Texto íntegro de la carta pastoral
MANOS UNIDAS SIEMPRE ACTÚA
Es justo reconocer la admirable tarea que lleva a cabo la ONG católica de voluntarios Manos Unidas en su lucha contra el hambre y el subdesarrollo en el mundo. No me refiero únicamente a los esfuerzos por conseguir dinero para proyectos de desarrollo fuera de España; tengo también en cuenta el clima que el trabajo en grupos de sus voluntarios, que son muchos en nuestra Iglesia, consigue cosas admirables; por ejemplo, se movilizan pueblos o parroquias y mucha gente experimenta la inmensa alegría de hacer el bien y ayudar a los demás, de manera que en las personas implicadas cambian de vida o encuentran un rumbo para ella. Pueden ustedes preguntar a aquellos que forman parte de Manos Unidas. ¿No conocen ustedes a ninguno? ¿A qué esperan?
Estamos en plena Campaña LIII: La salud, derecho de todos. Actúa. ¿Quién actúa? Manos Unidas, cuyos miembros son en un enorme porcentaje católicos; es decir, es una organización u organismo católico; es lícito afirmar, pues, que la Iglesia se moviliza en este año 2012 para combatir el VIH/SIDA, el paludismo (malaria, dengue) y la tuberculosis, endémica todavía en algún país. El paludismo, enfermedad tropical, fue la causa en 2010 de un millón de muertes. Hay que pensar en que la mitad de la población mundial está afectada, por lo que se puede decir que siempre hay paludismo. Es causa también de abortos y de mortandad de madres al dar a luz.
Estamos acostumbrados a creer que si hay tanto Sida en África, tal vez la culpable es la Iglesia, que no permite el uso de los preservativos. Pero eso es ciertamente un simplismo, un tópico al uso de países occidentales como España. ¿Acaso en España no es tremendamente fácil acceder a los preservativos y no desaparece el Sida? Es más: escuché a alguien decir que el preservativo se ha convertido en África en un arma de distracción del problema del sida. Son otras las causas del sida o de su gran difusión; una de ellas es el gran negocio de las grandes empresas farmacéuticas, que no bajan el precio de sus medicamentos e impiden la curación o el riesgo de muerte para tantos enfermos. El 30% de las instituciones que se dedican a luchar contra el sida pertenecen, de hecho, a la Iglesia Católica, con fantásticos programas para combatir la enfermedad.
Los voluntarios de Manos Unidas no entran en esas disquisiciones, sino que se lanzan a la acción y se esfuerzan para, además de la colecta, que recuerdo es de obligado cumplimiento para todas las parroquias y templos de la Diócesis, inventar toda clase de maneras para conseguir recursos que permitan financiar proyectos concretos. Es decir, actúan y se dejan de polémicas estériles. ¿Qué fundamenta y anima su trabajo? El amor y el desinterés; intentan así educar nuestro sentir y nuestro actuar en el seguimiento de Jesucristo. Él es el que nos dice que hemos de actuar como el "buen samaritano", el que se le conmueven las entrañas y busca solucionar la situación en que se encuentra el agredido que yace a la vera del camino. Pero también se preocupa de saber y denunciar las causas por las que enferman y mueren las personas que contraen tales enfermedades; es bueno pedir la responsabilidad de todos nosotros en su erradicación: la salud de los humanos no se puede convertir en un negocio multimillonario; los avances en la investigación de vacunas y fármacos han de ponerse al servicio del derecho de salud de los más pobres.
Hay que difundir una información básica sobre el sida, que haga desaparecer tópicos e ignorancias; hay que informar de cómo lucha la Iglesia Católica contra estas enfermedades. Por ejemplo, es evidente que el paludismo, la malaria, afecta sobre todo a los más pobres, pero debido a la malnutrición. Por eso se mueven tantos los voluntarios de Manos Unidas y se gestionan perfectamente bien los recursos que se entregan a ellos. Y no se trata de poner la mano o de hacer cuestaciones: todo un programa de trabajo se despliega tanto en la sede diocesana de Manos Unidas como en las muchas parroquias que organizan todo tipo de cosas encaminadas a cambiar la mente y el corazón.
Yo quiero agradecer cuanto se hace en nuestra Iglesia por los más pobres. Manos Unidas necesita más "manos"; también de jóvenes, que pueden perfectamente integrarse en alguna de las acciones programadas o para sensibilizar a los toledanos que conozcan y sean conscientes de los problemas que afectan a los más desfavorecidos en los países en vías de desarrollo; también para buscar apoyo y financiación de proyectos en África, América, Asía y Oceanía.
Vivamos la novedad del amor de Dios, pues "desde que el Hijo de Dios quiso abrazar libremente el dolor y la muerte, la imagen de Dios se nos ofrece también en el rostro de quien padece. Esta especial predilección del Señor por el que sufre nos lleva a mirar al otro con ojos limpios, para darle, además de las cosas externas que precisa, la mirada de amor que necesita. Pero esto únicamente es posible realizarlo como fruto del encuentro con Cristo" (Benedicto XVI, Visita a la Fundación san José en la JMJ Madrid 2011, 20 de agosto).
X Braulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo
Primado de España