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Diócesis
Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo
Un cristianismo sin resurrección, o con la esperanza de la resurrección debilitada por las brumas de la duda, no es la fe cristiana que trajo Jesús, ni el de la Iglesia católica, ni el de los mártires, o los misioneros

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, ha considerado que "se equivocan los que piensan que Jesucristo quedó muerto en el camino de la historia", pues, a su entender, "ni quedó muerto Él, ni está muerta la Iglesia, ni lo está la fe de los cristianos".

En su escrito semanal, recogido por Europa Press, ha indicado que "por el contrario, Jesús resucitado es el futuro, el único futuro humano que existe de verdad delante de nosotros, nuestro propio futuro", al tiempo que ha lamentado que "nuestro mundo, nuestra cultura o nuestras formas de vida más actuales" están precisamente "enfermas por falta de esta esperanza".

"Nuestro mundo parece feliz, encantado de la vida, anclado aquí en la representación de este mundo; el inconveniente es que la representación de este mundo se termina. En la ausencia del otro mundo no hay más remedio que entregarse a las cosas caducas de este mundo, por supuesto, con las inevitables consecuencias de toda idolatría: ambiciones, angustias, sometimientos, decepciones, rivalidades, injusticias, conflictos y desesperanzas", ha relatado.

 

 

Por ello, ha abundado en que "la fe y la esperanza en la resurrección es un ingrediente necesario para la plenitud de la vida humana". "La resurrección de Jesús es el núcleo de nuestra fe. En ella descansa toda la arquitectura de nuestra salvación. De modo que un cristianismo sin resurrección, o con la esperanza de la resurrección debilitada por las brumas de la duda, no es la fe cristiana que trajo Jesús, ni el de la Iglesia católica, ni el de los mártires, o los misioneros, ni el cristianismo que nos dejaron nuestros padres".

Ser cristiano, tal y como ha explicado el primado toledano, "es vivir con el corazón puesto en los bienes de la resurrección, vivir en este mundo sin ser de este mundo, querer y tratar las cosas con sabiduría, como aquel o aquella que vive un poco metido en la vida eterna", pues "la fe y la esperanza en la resurrección es un ingrediente necesario para la plenitud de la vida humana". "Y sin esta esperanza no hay plena libertad ni podemos llegar a reconciliarnos del todo con Dios ni con nosotros mismos", ha aseverado.

Se ha dirigido a los cristianos para que no callen "esta fe en la resurrección", ni debiliten esta esperanza ni tampoco renuncien a esta vida. "En este mundo bueno, porque así lo hizo Dios, pero también lleno de idolatrías y esclavitudes inesperadas, los cristianos tenemos que ser testigos de la verdadera libertad. Es la libertad de los hijos de Dios, los que son libres interiormente para vivir en la verdad y en el bien, viviendo ante Dios una vida justa e inmortal. Contra esto no hay barreras", ha afirmado.

(RD/Ep)