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Diócesis
El cardenal Cañizares, en la Misa Crismal Victor Gutiérrez/avan
Necesitamos más sacerdotes, porque sin ellos no hay Iglesia, y no es posible un mundo futuro porque sin Eucaristía no hay posibilidad de futuro para la humanidad

(Diócesis Valencia/Esglèsia Barcelona).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha animado a los sacerdotes de la diócesis a "reavivar en nuestro ánimo el ardor misionero para entregarnos por los demás aquí y en las tierras de misión" y ha recordado la importancia de "responder a la llamada de los Vicariatos Apostólicos de Requena y San José del Amazonas en Perú, asumidos por la diócesis".

En la Misa Crismal celebrada esta mañana en la Catedral, el Arzobispo ha destacado que "la santidad es la vocación de todos los sacerdotes porque en los santos está el camino de que debemos seguir" y ha subrayado "el recuerdo y el signo de San Vicente Ferrer en este Año Jubilar que dentro de unos días vamos a comenzar, un santo que fue fundamentalmente evangelizador, y eso es lo que deseamos todos, ser evangelizadores".

Además, en la misa, concelebrada por centenares de sacerdotes que han renovado las promesas de su ordenación, el Cardenal ha precisado que "en el centro de todo está la Eucarístía porque sin ella no hay evangelización" y ha precisado que los presbíteros deben tener "una relación de paternidad con los fieles que teneis confiados y de fraternidad entre vosotros".

 

 

"Debemos estar todos unidos, en comunión y unidad de los obispos con vosotros, de vosotros con los obispos, de vosotros entre sí, con los fieles y con el mundo actual, una comunión en el Señor afectiva y efectiva, para que el mundo crea", según el titular de la Archidiócesis que ha remarcado la invitación del papa Francisco a arriesgar "porque una Iglesia que no arriesga es una Iglesia que envejece y languidece".

Por último, ha hecho hincapié en que "necesitamos más sacerdotes, porque sin ellos no hay Iglesia, y no es posible un mundo futuro porque sin Eucaristía no hay posibilidad de futuro para la humanidad".

Por su parte, el cardenal de Barcelona, Juan José Omella, ha agradecido a todos los presbíteros presentes por su ministerio. "Aunque a veces pueda haber lágrimas - decía el cardenal- hay que hacer frente los obstáculos, como la secularización que puede llevar al desánimo".

"Es precioso este esfuerzo que hacéis a los ojos de Dios" -insistía Omella. "Gracias por vuestra labor callada y generosa, que da sus frutos en un testimonio de alegría y esperanza y en un espíritu misionero", dijo.

Destacó la relación necesaria entre sacerdotes y obispos y, cómo se necesitaban mutuamente para ejercer su misión ministerial.

Instó a no "sucumbir a la tentación del éxito" ni "ir de triunfadores por la vida". "No puede ser más el discípulo que el maestro" -dijo citando lo que decía Jesús. "Ni el dinero ni el honor puede llenar más el sacerdote que el hecho de poder hacer suyas las palabras de aquel que la ha llamado", añadió.

El arzobispo de Barcelona hizo referencia a las palabras de Jesús, "rema mar adentro". Una expresión con la que invitó a los sacerdotes "a caminar por nuevos caminos y ser misioneros de Dios en todo momento y en todas partes".

Les recordó la presentación que tendrá lugar pronto del nuevo Plan Pastoral, por el que "no podemos detenernos", dijo Omella. "Tenemos que ser servidores del amor misericordioso de Dios". Según dijo, "el testimonio lo podemos hacer de mil maneras pero no podemos ocultar nunca el testimonio de la misión". "No podemos cruzarnos de brazos, sino que los tenemos que abrirlos y estar dispuestos a la voluntad de lo que nos pide el Señor".

También, dedicó unas palabras a la feligresía, presente durante la celebración. Otro agradecimiento por su oración y devoción. "Ejercemos el sacerdocio para vosotros". "No siempre sabemos manifestaros el amor que tenemos- excusaba el cardenal- pero nuestro objetivo es gastarnos y desgastarnos hasta el final para vosotros, Pueblo de Dios".