• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza
Los obispos y el resto del pueblo de Dios en España, en general, tenemos un gran afecto al Papa Francisco

(José M. Vidal).- La archidiócesis de Zaragoza está de enhorabuena este año con la celebración del séptimo centenario de su elevación a sede metropolitana. Y ante esta efeméride, su arzobispo, monseñor Vicente Jiménez Zamora, se muestra esperanzado. "A pesar de las sombras, hay más luces", comenta a RD: "somos una diócesis en movimiento". Un dinamismo que quieren demostrar este año con un "rico y variado programa de actos religiosos, culturales y artísticos".

700 años de historia y de vida al servicio del Evangelio. ¿Es una de las archidiócesis más antiguas de España?

La diócesis de Zaragoza está hecha de siglos. Se abrió a la fe ya desde la época romana, a través de la predicación del apóstol Santiago el Mayor, Patrón de España. Es una diócesis apostólica. Una venerable tradición refiere que la Virgen María vino en carne mortal a Zaragoza a confortar al Apóstol en los comienzos de la predicación evangélica.

Una diócesis que pasó de obispado a arzobispado y sede metropolitana, en el año 1318 por la bula Romanus Pontifex del Papa Juan XXII. Vamos a celebrar con un rico y variado programa de actos religiosos, culturales, y artísticos esta gloriosa efemérides.

¿Qué significa la Virgen del Pilar en la historia de la archidiócesis?

Zaragoza es una diócesis eminentemente mariana, que tiene en la Sagrada Columna o Pilar el testimonio fehaciente de la presencia de la Virgen María en medio de nuestro pueblo. La Virgen del Pilar lo llena todo en Zaragoza y en Aragón; es madre de España y de la Hispanidad. La Virgen del Pilar es guía para el camino, columna para la esperanza, luz para la vida. Santa María del Pilar, estrella de evangelización, alienta con su presencia la nueva etapa evangelizadora de la diócesis de Zaragoza.

Por otra parte, el templo del Pilar es lugar privilegiado de oración y de gracia. La actual Basílica acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a la Virgen y a venerar su Pilar. El Papa San Juan Pablo II veneró dos veces el Santo Pilar los años 1982 y 1984. Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.

De los santos y figuras insignes de la archidiócesis, ¿a quienes destacaría?

La diócesis de Zaragoza es martirial. San Valero es su patrón. San Vicente, diácono de san Valero, fue mártir en Valencia en tiempos de Diocleciano ante el prefecto Daciano, a principios del siglo IV. Santa Engracia y los compañeros protomártires sufrieron el martirio el año 303. Durante la época visigoda brilló con luz propia san Braulio y el obispo Tajón. En la Edad Media Pedro de Librana, primer obispo de la capital de Aragón (1118-1129). Pedro López de Luna, primer arzobispo de Zaragoza. Santo Dominguito de Val (siglo XIII), mártir. San Pedro Arbués, presbítero y mártir (siglo XVI). Don Hernando de Aragón (1539-1575), el último prelado de la Casa Real de Aragón. San José Pignatelli, jesuita (1737-1811). Juan Soldevila, el último cardenal de la sede de Zaragoza (1901-1923).

¿Zaragoza goza de buena salud espiritual? ¿En qué se nota?

La salud espiritual de una diócesis es difícil de evaluar. Otra cosa es la "salud pastoral". Percibo que, a pesar de las sombras, hay más luces. Somos una diócesis en movimiento.

Nuestra diócesis ha caminado movida por el Espíritu, abierta a los signos de los tiempos, sobre todo después del Concilio Vaticano II. En nuestros días tenemos un Plan Diocesano de Pastoral 2015-2020, en clave de conversión pastoral y misionera, en sintonía y comunión con el momento que vive la Iglesia, guiada por el sucesor de Pedro, el Papa Francisco.

He aquí algunas de las iniciativas: el Seminario diocesano con aumento de vocaciones y ordenaciones; instauración del Diaconado permanente; el CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón), Centro agregado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, capacitado para impartir desde este curso la licenciatura en Teología Catequética; Alma Mater Museum, nueva marca del Museo Diocesano, que alberga exposiciones temporales, como la reciente exposición sobre la Sagrada Familia de Gaudí; nuevas parroquias en los nuevos barrios de la ciudad; "Iglesia en Aragón" y "Oficia": nuevo proyecto de comunicación; unidades pastorales como instrumentos de comunión para la misión.

En definitiva, somos una Iglesia al servicio del pueblo de Aragón, como lo demuestra la publicación aparecida estos días Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en Zaragoza, correspondiente al año 2016, dentro del Plan de transparencia. Se trata de una iniciativa pionera entre las diócesis españolas.

¿La escasez de vocaciones hace pensar en una Iglesia más laical y menos clerical?

Todas las vocaciones son necesarias y complementarias en la Iglesia. En Zaragoza hay unos treinta seminaristas mayores y hace un mes se ordenaron siete nuevos sacerdotes. Este año ha empezado a funcionar el Seminario Menor. Un clero bien formado potencia al laicado para que desempeñe su sacerdocio común y bautismal, y se comprometa en la transformación de las realidades temporales. Las vocaciones a la vida consagrada son también una riqueza para nuestra Iglesia. Habrá que fomentar más la cultura vocacional de todos los miembros del pueblo de Dios: laicos, personas consagras, sacerdotes y diáconos.

Pero hay que potenciar más a los laicos, que no sean meros peones de los sacerdotes, como acaba de decir el Papa Francisco. Sobre todo, hay que trabajar mucho el mundo de los jóvenes. El próximo Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes puede ser un momento propicio para despertar las distintas vocaciones al ministerio sacerdotal, a la vida consagrada y a un laicado comprometido.

Como vecino, ¿cómo está viviendo el conflicto catalán?

Con preocupación, porque la situación es grave en Cataluña y en el resto de España. Pero, a la vez, con esperanza de que, finalmente, reine la cordura, la razón, el sentido común, el entendimiento, para que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz. Yo creo que es posible desarrollar una comunión en las legítimas diferencias y una diversidad dentro de la unidad. La unidad debe prevalecer sobre el conflicto.

Como obispo y pastor estoy totalmente de acuerdo con la última Nota que publicamos los obispos de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española.

¿Es partidario de que vuelvan a Aragón todos los bienes que todavía están en Cataluña?

Sí. Es una reclamación justa y legítima de las parroquias de la Franja oriental de Aragón. Hay que dar cumplimiento a las sentencias judiciales, según las cuales los bienes histórico-artísticos son propiedad de la Diócesis de Barbastro-Monzón y que se encuentran ahora depositados en el Consorcio Museo de Lérida. Después de la devolución de los bienes al monasterio de Sijena en Huesca, es la hora también de la devolución de los bienes, que todavía están en Cataluña. En definitiva, se trata de hacer justicia con el pueblo de Aragón, al que no se puede humillar con el incumplimiento de la ley.

¿La Iglesia española está recobrando algo de su imagen perdida?

No me parece que la Iglesia en España haya perdido su imagen. Desde el Concilio Vaticano II está caminando al ritmo de los tiempos, movida por la fuerza del Espíritu, y guiada por los pastores que en cada momento han estado al frente del pueblo.

Nuestra Iglesia en España camina junto con la sociedad, de la que recibe mucho y a la que desea servir desde su propia identidad pastoral y religiosa con el trabajo por la justicia, la libertad, la reconciliación y la paz. En estos momentos de pluralismo democrático, la Iglesia no busca privilegios, sino libertad para cumplir su misión evangelizadora.

¿Le gustaría invitar al Papa a visitar Zaragoza con motivo del 700 aniversario?

Claro que me gustaría, pero considero que la Conferencia Episcopal Española ha invitado al Santo Padre, con motivo de otros acontecimientos de mayor calado eclesial, y por distintas razones no se ha realizado todavía la visita del Papa Francisco a España, como tampoco a otras Iglesias de Europa. El Papa tiene sus propios planes, visitando países necesitados de su presencia entre los pobres y sencillos, y llegando a las periferias geográficas y existenciales, con sus gestos proféticos y su magisterio en vivo y en directo.

¿Se va haciendo vida y carne en la Iglesia española el estilo y las reformas que Francisco promueve desde Roma?

Creo que los obispos y el resto del pueblo de Dios en España, en general, tenemos un gran afecto al Papa Francisco, escuchamos su magisterio y tratamos de llevar a la práctica las grandes orientaciones de su pontificado y las reformas que está impulsando. De hecho, la exhortación apostólica Evangelii gaudium está inspirando todas las programaciones pastorales de la distintas diócesis.

La propia Conferencia Episcopal Española, en sus documentos y pronunciamientos, está en comunión plena con el sucesor de Pedro, que en nuestras visitas a Roma y en otras ocasiones nos alienta a dialogar entre nosotros y a dialogar con la sociedad.

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Habrá que fomentar más la cultura vocacional de todos los miembros del pueblo de Dios: laicos, personas consagras, sacerdotes y diáconos

Hay que potenciar más a los laicos, que no sean meros peones de los sacerdotes, como acaba de decir el Papa Francisco

Hay que trabajar mucho el mundo de los jóvenes

La situación es grave en Cataluña y en el resto de España

[Tengo la esperanza de que] reine la cordura [con Cataluña], para que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz

Es posible desarrollar una comunión en las legítimas diferencias y una diversidad dentro de la unidad

La unidad debe prevalecer sobre el conflicto

Después de la devolución de los bienes al monasterio de Sijena en Huesca, es la hora también de la devolución de los bienes, que todavía están en Cataluña

Nuestra Iglesia en España camina junto con la sociedad, de la que recibe mucho y a la que desea servir desde su propia identidad pastoral y religiosa

En estos momentos de pluralismo democrático, la Iglesia no busca privilegios, sino libertad para cumplir su misión evangelizadora

La exhortación apostólica Evangelii gaudium está inspirando todas las programaciones pastorales de la distintas diócesis