• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
Laicos miguelianos en rueda de prensa

(José M. Vidal).- Hartos de guardar silencio ante el "linchamiento mediático y social" que sufrieron durante años, los miguelianos han decidido saltar a la arena mediática y ya no dejan pasar una. Ahora, replican al obispo de Tui-Vigo y le cusan de mentir, cuando asegura públicamente que "no impuso silencio a nadie". Para probarlo, presentan una carta oficial que demuestra que monseñor Quinteiro les mandó guardar silencio y obedecer.

El pasado jueves, un grupo de ex miembros laicos de Orden y Mandato salieron a la palestra, para defender, como ya hicieran antes las consagradas y los sacerdotes, la inocencia de su fundador, Miguel Rosendo. En la rueda de prensa también declararon, entre otras cosas, que, si no salieron antes a defenderlo, fue porque el obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro, les impuso silencio. Ese mismo día, el titular de la diócesis gallega replicó ante los medios que él "no ha impuesto silencio a nadie".

Las declaracions de monseñor Quinteiro indignaron a los miguelianos, que aseguran que el prelado "ha mentido" y, como prueba, aducen una carta que, a su juicio, "demuestra la sumisión que les impuso el obispo tras el apartamiento del presidente de la Asociación Pública de fieles Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, Feliciano Miguel Rosendo, aún en prisión preventiva y sin fecha de juicio".

Se trata de una carta dirigida a los laicos de la Asociación (la primera semana de enero del año 2015), llamados coloquialmente "exploradores", un término familiar que utilizaban en el grupo para distinguirlos de los consagrados.

La misiva está firmada por el sacerdote José Vidal Novoa, nombrado comisario extraordinario de la Asociación, cuando Feliciano Miguel Rosendo fue apartado de su cargo de presidente del grupo en marzo de 2014, a raíz de las acusaciones que investigó el propio obispado.

"José Vidal Novoa habla en nombre del Obispo Luis Quinteiro, tal y como queda reflejado en la nota escrita al final de la carta", explican los miguelianos. El sacerdote vigués era, entonces, la persona de confianza del obispo, para dirigir el grupo en ese momento tan delicado por el que atravesaba la asociación diocesana de fieles.

La carta, escrita en un lenguaje clerical, pero sencillo y cercano (incluso, a veces, cariñoso) refleja la situación de crisis qu atravesaba Orden y Mandato en ese momento: En tan solo nueve meses se dan de baja casi todos los laicos, las consagradas deciden irse a otra diócesis, se cierra el convento de San Antonio de Padua en Vilariño -recién remodelado por los mismos miguelianos- y se disuelve el grupo con el decreto de supresión del 22 de diciembre de 2014.

Quince días después de la supresión canónica diocesana de Orden y Mandato, el comisario extraordinario redacta, a modo de despedida, la carta dirigida a los últimos 'exploradores' que quedaban activos en la asociación, para agradecerles el espíritu con el que habían vivido a pesar de las presiones:

"Sé que durante todo este tiempo habéis tenido que soportar incomprensiones, críticas e incluso insultos. Sé que la presión para abandonar ha sido mucha y desde muchos sitios. Sé de vuestro sufrimiento interior y de vuestras lágrimas. Y sé que, por obediencia, habéis permanecido en silencio, acatando, a veces con disgusto, cuanto se os mandaba".


Los miguelianos explican que "los laicos no tienen voto de obediencia y menos de silencio, pero el obispo les mandó callar, como reconoce el comisario en la carta". Y, por eso, el sacerdote les agradece su fidelidad: "Gracias por haber sido fieles a la Iglesia y a la voz de su pastor, nuestro obispo, hasta el final".

A los miguelianos les parece tan evidente la prueba de la carta que acusan tajantemente al obispo de Tui-Vigo de mentir. "Luis Quinteiro ha mentido públicamente. El silencio que impuso a los laicos y consagrados de Orden y Mandato de San Miguel Arcángel amparó el linchamiento y la detención de Miguel Rosendo y ha cometido al menos dos graves errores: el primero imponer dicho silencio a los laicos de su diócesis, para que no dijeran la verdad. El segundo negar el hecho ante los medios de comunicación el mismo día que los laicos rompen ese silencio, cansados de no poder defenderse por esas presiones".