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Diócesis
Osoro, en la catedral de la Almudena
Dad esperanza, sed curanderos, haced un hueco a Jesús y dad vuestra vida

(Carlos González, en Archimadrid).- Este viernes, 13 de abril, por la mañana la catedral de la Almudena ha recibido la visita de un grupo de unos 60 alumnos de 1º de Grados de Infantil, Integración y TAFAD de la Escuela Profesional Don Bosco, de Salesianas. El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha compartido con ellos la celebración de la Palabra en el altar de la Virgen de la Almudena.

Abrazado al deseo de ayudar a los jóvenes a vivir este tiempo pascual, ha subrayado que el lugar del encuentro, a los pies de la Virgen, «tiene un singular aprecio» porque «las madres tienen un significado especial».

Un único camino: dar la vida por los otros

Los jóvenes, confiados a cada una de las palabras del pastor, seguían con atención la predicación que el prelado les ha dedicado tras la lectura, centrada en el encuentro de Jesús con los dos discípulos en el camino hacia Emaús. «Dejad, por un instante, que Jesús se acerque a vuestra vida».

Es un Jesús, ha subrayado, que «te quiere, te abraza, no te pone condiciones e irá a tu lado siempre». Él «te propone un camino para que hagas felices a los demás, donde veas a tu lado hermanos: un camino para que des la vida por los otros».

En este sentido, ha puesto en sus manos una enseñanza clara y llena de sentido: «Cuando en el corazón del ser humano entra Jesús, tenemos que saber de todos». Y ante un ser humano «hay que arrodillarse, porque es Dios mismo».

En lo más sucio de nuestra vida, «Jesús viene a reflejarse porque quiere limpiar ese rostro». Así, ha contado que, como experimentó el Jueves Santo «mientras lavaba los pies de algunos jóvenes en la prisión de Soto Del Real, Jesús se arrodilla y limpia lo sucio».

Detalle que se hace verdad, de la misma manera, en Emaús: «Se encuentra con ellos y quiere reflejar su rostro en ellos; y los discípulos, de nuevo, vuelven a tener alegría».

«Cambiad el mundo al estilo de Jesús»

Antes de continuar con la celebración, donde los propios alumnos han sido los protagonistas, participando de las lecturas, las peticiones y las preguntas, el cardenal les ha invitado a ser «hombres y mujeres que la gente que se acerque a vosotros pueda decir "quédate conmigo, me das esperanza".

Hacedlo, porque «se puede cambiar este mundo y hacerlo distinto al estilo de Jesús». Y ahí, ha recordado señalando la imagen de la Madre de Jesús, «nos puede ayudar mucho» la Virgen María. «Nadie se separa de ella, es admitida en todas las grandes religiones y tiene un atractivo especial». De ahí que «todos necesitamos de madre».

Antes de terminar, ha agradecido su presencia a los jóvenes allí reunidos, recordándoles la alegría de Don Bosco al saberlos tan cerca del Evangelio. Y finalmente, los ha animado a «ser como Jesús» en Emaús: «Dad esperanza, sed curanderos, haced un hueco a Jesús y dad vuestra vida», porque «este mundo hay que cambiarlo, y se cambia poniendo el corazón y metiendo en el corazón al otro». «El único Maestro que enseña eso es Jesús», ha concluido.