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Diócesis
Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria RD
RD tuvo conocimiento de dicha carta anónima el pasado 10 de agosto. Al no querer su autor identificarse, se decidió no publicarla. Ahora, sin embargo, es el obispo quien hace alusión a dicha misiva, donde se le acusa de despotismo

(Jesús Bastante).- El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, decidió "retirar las responsabilidades parroquiales" a Alfonso Ruiz de Arcaute después de que éste publicara en su muro de Facebook una reflexión anónima de un sacerdote sumamente crítica con el prelado. Así lo ha reconocido la diócesis en un comunicado, en el que define al escrito como "anónimo difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana".

Sin embargo, omite que el seglar, antes de la publicación, sostiene lo siguiente sobre el texto: "Es su reflexión y yo le presto mi muro. ¡Ojalá este sacerdote se sintiera libre para escribir y decir todo lo que siente y piensa! Yo estoy seguro que ese miedo a represalias, sobre todo con allegados, no es real (aunque él si pudiera verse afectado). Os dejo con su texto y que cada cual juzgue (yo no lo hago)".

En su comunicado, la diócesis afirma que el texto publicado contiene "argumentos contrarios a la verdad y descalificaciones, relacionados con las decisiones tomadas por el Obispo de cara a los nombramientos de cargos para el nuevo curso".

"Éste es el único motivo, y no existe ningún otro, por el que el obispo decide retirar a D. Alfonso las responsabilidades parroquiales que ejercía en su parroquia", añade el Obispado, deslindándose de las acusaciones de homofobia que podrían resultar del hecho de que la censura estuviera relacionada con su condición de homosexual y la carta enviada al Papa Francisco para solicitar permiso para entrar al seminario.

"La libertad de opinión y expresión son derechos irrenunciables. La difamación y la injuria, sin embargo, no son derechos", concluye el texto, que culmina esperando "un cambio de actitud en D. Alfonso que posibilite iniciar un camino de comunión".

 

 

RD tuvo conocimiento de dicha carta anónima el pasado 10 de agosto. Al no querer su autor identificarse, se decidió no publicarla. Ahora, sin embargo, es el obispo quien hace alusión a dicha misiva, en la que se denuncian graves irregularidades en la diócesis y se acusa a Elizalde de ser "un lobo con piel de cordero".

En el escrito al que alude el Obispado de Vitoria se denuncian los despidos de la que fuera secretaria particular de Miguel Asurmendi, y sanciones al rector, decano y director espiritual del Seminario, a quien acusa de ser "una mala influencia", pese a que esta persona (Satur Gamarra, de 84 años, según el escrito al que hace referencia la diócesis), "ha dado ejercicios espirituales a la Conferencia Episcopal"

El escrito anónimo también hace referencia a un rumor extendido en la diócesis, referente a que "quiere traer a los neocatecumenales al seminario", o el cese del anterior vicario general, Fernando Gonzalo Bilbao, así como al párroco de Sarria y Guillerna, Miguel Ángel Fernández, ambos retirados, se dice en el texto aludido por la diócesis, "por teléfono".

"Podría seguir hablando de cómo Elizalde se está luciendo, pero vamos a dejarlo en que allí por donde el obispo va, va hablando mal de sus curas. ¡Qué bien tú! un obispo que a trote y moche habla mal de sus curas (lo han oído en Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Oviedo, Madrid)", añade la nota anónima citada por el Obispado, que añade que "5 de sus 7 vicarios, escogidos por él, están pensando en dimitir".

"Pensábamos que con Munilla en San Sebastián se había roto el molde, pero no es así. Qué cierto es que Dios los cría y ellos se juntan... (Munilla, amigo íntimo de Unai, el vicarísimo de Elizalde)", remata el escrito al que se agarra el Obispado de Vitoria para justificar las sanciones contra el seglar homosexual.

 


Ésta es la publicación que Alfonso Ruiz de Arcaute publicó en su muro el citado 13 de agosto:

Hoy me ha pasado una cosa curiosa. Un sacerdote de nuestra diócesis se ha puesto en contacto conmigo y me ha pasado un escrito con la siguiente petición;
"Hola Alfonso
Te pido un favor, dada tu valentía al salir en los medios y decir lo que piensas.
Lo que el obispo de Vitoria está haciendo no es anecdótico, es grave. Yo no lo puedo decir porque el obispo tomaría represalias conmigo y mis allegados.
Te pongo un texto que he redactado. Puedes decir que no es tuyo, tu lo has recibido y solamente lo publicas.
Gracias."
Durante todo el día de hoy he dado vueltas a si debía compartir este texto en mi muro, darlo a conocer sin que figure la identidad de su autor. Al final me he decidido a compartirlo pues estoy convencido de que los silencios en la Iglesia no son buenos. Es su reflexión y yo le presto mi muro. ¡Ojalá este sacerdote se sintiera libre para escribir y decir todo lo que siente y piensa! Yo estoy seguro que ese miedo a represalias, sobre todo con allegados, no es real (aunque él si pudiera verse afectado).

Os dejo con su texto y que cada cual juzgue (yo no lo hago)

 

"UN LOBO CON PIEL DE CORDERO.

¡Quién iba a pensar que el el obispo que llegó a Vitoria hace poco más de un año iba a ser un auténtico déspota! Hace un año todo eran abrazos, sonrisas, diálogo, más sonrisas, consultas, y todavía más sonrisas. En la homilía de la misa crismal, hace un año, llegó a decir que "el obispo es padre, amigo y hermano". Y todos contentos, aunque algunos como yo, sobre todo los que tenemos años y por la tanto experiencia, no acabábamos de creérnoslo.
Efectivamente. Después de la muerte de D. Miguel, Elizalde se quitó la careta de cordero y pudimos ver lo que realmente es: un auténtico lobo. Un lobo que ha venido a salvar la diócesis de Vitoria. Y como aquí todos son malos y todo está mal hecho, hay que poner orden ya...
La primera en sufrir la mordedura de este lobo fue Pepa, secretaria particular de D. Miguel Asurmendi, y durante unos meses de Elizalde. La quitó enseguida, y por teléfono, ni más ni menos: "Mañana no vuelvas". Después, los engañados fuimos los sacerdotes que formamos el presbiterio. Se nos hizo una consulta para elegir vicarios, cuando los nuevos vicarios ya estaban elegidos de antemano. Hubiera sido mejor ahorrarse el paripé y las palabras bonitas y haberlos nombrado a las claras, a dedo (como de hecho hace).
Mordiscos de este lobo los han recibido también los formadores del seminario. "El seminario está corrompido y hay que sanearlo", aúlla Elizalde. Al rector lo castiga mandándole a la Sagrada Familia. ¿Es acaso esa comunidad un castigo? A Toño Badiola, formador, además de Decano y profesor, no le puede ver. Es verdadera inquina lo que el obispo tiene hacia Toño. Pocos o ninguno protesta por el cambio si no por la manera: "te quito del seminario porque me molestas". ¿Y Satur Gamarra? El bueno de Satur, después de tantos años siendo director espiritual del seminario resulta, según Elizalde, "una mala influencia" (y eso que Satur ha dado ejercicios espirituales a la conferencia episcopal). Aunque lo de Satur no termina ahí. A sus 84 años le saca también de la capellanía de las Carmelitas Descalzas para llevarlo a la otra punta de Vitoria, y poder meter en las Carmelitas a un amigo del vicarísimo: Unai Ibáñez (este sujeto merece un capítulo aparte). Total, que el seminario, por lo visto, hay que desinfectarlo. Me pregunto si será verdad lo que desde hace unos meses se viene hablando en la diócesis: que quiere traer a los neocatecumenales al seminario.
No se entiende que habiendo varias unidades pastorales en la diócesis, decida romper sólo una. Si las Unidades Pastorales son un error de Asurmendi suprimanse todas y si no ninguna (apoyo a los feligreses de la Unidad Pastoral de Jesucristo Resucitado y San Martín que están luchando por seguir unidos).
Mordido ha sido también Miguel Ángel Fernández, que a sus 76 años le ha quitado de las parroquias ¡y por teléfono! (las parroquias de Sarria y Guillerna). Y además por capricho de un cura. ¡Chúpate esa! (esto último se puede ver en la hemeroteca del Diario de Noticias de Álava). También estas parroquias están recogiendo firmas para que su cura se quede. Ellos están contentos. El cura está contento. El único que no está contento es el de Murgía y el Obispo.
A Fernando Gonzalo Bilbao, ex vicario general, también le ha cesado por teléfono de ir a Egibide (escuela profesional diocesana).
Podría seguir hablando de cómo Elizalde se está luciendo, pero vamos a dejarlo en que allí por donde el obispo va, va hablando mal de sus curas. ¡Qué bien tú! un obispo que a trote y moche habla mal de sus curas (lo han oído en Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Oviedo, Madrid). Lo que consigue con eso es que no colaboremos con él. Los que ya hemos celebrado las bodas de oro simplemente no vamos a secundar sus planes, por mucho que nos riña. Simplemente no haremos caso. (Invito a leer la homilía de Elizalde de la misa crismal de este año, no tiene desperdicio).
No lo puede hacer peor. Prueba de ello es que 5 de sus 7 vicarios, escogidos por él, están pensando en dimitir. Aunque eso será si les deja, ya que "la voluntad de Dios viene por el obispo", tal y como dijo en la misa de estreno de los nuevos vicarios.
Pensábamos que con Munilla en San Sebastián se había roto el molde, pero no es así. Qué cierto es que Dios los cría y ellos se juntan... (Munilla, amigo íntimo de Unai, el vicarísimo de Elizalde).
A mi edad, uno cree haberlo visto todo, pero no. Con calma, en la tranquilidad de mi jubilación, leo cuanto escribe y veo cuanto hace, y dudo que un obispo así haya podido ser nombrado por el Papa Francisco.
Entérese Elizalde, que sólo hay un mesías y murió y resucitó. Usted intente parecerse no a Munilla, sino a Francisco.
¿Le suena eso de oler a oveja? Es mejor eso que oler a lobo."

 

 

Éste es el comunicado de la diócesis

Comunicado de la Diócesis de Vitoria ante informaciones publicadas sobre retirada de responsabilidades parroquiales a un feligrés

Ante la información publicada en varios medios sobre la retirada de responsabilidades parroquiales a D. Alfonso Ruiz de Arcaute, este Obispado comunica que:
1.      El 13 de agosto de 2017 D. Alfonso Ruiz de Arcaute hace público en sus redes sociales un escrito anónimo difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana. Lo hace de manera extensa a través de argumentos contrarios a la verdad y descalificaciones, relacionados con las decisiones tomadas por el Obispo de cara a los nombramientos de cargos para el nuevo curso.
2.      El escrito se propaga rápidamente en las redes sociales, causando grave daño a la comunidad diocesana.
3.      Este es el único motivo, y no existe ningún otro, por el que el Obispo decide retirar a D. Alfonso las responsabilidades parroquiales que ejercía en su parroquia.
4.      Así se lo comunicó a D. Alfonso, en primer lugar, y posteriormente al Consejo Pastoral Parroquial con la confirmación del mismo.
5.      La libertad de opinión y expresión son derechos irrenunciables. La difamación y la injuria, sin embargo, no son derechos. La diócesis de Vitoria tiene una responsabilidad ante la difamación y la descalificación y ante ello, el Obispo ha tomado esta medida a la espera de un cambio de actitud en D. Alfonso que posibilite iniciar un camino de comunión.