• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
JI Munilla

(José M. Vidal).- Un 'topo' filtró al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, el manifiesto de los críticos y, por eso, el obispo tenía lista la respuesta. Una contestación rápida (a las pocas horas de la publicación de la noticia en RD el pasado 28 de marzo) y que pretendía ser contundente, pero que, según los firmantes del documento es como la tinta del calamar, que esparce "confusión", pero "ni desmiente ni aclara nada".

El comunicado de monseñor Munilla llegó de inmediato a todos los medios de comunicación y a todos los curas y religiosos de la diócesis a través del correo electrónico. Una comunicación, en la que el obispo calificaba de "anónimo" el documento de los críticos. La respuesta de éstos es contundente y eleva el número de los firmantes a un millar de personas, entre curas, religiosos y laicos.

En un nuevo comunicado, el colectivo 'No a espaldas de la diócesis' asegura que está integrado por "novecientos noventa cristianas y cristianos, un nutrido grupo de sacerdotes, cientos de laicas y laicos y religiosos y religiosas de nuestra Iglesia de Gipuzkoa. Concretamente, lo apoyan con su firma 73 sacerdotes, 53 de ellos son diocesanos y 20 religiosos, así como 917 agentes de pastoral de numerosas parroquias de la Diócesis, miembros de Consejos Pastorales Parroquiales, Consejos de economía, Caritas, Pastoral penitenciaria, Pastoral de la salud, Catequesis y Liturgia".

Es evidente que el número de curas firmantes ha descendido, pasando de 131 en el primer manifiesto anti-Munilla de 2009, a los 73 de ahora. Y es que muchos sacerdotes no quieren firmar por miedo. Otros, los más mayores, no desean complicaciones en sus últimos años de vida. Muchos se han cansado de luchar. Y a algunos los ha ganado el obispos para su causa con puestos y prebendas. Por ejemplo, algunos vicarios que se significaron por dirigir antaño los ataques contra Munilla y que, ahora, forman parte de su equipo.

La critica principal a la respuesta preparada del obispo por parte de los críticos es que "no aclara nada" y se queda en meras vaguedades. Y aportan casos concreto. Por ejemplo, no hace alusión alguna a los 700.000 euros invertidos en valores del Banco Popular y que el obispado ha perdido.

Se trata de una inversión realizada por el obispado, siguiendo las consignas o mandatos del obispo. En tiempos de Uriarte, la diócesis no tenía ninguna relación con esta entidad. ¿Por qué se toma esa decisión?, ¿con qué fin?, ¿se dejó asesorar por los técnicos?, ¿no vieron éstos el riesgo de invertir en un Banco que quebraba?, ¿se plegaron a la voluntad del obispo?

De ahí que, para los firmantes del colectivo, "la nota del obispado no responde a ninguna de las graves cuestiones que se plantean en el documento". Por ejemplo, "al iniciar su servicio episcopal D. José Ignacio Munilla, en enero de 2010, la Diócesis contaba con fondos más que holgados, con un superávit que permitía afrontar el futuro sin problemas. ¿Por qué, apenas transcurridos dos años, el Obispo comienza a hablar de que la Diócesis 'está en números rojos'? Todavía ni el Consejo Presbiteral ni la Diócesis han recibido información alguna de lo que ha podido suceder. ¿Es ésta una actuación movida por la 'transparencia'?"

Para justificar el supuesto plan de reestructuración económica, el obispo pretende concentrar los servicios centrales de la diocesis, pero no dice nada sobre la incomodidad que supone llevar el obispado a lo alto de una ladera de Donostia, lejos del centro urbano y también del ferrocarril y del autobús. Por ejemplo, los sacerdotes jubilados, que vivían en el bloque de la residencia del Obispo, verán muy mermada su calidad de vida diaria, 'trasladados' a lo alto de una ladera en el barrio del Antiguo, cuando hasta ahora han podido disfrutar de las ventajas de vivir en el centro de la capital y poder pasear y callejear.

Y los críticos añaden: "Al Consejo Presbiteral se le presentó la propuesta sin decir ni palabra sobre las ventajas o inconvenientes de todo tipo que puede tener esta operación y sin presentar la más mínima aproximación presupuestaria a los costes y a los ingresos que se puedan prever. ¿Es ésta una actuación movida por la 'profesionalidad' y la 'prudencia'?"


Piden también "clarificación sincera" sobre la pastoralidad del proyecto: "El Obispado pretende acometer esa 'reestructuración patrimonial', sin proponer ni pedir al Consejo Presbiteral ningún criterio pastoral, y sin debatir ni clarificar las consecuencias que puede tener para el futuro de nuestra Iglesia de Gipuzkoa". Y los críticos se peguntan "¿Podemos saber quién está realmente pensando en el Obispado en el futuro pastoral y evangelizador de nuestra Diócesis?"

Por otra parte, la nota del Obispado termina con esta "afirmación segura, satisfecha y solemne: 'En definitiva, la Diócesis de San Sebastián realiza una gestión del patrimonio recibido por sus fieles, con criterios de profesionalidad, prudencia y transparencia'. En esta falsa autoconfesión difícilmente podían haber elegido los responsables del Obispado tres términos más precisos que 'profesionalidad, prudencia y transparencia' para exponer aquello de lo que carece su gestión del patrimonio de la Diócesis en estos momentos".

De ahí que terminen aplicándole al obispo la misma medicina de creador de "división y confusión" que les atribuye a los firmantes. "No son los impulsores del documento 'No a espaldas de la Diócesis' quienes 'confunden' y engañan a los laicos y laicas de Gipuzkoa, cristianos adultos de valía humana y creyente, sino que la división y confusión que a lo largo de estos más de ocho años vive nuestra Diócesis se deben principalmente a la palabra y actuación del actual Obispo y al equipo que le sostiene y apoya en el Obispado".

Texto íntegro del comunicado del colectivo 'No a espaldas de la diócesis'

NI DESMIENTE NI ACLARA

Colectivo "Elizbarrutiarekin batera - No a espaldas de la Diócesis"

1. El Obispado de San Sebastián emitía el pasado 28 de marzo una Nota de Prensa tratando de responder al documento titulado "No a espaldas de la Diócesis". Este escrito ha sido suscrito por novecientos noventa cristianas y cristianos, un nutrido grupo de sacerdotes, cientos de laicas y laicos y religiosos y religiosas de nuestra Iglesia de Gipuzkoa. Concretamente, lo apoyan con su firma 73 sacerdotes, 53 de ellos son diocesanos y 20 religiosos, así como 917 agentes de pastoral de numerosas parroquias de la Diócesis, miembros de Consejos Pastorales Parroquiales, Consejos de economía, Caritas, Pastoral penitenciaria, Pastoral de la salud, Catequesis y Liturgia. No es pues un documento anónimo sino que ha sido impulsado por un grupo numeroso de sacerdotes y ha recibido una importante adhesión de mujeres y hombres comprometidos, cristianos con rostro concreto y reconocido amor y servicio a nuestra Diócesis.

2. Este documento, que ha sido filtrado sin nuestro conocimiento y consentimiento a los medios de comunicación social, trataba de alertar al conjunto de la Diócesis, no de "alarmar gratuitamente e innecesariamente" -como afirma la Nota del Obispado-, ante la propuesta de Reestructuración Patrimonial presentada por el propio Vicario General al Consejo Presbiteral el 22 de febrero. Es decir, no hemos tratado de calumniar ni hemos inventado datos. Al contrario, nuestro documento pide aclaraciones acerca del grave "agujero" o déficit económico al que repetidamente se refería el Vicario General, así como sobre la pérdida de 700.000 euros en el Banco Popular en el año 2017, y la venta o alquiler de inmuebles emblemáticos de nuestra Diócesis en el centro de San Sebastián y otros edificios de diversas parroquias diocesanas.

3. La Nota de Prensa del Obispado no está redactada para escuchar lo que dice el documento "No a espaldas de la Diócesis". Menos aún para responder a las graves preguntas que se les hace a los responsables de la Diócesis, sino para hacer simplemente unas "puntualizaciones" a fin de lamentar que la "irresponsabilidad del comunicado emitido" haya podido inducir a "una alarma gratuita e innecesaria".

4. La Nota del Obispado ni desmiente ni aclara nada. No se atreve a negar ninguna de las afirmaciones que se hacen en los seis puntos del referido documento y, es natural, pues está basado literalmente en el texto escrito que fue leído por el Vicario General hace casi dos meses al Consejo Presbiteral.

 

5. Por el contrario, y sorprendentemente, la Nota del Obispado contradice abiertamente lo afirmado por el Vicario General, pues lo que en la reunión se presentó desde un principio como "Propuesta ante el Consejo Presbiteral", se convierte ahora, simplemente, en "una primera información sobre un posible proyecto de reestructuración patrimonial".

6. No se trata de una cuestión de terminología, pues en el texto leído en el Consejo Presbiteral, el propio Vicario General hace estas afirmaciones: "Hemos tenido un encuentro con Markel Olano"; "También hemos tenido un encuentro con Eneko Goia"; "Ahora mismo, estamos negociando el alquiler de toda la bajocubierta del Seminario". Esto no es "una primera información sobre un posible proyecto" al Consejo Presbiteral, sino una operación en la que se están ya dando pasos, antes de contar con el Consejo.

7. Mientras tanto, el Obispado no responde a ninguna de las graves cuestiones que se plantean en el documento. La más importante, la que se plantea antes de pedir una auditoría externa. Al iniciar su servicio episcopal D. José Ignacio Munilla, en enero de 2010, "la Diócesis contaba con fondos más que holgados, con un superávit que permitía afrontar el futuro sin problemas". ¿Por qué, apenas transcurridos dos años, el Obispo comienza a hablar de que la Diócesis "está en números rojos"? Todavía ni el Consejo Presbiteral ni la Diócesis han recibido información alguna de lo que ha podido suceder. ¿Es ésta una actuación movida por la "transparencia"?

8. Hay otras dos cuestiones que siguen sin respuesta sobre la "reestructuración patrimonial". Al Consejo Presbiteral se le presentó la propuesta sin decir ni palabra sobre las ventajas o inconvenientes de todo tipo que puede tener esta operación y sin presentar la más mínima aproximación presupuestaria a los costes y a los ingresos que se puedan prever. ¿Es ésta una actuación movida por la "profesionalidad" y la "prudencia"?

9. Se da, además, la cuestión más grave, que exige un debate profundo y una clarificación sincera. El Obispado pretende acometer esa "reestructuración patrimonial", sin proponer ni pedir al Consejo Presbiteral ningún criterio pastoral, y sin debatir ni clarificar las consecuencias que puede tener para el futuro de nuestra Iglesia de Gipuzkoa.

10. ¿Podemos saber quién está realmente pensando en el Obispado en el futuro pastoral y evangelizador de nuestra Diócesis? La Nota del Obispado termina con una afirmación segura, satisfecha y solemne: "En definitiva, la Diócesis de San Sebastián realiza una gestión del patrimonio recibido por sus fieles, con criterios de profesionalidad, prudencia y transparencia". En esta falsa autoconfesión difícilmente podían haber elegido los responsables del Obispado tres términos más precisos que "profesionalidad, prudencia y transparencia" para exponer aquello de lo que carece su gestión del patrimonio de la Diócesis en estos momentos.

11. Para terminar, dos cuestiones relevantes: las laicas y laicos que han firmado el documento "No a espaldas de la Diócesis" disponen de la misma información sobre este asunto, que es la ofrecida por el Obispado. Y por otro lado, no son los impulsores del documento "No a espaldas de la Diócesis" quienes "confunden" y engañan a los laicos y laicas de Gipuzkoa, cristianos adultos de valía humana y creyente, sino que la división y confusión que a lo largo de estos más de ocho años vive nuestra Diócesis se deben principalmente a la palabra y actuación del actual Obispo y al equipo que le sostiene y apoya en el Obispado.

Donostia, 10 de abril de 2018
Colectivo "Elizbarrutiarekin batera - No a espaldas de la Diócesis"