• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
Joseba Segura, Kerman López, Javier Oñate y Antón Rey
El vicario general ya de salida se va con la cabeza alta por el deber ampliamente cumplido

(José Manuel Vidal).- El 'eterno' vicario general de Bilbao (12 años de vicario general y 10 de vicario territorial), Ángel María Unzueta, deja el cargo a petición propia, tras cumplir los 65 años, para atender a su anciana madre. El obispo, Mario Iceta, puso en marcha el proceso de búsqueda del sucesor, con sendas consultas. De la primera, salieron cuatro nombres. La segunda reducirá más aún el abanico y, al final, la última palabra la tendrá el prelado de la diócesis.

El proceso de elección del vicario general se basa en una costumbre no escrita, pero sí arraigada, que se gestó en torno a la asamblea diocesana, celebrada hace 30 años, según la cual a partir de los 65 años es aconsejable retirarse de la primera línea de las responsabilidades diocesanas.

Sabedor de la costumbre y tras cumplir los 65, Unzueta pidió a Mario Iceta ser relevado de la vicaría general. Y el obispo accedió a su petición, entre otras cosas porque le está sumamente agradecido. No en vano, fue siempre un leal colaborador del prelado y le ayudó mucho en todo tipo de cuestiones, algunas muy importantes y delicadas.

El procedimiento que se sigue en Bilbao para la elección de vicario general fue validado, hace tres años, por el Consejo Pastoral Diocesano y, en él, se especifica claramente que se trata de un consulta y no de una elección directa.

De la primera fase de la consulta salieron cuatro nombres en el ranking, que dio a conocer el propio obispo al Consejo Pastoral diocesano del pasado 10 de febrero. Los cuatro más votados fueron por este orden: Joseba Segura, Kerman López, Javier Oñate y Antón Rey.

Se desconoce el número de votos de sacerdotes, laicos y religiosos que ha obtenido cada uno. Tampoco se sabe el número de abstenciones. Ambos extremos están así estipulados en la referida normativa aprobada por el Consejo pastoral. Según las fuentes consultadas por RD, la participación ha sido alta, incluso entre el colectivo sacerdotal.

El candidato más votado fue Joseba Segura (Bilbao, 1958). Actual párroco de Otxarkoaga, estuvo durante 12 años en Ecuador, primero vinculado a Cáritas Ecuador después al obispo español, Julio Parrilla, que dirige la diócesis de Riobamba. Experto en moral social, antes de trasladarse al país latinoamericano, formó parte de la comisión de paz y reconciliación de la diócesis.

Segura es el candidato del sector que controla el aparato administrativo y burocrático de la diócesis. Políglota, es uno de los discípulos predilectos de Juan María Uriarte, obispo emérito de Sa Sebastián. Trabajador y emprendedor, arropado por una parte importante del clero, está en la lista no solo de vicario general de Bilbao, sino también entre los candidatos a mitra. Firme partidario de un modelo de Iglesia conciliar, regresó a Euskadi el pasado mes de septiembre, tras una década en Ecuador, a petición del propio monseñor Iceta.

Kerman López (Güeñes, 1957), el segundo en liza, es vicario episcopal de las vicarías I y II, lleva en este cargo 12 años y es el candidato del sector diocesano más cercano a los movimientos apostólicos y a Cáritas. Es un sacerdote profundamente social, callado y trabajador, que fue consiliario de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y rector del seminario durante siete años. Se le achaca que tiene poco carisma y que no es especialmente estimulante. Además, su edad, 62 años, le sitúa cerca de la frontera de los 65 en que se aconseja dejar las responsabilidades diocesanas.

Javier Oñate (Bilbao, 1956), el tercero en la lista, ha sido durante dos mandatos director del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral, donde se jugó el tipo eclesialmente, defendiendo a los teólogos censurados por Roma y cursando incluso una invitación al teólogo gallego, Andrés Torres Queiruga, para que ofreciese una conferencia en el centro.

Intelectual vinculado a movimientos juveniles, Oñate es el candidato del sector de la diócesis que no ve con buenos aojos el aterrizaje de Joseba Segura y que no quiere perder comba en el gobierno diocesano.

El último en la lista, Antón Rey (Bilbao, 1953), canónigo de la catedral y Vicario territorial de las vicarías III y VII desde hace 7 años, estuvo tres años en Los Rios (Ecuador). Es el candidato de la sensibilidad más conservadora de la diócesis. Su elección sería improbable, según la norma de la retirada a los 65 años, que ya tiene.

Pero el proceso no está terminado ni se circunscribe a estos cuatro nombres. De hecho, el obispo de Bilbao acaba de señalar que "la lista sigue abierta a otros presbíteros y para Semana Santa se espera conocer el resultado del proceso". Y, al final, la última palabra la tiene el prelado, según el protocolo aprobado por la diócesis.

Con 20 años de ejercicio del cargo, en situaciones muy complicadas, el vicario general ya de salida, Ángel María Unzueta, se va con la cabeza alta por el deber ampliamente cumplido. Sus críticos dicen que quizás le hayan sobrado los últimos años en el cargo. Pero la mayoría coloca en su haber el interés por la remodelación pastoral y su intento de hacer de puente entre los dos obispos a los que sirvió, Ricardo Blázquez y Mario Iceta, y el clero y las comunidades de Bilbao.

Unzueta ha tenido que apagar mucho fuegos, incluso procedentes de la Conferencia episcopal española, en la época que estaba en manos de Rouco y de Martínez Camino, ha sufrido un enorme desgaste y, como dice un cura vasco, "en su larga y delicada tarea ha terminado si no 'quemado', al menos 'chamuscado'". Por el mayor bien del Reino.