• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
Ceballos, Zornoza y Fratini
"Hoy también hay que vencer las tentaciones de escándalo, que no sabemos de dónde viene, y al diablo, que es la división, el engaño"

(José M. Vidal).- Tras la publicación en RD de las cartas de curas y laicos, denunciando el desprecio con que los trata el obispo, Rafael Zornoza intenta defenderse matando al mensajero, como hacen siempre los que no tienen otros argumentos. El obispo de Cádiz-Ceuta asegura que se trata de "fake news, estas noticias embusteras que son muy mentirosas y muy típicas en este enjambre de redes sociales, donde es muy fácil lanzar una piedra y esconder la mano".

En declaraciones a la cadena Cope de Cádiz, el prelado añade que la información publicada por RD se ciñe a "que salga un bulo y a ver cómo se aclara eso. Pues ahí queda, y es como el que pone una bombita y, por muy bien que vayan las cosas, explota y hace daño siempre". E insiste en que se trata de "una cosa anónima; es una supuesta carta que no ha visto nadie".

Publicamos, a continuación, las cartas contra monseñor Zornoza que obran en nuestro poder. Las de los laicos, con sus firmas correspondientes.

Los sacerdotes nos han pedido que sólo publiquemos extractos de sus misivas al Papa y, por supuesto, que ocultemos las firmas y cualquier otro detalle que pueda permitir su identificación.

Y es que, en Cádiz-Ceuta, todavía hoy (en pleno pontificado de Francisco) los curas que escriben cartas al Papa tienen miedo de que el obispo sepa quiénes son y tome represalias contra ellos. De hecho, desde que salió la primera información en RD, Zornoza ha lanzado en toda la diócesis una 'caza de brujas' en busca de los que definía como como curas "poco formados y escasamente espirituales" y a los que, ahora, califica de "muy buenos y muy trabajadores".

El obispo asegura, asimismo, que no ha perdido la paz, que está "muy contento" y que trata con cariño a los sacerdotes, "porque los quiero con toda el alma". Eso sí, reconoce que "hay gente que está desconcertada, que puede no estar de acuerdo con decisiones de gobierno o con la misma persona (del obispo)".

Para explicar las discrepancias sobre su persona se justifica diciendo que "cada uno tiene su carácter" pero, a renglón seguido, acusa a laicos y curas de lanzar "calumnias y difamaciones" contra él sobre su forma de vivir o de ejercer el ministerio episcopal.

"Hago una vida de estar todo el santo día con la gente, con los curas. Esta semana pasada, sin ir más lejos, he tenido al menos cinco reuniones con sacerdotes, con grupitos pequeños para temas de pastoral, para rezar juntos en parroquias, en las fiestas", argumenta.

Y añade: "Está a la vista que no engaño a nadie y que nadie se engaña. Y cualquiera que me conozca sabe que estoy dispuesto a dialogar siempre y con todo el mundo. Por supuesto evangélicamente, sin trampas".

Zornoza apela también al manido argumento del escándalo de los sencillos, para desacreditar a sus críticos. "A mucha gente le queda una impresión de la Iglesia alejada de la realidad, y la Iglesia no es así. No es una guerra sucia. Los curas son muy buenos y muy trabajadores y están en comunión con sus obispos. Y los obispos todos, incluyéndome a mí, nos entregamos a la gente y nos desvivimos por ella".

Tras reconocer que "todos tenemos muchas cosas que corregir, y yo comprendo que también necesito consejo y lo pido", atribuye las denuncias al diablo: "Esto supone vencer las tentaciones. Por eso hoy también hay que vencer las tentaciones de escándalo, que no sabemos de dónde viene, y al diablo, que es la división, el engaño".

Y concluye su particular defensa, con el típico argumento clerical, envolviéndose en la bandera eclesiástica. "En una empresa se sabe cuándo va bien por lo que gana, por los clientes que tiene, por la imagen que da. En la Iglesia, todo va bien cuando estamos unidos a Dios, cuando estamos unidos a Cristo".