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Diócesis
Omella inicia la Semana con el pregón en Zaragoza
Ha animado a los asistentes a contemplar los pasos de Semana Santa y la Pasión del Señor, donde encontrarán un amor sin medida, «un amor capaz de darlo todo por ti y por mí, por cada uno de nosotros»

El cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella, ha subrayado, en el pregón de la Semana Santa de Zaragoza, que esta celebración no es una pura manifestación cultural o folclórica, "sino que es la confesión pública de fe de un pueblo cristiano que reconoce que Jesús es Camino, Verdad y Vida" para los hombres y mujeres de todos los tiempos.

El acto del pregón ha dado comienzo a la programación religiosa de la Semana Santa zaragozana. Monseñor Omella lo ha pronunciado en la plaza del Pilar de la capital aragonesa, donde se han reunido las 25 cofradías de la ciudad, tras realizar una procesión desde la Iglesia de Santa Isabel de Portugal.

El prelado, que ha dicho sentirse "muy a gusto a Zaragoza, que es un poco mi casa", donde ha sido sacerdote y obispo auxiliar, se ha dirigido a los cofrades, a quienes les ha comentado que se les confía "cuidar especialmente el misterio de lo que se celebra y representa en Semana Santa".

Asimismo, les ha animado dejarse impregnar de la misericordia del Crucificado "y ayudad a quienes se acerquen a ver las procesiones, a que contemplen y amen el rostro entrañable de quien murió por salvarnos".

Monseñor Omella les ha recordado que "ese Cristo de vuestras procesiones se le encuentra también en el hermano, especialmente en el más pobre" y ha recordado las palabras de Jesús: "Lo que hagáis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hacéis".

La Semana Santa

El cardenal arzobispo de Barcelona ha felicitado a las cofradías por el "cuidado especial" que ponen en esta celebración, en los toques de tambor, con el ensayo de las piezas musicales que se interpretan en el recorrido de las procesiones y con túnicas procesionales bien dispuestas.

También ha recordado que fue sacerdote en el Bajo Aragón, donde estas celebraciones van acompañadas por los redobles del tambor y del bombo.

Según ha expuesto, "los toques de tambor nos invitan a guardar silencio y a entrar en nosotros mismos para escuchar lo que nos dice el Señor" porque "Él siempre tiene una Palabra para nosotros y es preciso escucharla en el silencio del corazón" y "eso vale para quienes llevan el paso, quienes van en silencio en la procesión o quienes la contemplan en silencio desde la acera".

Monseñor Omella ha esgrimido que tanto la celebración del Bajo Aragón, como la de Zaragoza, o las que tienen lugar en todos los rincones del mundo suponen "hacer pública confesión de la fe en Jesucristo, el ungido por Dios; es tratar de seguirle y de conformar nuestra vida con su mensaje; es ser testigos de su amor a toda persona humana, porque en el rostro de cada ser sufriente está el rostro del Crucificado".

Por eso, ha dicho que "cada vez que aliviamos el dolor de un ser humano queda grabado en nuestro corazón el rostro de Cristo de igual manera que quedó grabado en el lienzo de la Verónica".

No ser un charlatán

El cardenal arzobispo de Barcelona ha sostenido que el verdadero pregonero de Semana Santa es el que anuncia con convicción profunda "aquello que sale de sus labios" ya que si no ha tocado con sus manos y ha visto con sus ojos de lo que habla "no será más que un charlatán".

Por eso, ha esgrimido, "solo quien se ha dejado encontrar por el Señor, y ha hecho una experiencia de amistad con Él, es capaz de ser un verdadero cofrade y cristiano, un verdadero obispo y sacerdote, un verdadero religioso o religiosa" y "ese encuentro se realiza fundamentalmente en la oración".

Monseñor Omella ha animado a los asistentes a contemplar los pasos de Semana Santa y la Pasión del Señor, donde encontrarán "un amor sin medida, un amor capaz de darlo todo por ti y por mí, por cada uno de nosotros".

Asimismo, ha invitado tanto quienes participan en las procesiones, como quienes las contemplan en aceras y balcones e incluso quienes son indiferentes ante lo que se representa por las calles a "entrar en contacto con Cristo, el Hijo de Dios, que es el centro de toda la Semana Santa".

También ha recomendado participar en las celebraciones litúrgicas porque los cristianos "no podemos contentarnos solamente con participar en las procesiones, debemos ir más lejos" y "dejar que el Señor llegue hasta nosotros a través de los sacramentos".

Por otra parte, ha aprovechado para recordar al arzobispo emérito de Zaragoza y expresidente de la Conferencia Episcopal Española, Elías Yanes, que falleció el pasado 9 de marzo a los 90 años.

RD/Ep