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Diócesis
Vicente Jiménez Zamora, durante la misa del día del Pilar Agencias
El arzobispo invitó a edificar una Iglesia 'de puertas abiertas', acogedora, comunitaria, sencilla", con una "pastoral misionera al encuentro de las personas, especialmente de los jóvenes y de las familias, con nuevos lenguajes"

(J. Bastante/Agencias).- El arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez Zamora, pidió a la Virgen del Pilar fuerza para "no desesperar ante las dificultades actuales", durante la homilía con motivo de la festividad de la Patrona de la Hispanidad. Ante una basílica abarrotada -y con centenares de miles de fieles honrando con flores a la imagen-, el prelado indicó que "la Virgen del Pilar nos exhorta a vivir en la patria común de todos, que es España".

En su homilía, Jiménez Zamora recordó cómo la Pilarica "nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo y la desesperanza ante las dificultades actuales del secularismo y de la indiferencia religiosa", al tiempo que "nos anima a comprometernos en la construcción de un mundo nuevo en paz y reconciliación; sin violencia y terrorismo".

La Virgen, señaló el arzobispo de Zaragoza, "nos impulsa a trabajar por una sociedad más fraterna y solidaria, donde no haya ‘ricos epulones y mendigos lázaros', sino hijos del mismo Padre, que comparten la mesa de la fraternidad, y construyen juntos la patria común de todos los españoles: una casa unida por vínculos de fe, historia y proyecto común".

 

 

"La Virgen del Pilar nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo ni a desesperar ante las dificultades actuales. Nos anima a comprometernos en la reconstrucción de un mundo nuevo en paz y reconciliación, en justicia y en solidaridad, sin violencia y sin terrorismo que mata al ser humano imagen de Dios", prosiguió Jiménez Zamora, quien exhortó a "vivir en la patria común de todos, que es España. Una nación unida por vínculos de fe, historia y proyecto común".

El prelado concluyó animando "edificar una Iglesia 'de puertas abiertas', acogedora, comunitaria, sencilla", con una "pastoral misionera al encuentro de las personas, especialmente de los jóvenes y de las familias, con nuevos lenguajes".

 

 

 

Homilía del Arzobispo:

SOLEMNIDAD DE LA VIRGEN DEL PILAR

Zaragoza, 12 de octubre de 2017


Santa María del Pilar, escucha

nuestra plegaria, al celebrar tu fiesta,

Madre de Dios y Madre de los hombres,

Reina y Señora.


Tú, la alegría y el honor del pueblo,

eres dulzura y esperanza nuestra:

desde tu trono, miras, guardas, velas,

Madre de España.


(Himno de laudes de la fiesta)


Saludo con particular afecto a mis hermanos arzobispos y obispos.

Al Cabildo Metropolitano, sacerdotes y diáconos.

Al Ayuntamiento de nuestra ciudad de Zaragoza.

A las excelentísimas e ilustrísimas autoridades civiles y militares; judiciales y académicas; al resto de Instituciones.

A los miembros de vida consagrada y fieles laicos.

A la Escolanía de Infantes del Pilar; Capilla de Música Ntra. Sra. del Pilar; Orquesta "Cantántibus Órganis" y resto de corales, que hoy estrenan la "Misa Aragonesa en honor de la Virgen del Pilar".

A todos los que participan en nuestra Eucaristía, a través de la retransmisión por la cadena Trece y por las ondas de Radio María. A los demás Medios de Comunicación Social.


Estamos reunidos en torno a la mesa de la Eucaristía, en esta grandiosa Catedral Basílica de Nuestra Señora del Pilar convertida en estos días novendiales y en el día grande del 12 de octubre en arca de salvación y puerta del cielo, en perfume de gratitud de la ofrenda de flores e incensario de plegarias marianas.

María se ha hecho columna o pilar de nuestra fe. Morada que tiene a Dios en medio y que no vacila (cfr. Sal 45 (46), 5-6; Ap 21, 3); casa del Señor que Dios ha llenado con su presencia (cfr. LG 11; Sal 83(84), 11); casa de oro, adornada por el Espíritu Santo con toda clase de virtudes; palacio real, resplandeciente por el fulgor de la Verdad, en el que habitó el Rey de reyes; ciudad santa que alegran las aguas del río Ebro, el río de la fe.

"Esta herencia de fe mariana de tantas generaciones - nos decía el Papa San Juan Pablo II en su primera Visita al Pilar el año 1982 - ha de convertirse no sólo en recuerdo de un pasado, sino en punto de partida hacia Dios. Las oraciones y sacrificios ofrecidos, el latir vital de un pueblo, que expresa ante María sus seculares gozos, tristezas y esperanzas, son piedras nuevas que elevan la dimensión sagrada de una fe mariana".

A la luz de la Palabra de Dios proclamada, Santa María del Pilar es el amparo de nuestra fe, el arca de la Nueva Alianza (1ª lectura); maestra de los apóstoles reunidos en oración en la espera pentecostal (2ª lectura); mujer proclamada por su Hijo bienaventurada, porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió (Evangelio).

Cerca de Dios y de los hombres.

María, esperanza nuestra

La Iglesia nos invita hoy a levantar la mirada y el corazón a nuestra Madre; a acudir, llenos de esperanza, ante la sagrada columna y bendita imagen coronada de la Virgen del Pilar, que está cerca de Dios y cerca de los hombres. Desde el cielo no se desentiende de sus hijos de la tierra. Aquí tiene su Santuario. María ha elegido y santificado este lugar con su presencia, para que en él resida su nombre por siempre (cfr. 1 Re 9, 3). La Iglesia siente a María presente como Madre e Intercesora en los complejos problemas de los individuos, las familias y los pueblos. La ve socorriendo al pueblo cristiano en su lucha incesante contra el mal, y nos invita a construir una sociedad mejor según el querer de Dios.

La Virgen del Pilar nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo y la desesperanza ante las dificultades actuales del secularismo y de la indiferencia religiosa, y nos anima a comprometernos en la construcción de un mundo nuevo en paz y reconciliación; sin violencia y terrorismo; nos impulsa a trabajar por una sociedad más fraterna y solidaria, donde no haya ‘ricos epulones y mendigos lázaros', sino hijos del mismo Padre, que comparten la mesa de la fraternidad, y construyen juntos la patria común de todos los españoles: una casa unida por vínculos de fe, historia y proyecto común.

María nos invita a poner nuestra esperanza en Dios, que "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes" (Lc 1, 52). Celebrar hoy a la Virgen del Pilar es hacer memoria de la Madre. No estamos huérfanos. Tenemos Madre. Y donde está la madre hay siempre presencia y sabor de hogar. Celebrar la memoria de Santa María del Pilar es afirmar que "en el corazón y en la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza" (Papa Francisco).

 


Programación Pastoral Diocesana 2017-2018

Nuestra Madre la Virgen del Pilar ha estado siempre presente en la historia de nuestros pueblos y de nuestras gentes de Aragón, de España y de la Hispanidad. Ahora desde el cielo sigue siendo Abogada en nuestras necesidades materiales y espirituales.

A ella, Madre del Evangelio viviente, le confiamos los trabajos y frutos de nuestra Programación Pastoral Diocesana de este curso 2017-2018. Bajo su protección queremos "edificar una Iglesia de ‘puertas abiertas', acogedora, comunitaria, sencilla". Nos proponemos "desarrollar una pastoral misionera: al encuentro de las personas (especialmente de los jóvenes y de las familias), con nuevos lenguajes".

Recobremos y acrecentemos el fervor, "la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas [...] Y ojalá el mundo actual - que busca a veces con angustia, a veces con esperanza - pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes y ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo" (EG 10).

Súplica final

Virgen Madre del Pilar, "Estrella de la nueva evangelización", ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y del amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz" (Oración del Papa Francisco al final de la exhortación apostólica Evangelii gaudium). ¡Santa María del Pilar! ¡Madre de Dios y Madre de la Iglesia!, vuelve tus ojos misericordiosos hacia la Iglesia de tu divino Hijo Jesucristo; cubre con tu manto al Papa Francisco, a los obispos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos; a las autoridades e instituciones. Que tu santo Pilar siga siendo raíz y fortaleza de la fe católica en España. Santa María del Pilar, Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén.

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza