• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
José Ignacio Munilla
En nuestra diócesis los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar a la comunidad, se le ha escuchado. La actividad de este obispo está dividiendo cada vez más al presbiterio y a la diócesis

(J. Bastante).- Lleva ocho años en la diócesis de San Sebastián. Una diócesis difícil, marcada por las heridas de la violencia de ETA, y con un clero dividido. Pero José Ignacio Munilla tampoco ha hecho mucho por ser obispo de todos. ¿El resultado? "La descomposición de la diócesis de San Sebastián", tal y como denuncian un millar de fieles, religiosos y sacerdotes, que han entregado un comunicado a la diócesis.

En el mismo, los firmantes denuncian la reforma de los arciprestazgos de la diócesis (se ha pasado de 13 a 6), hecha "sin consenso" y "anunciando el cierre de parroquias". Tras publicar el decreto, no antes, Munilla pidió que se realizara un sondeo en las comarcas para nombrar a los nuevos arciprestes.

"La respuesta ha sido mayoritariamente negativa: la abstención ha sido del 51%, el voto en blanco del 9% y el voto nulo de un 1'5%; solo el 38% ha propuesto un nombre en la papeleta", apunta el documento, que añade que varios sacerdotes han dicho 'No' al obispo Munilla cuando éste les ha propuesto ocupar dicho puesto. Varios religiosos y laicos han presentado su dimisión en varios consejos pastorales "en desacuerdo con esta reestructuración".

 

 

Así las cosas, un millar de diocesanos han firmado un escrito crítico con monseñor Munilla, donde denuncian que su actuación está llevando a la "descomposición de la diócesis de San Sebastián" a la que está conduciendo su actuación. El documento afirma que es "una reestructuración que nace sin apoyos", "sin futuro alguno".

"Más que una reestructuración es una descomposición impuesta por decreto", señala el documento, que se pregunta "¿por qué desmantelar la diócesis en esta reforma que viene de arriba a abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas desde abajo hacia arriba?".

La respuesta, en forma de pregunta: "¿No tendrá como fin último el contar con un consejo de arciprestes más reducido para poder controlarlo mejor?". Según el informe, "la relación entre los sacerdotes no va a mejorar, ni se va a renovar la ilusión por el trabajo en común, ni van a asistir más sacerdotes a los encuentros de formación organizados por la diócesis".

 

 

El texto subraya que "más que una reestructuración" es "una descomposición impuesta por decreto" y que un cambio de mapa no traerá consigo las respuestas que requieren las necesidades pastorales de los sacerdotes y las parroquias. "¿Por qué desmantelar la diócesis en esta reestructuración vertical de arriba abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas, desde abajo hacia arriba?", se preguntan las cristianas y cristianos en el documento, en el que denuncian que Munilla "no atiende a lo que se le plantea", actúa de forma contraria a la de la diócesis, donde "los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar al Pueblo de Dios, se la escuchado" y "está dividiendo cada vez más a la diócesis".

"En nuestra diócesis los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar a la comunidad, se le ha escuchado. La actividad de este obispo, que aun teniendo gente en contra continúa adelante, está dividiendo cada vez más al presbiterio y a la diócesis, alejando cada vez más al obispo del ‘conjunto del Pueblo de Dios' de Gipuzkoa", concluyen.

El escrito finaliza proponiendo "una reunión para pensar juntos, hablar, escucharnos sobre cómo queremos que sea la iglesia del siglo XXI en Gipuzkoa".


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