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Diócesis

(Carlos González en Archimadrid).- «Un cardenal debe ser todoterreno y médico de medicina general». Y serlo «desde el conocimiento del gran médico, que es Jesucristo». Con esta premisa, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, intervino este jueves, 15 de marzo, en el programa 24 horas de RNE. «Mi vida es la vida de alguien que tiene que estar junto a los hombres, en todas las situaciones en las que están y viven», reconoció el arzobispo, durante la entrevista que condujo Miguel Ángel Rodríguez.

El periodista le preguntó por el día a día de un cardenal, por su vocación, por la situación actual de la Iglesia, por el sentido de la fe, por el Papa y, entre otros detalles, por la guerra en Siria. «¿Por qué no arregla esto Dios?», interpeló Rodríguez al prelado. «Cuando el Papa Francisco visitó Auschwitz, una de las expresiones fue: "Qué pena que la gente diga que esto sucede porque Dios nos abandonó; sucede porque el hombre abandonó a Dios"». Y es verdad, dijo, «cuando abandonamos a Dios, no tenemos referencias».

«Nunca he tenido crisis de fe»

En el relato de la Creación, subrayó el cardenal, «lo último que crea Dios es el hombre y la mujer», y «los crea a imagen y semejanza suya». Es decir, «la dignidad que tiene el hombre es la misma de Dios». Todo, desde la libertad con la que Él nos creó... «Yo he conocido muy en lo profundo a personas que hicieron daño a los demás, pero lo hicieron -y ellos mismos lo confiesan- no por culpa de Dios, sino porque ellos sabían que Dios los mandaba otra cosa distinta».

Un tema que, de nuevo y en palabras del entrevistador, daba lugar a ciertas profundidades filosóficas. «Si Dios es perfecto y, desde su perfección, ha creado al hombre: ¿Cómo, siendo perfecto, ha creado a un ser efectivamente imperfecto?», insistió el periodista. «Precisamente por eso ha venido Dios a este mundo, para regalarnos su propia perfección», respondió el arzobispo. Y somos libres «para acoger lo que nos da Dios, o no. Dios mismo, pudiendo habernos atado, nos hizo libres». Y en ese ejercicio de franqueza, el prelado reconoció haber tenido oscuridades, «pero nunca crisis de fe».

Compartiendo el regalo de su vocación, el cardenal destacó que «uno nota que ha abrazado al Señor cuando te compromete a querer y a amar a todos los hombres, sean quienes sean y sin distinción de ningún tipo». Y lo más importante de su vida, añadió, le llevó a encontrarse con el Señor «para descubrir a un Dios que me pedía que fuese hermano de todos, que me impulsaba y me requería para prestarle la vida y anunciarle como lo más fundamental de todo lo que un ser humano puede tener».

«Los casos de pederastia no pueden contemplarse»

A los cinco años del papado de Francisco, incidió en la figura del Papa como «alguien que rompe y sale al encuentro de los hombres, sin quejarse nunca». No es «quejica», subrayó, «es un hombre valiente, de fe, que antes de hablar lo ha conversado con Jesucristo, y eso lo vemos en todo lo que nos entrega día a día». Sin embargo, reconoció que «puede haber gente que no entienda el modo de vivir y de ser del Papa», pero la Iglesia «tiene que instaurar lo que instauró Dios cuando vino a este mundo: la cultura del encuentro». En este sentido, «la viga maestra que sostiene toda la Iglesia es la misericordia», recordó, en palabras del Santo Padre. Y «sin esa viga no podemos hacer la misión de la Iglesia».

Durante el encuentro, se abordaron temas como la pederastia o el papel de la mujer. Temas que el prelado no dudó en abordar: «Los casos de pederastia no son casos de contemplarlos, sino que se dice absolutamente no». Y esto «lo ha dicho el Papa claramente», como también ha reconocido «todo lo que es la mujer en la Iglesia, en igualdad y en lo que puede aportar a la vida de la Iglesia».

Confesiones, las del arzobispo de Madrid, que recogían una rotundidad firme y clara... «No se puede utilizar a un niño, no se puede deshacer una persona en el inicio de la vida, es gravísimo que esto se haga; no lo puede hacer nadie que ha consagrado la vida al ser humano en todas sus dimensiones y no se puede decir que uno es devoto de la Virgen María y no contar con las mujeres». Y «si hay algo maravilloso en la historia de la salvación, es que Dios -para hacerse presente en este mundo- contó precisamente con una mujer».

«He defendido siempre las pensiones de los jubilados»

El cardenal abordó, también, el tema de las pensiones. «Yo he defendido siempre las pensiones de los jubilados», reconoció. Y «si algo tenemos en España es lo que nos han dejado nuestros mayores, y yo defiendo el derecho y la obligación que tenemos de que tengan lo suficiente para vivir en los últimos años de sus vidas». Cuestión que «cualquier bien nacido entenderá, y que tiene que realizarse» porque «no puede haber pensiones en las cuales haya gente que no pueda vivir».

Finalmente, se refirió al movimiento de las mujeres en pro de la igualdad en nuestra sociedad, y alegó que «cuando me preguntaron si apoyaba a las mujeres por la brecha salarial, dije que lo comprendía». Porque «la Iglesia siempre ha defendido la igualdad», aunque «también dije que, probablemente, no respaldo algunos de los manifiestos que piden muchas cosas que no puedo compartir». Pero la igualdad, «en los aspectos más esenciales, la admito». Y concluyó reconociendo que «el ser humano más excepcional, como madre, como mujer, como esposa y como hija de Dios que ha existido, es la Virgen María».

Como es habitual, el programa cerró con una cancion elegida por el invitado. En este caso, el cardenal Osoro escogió Ubi Caritas, de Taizé, porque «allí, siendo estudiante, encontré una comunidad que quería a toda cosa que la Iglesia entera encontrase la unidad». Desde aquella oración, en la que tomó la decisión de ser sacerdote, invitó al XLI Encuentro Europeo de Jóvenes que tendrá lugar la próxima Navidad en Madrid.