Ángel Orellana en la parroquia donde ejerció como cura sin serlo
Arte Sacro
La documentación que aportó Ángel Orellana a la Iglesia era falsa
Los sacramentos de la eucaristía, penitencia y unción de enfermos (extremaunción) que administró el falso cura Ángel Orellana en la parroquia de Santa María de las Flores de Sevilla no son válidos, según ha confirmado este miércoles el Arzobispado de Sevilla a través de un comunicado. En cambio, los sacramentos del matrimonio y del bautismo que administró el falso cura ecuatoriano en Sevilla son "claramente válidos", aunque ilícitos.
El comunicado de la Archidiócesis sevillana informa, además, que una vez descubierto, el falso cura reconoció su engaño, pidió perdón y abandonó la diócesis.
Tras lamentar el daño o sufrimiento causado por el ecuatoriano Ángel Orellana, la iglesia sevillana asegura que el falso cura se presentó hace cinco años ante la Curia Diocesana acreditando su condición de sacerdote con una documentación que resultó falsa.
El falso cura dijo que estaba haciendo la tesis doctoral en Sevilla y que residía en la barriada Pío XII; solicitó una parroquia en la que poder celebrar la eucaristía y se le señaló que podía hacerlo en alguna de las parroquias cercanas, precisa la Archidiócesis.
"En ningún momento se le asignó oficio eclesiástico alguno desde la Archidiócesis", subraya la iglesia.
Cuando tuvieron las primeras sospechas sobre la condición sacerdotal del falso cura, desde Sevilla se pusieron en contacto con la diócesis ecuatoriana de origen, donde confirmaron que nunca fue ordenado.
El arzobispo, Juan José Asenjo, se entrevistó con el falso cura, que reconoció su engaño, pidió perdón por su actos y abandonó la Archidiócesis, que informó de lo ocurrido a la Conferencia Episcopal Española y tras lo cual se ha abierto un proceso canónico que será remitido a la Santa Sede. (RD/Efe)
COMUNICADO DE LA ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA
En relación con la información publicada esta mañana sobre una suplantación de la condición sacerdotal, la Archidiócesis quiere comunicar lo siguiente:
1. La persona en cuestión se presentó ante la Curia Diocesana hace cinco años procedente de Ecuador, acreditando su condición sacerdotal con una documentación que ha resultado ser falsa. En aquella ocasión manifestó que se encontraba en Sevilla realizando su tesis doctoral y que residía en la barriada de Pío XII. Solicitó una parroquia en la que poder celebrar la Eucaristía y se le señaló la posibilidad de hacerlo en alguna de las parroquias cercanas.
2. En ningún momento se le asignó oficio eclesiástico alguno desde la Archidiócesis.
3. En el momento en que se tuvieron las primeras sospechas sobre la condición sacerdotal de la persona en cuestión, desde la Archidiócesis se entró en contacto con la diócesis ecuatoriana de origen, donde confirmaron que nunca fue ordenado. El Arzobispo se entrevistó con él, y en el curso de este encuentro reconoció el engaño y pidió perdón por sus actos. A continuación, abandonó la Archidiócesis.
4. De forma inmediata, se dio traslado de los hechos a la Conferencia Episcopal Española, y se ha abierto un proceso canónico que será remitido a la Santa Sede a su término.
5. En referencia a las dudas surgidas en la opinión pública sobre la validez de los actos sacramentales oficiados por esta persona, la Archidiócesis tiene el deber de aclarar que los sacramentos del Bautismo y Matrimonio (c. 144 CIC) son claramente válidos, si bien son ilícitos. En consonancia, las parejas que han contraído Matrimonio en ceremonias oficiadas por la persona en cuestión, lo han hecho válidamente. En el caso de los sacramentos de la Eucaristía, Penitencia y Unción de Enfermos, se trata de actos inválidos, pues son sacramentos que requieren la potestad del Orden.
6. La Archidiócesis de Sevilla lamenta el daño o sufrimiento que estos hechos hayan podido causar a los fieles y pide al Señor que cure las heridas que los mismos han producido.
Sevilla, 9 de mayo de 2012