• Director: José Manuel Vidal
Diócesis
La dispensa de Miguel Agarrabeitia
Ahora que mi muy amada esposa ha fallecido, me he ofrecido a la Diócesis para colaborar, según mis posibilidades... y ¿sabéis qué respuesta y cómo la he recibido?

(Miguel Agarrabeitia).-  Una vez pedida la Dispensa del Celibato sacerdotal, 13 años estuvimos esperando y, durante este tiempo sin poder casarse por la Iglesia...El dolor más grande fue tener que casarse por lo Civil y saber que la Iglesia en sus normas nos consideraba "pecadores de escándalo público".

Al fin, llegó la Dispensa y pudimos casarnos por la Iglesia en la que tanto habíamos hecho, y la Dispensa nos comunicaba estas ¨peladillas¨

... Inseparabiliter dispensationem a sacerdotali coelibatum et simul ammissionem status clericalis, es decir, es inseparable la dispensa del celibato sacerdotal y el estado clerical. O sea, suspendido de empleo y sueldo.

Ad celebrationem canonici matrimonii... Ordinarius curet ut res caute peraguntur sine pompa vel exteriore apparatu...es decir, matrimonio sí, pero procure el Obispo que se haga sin pompa ni ostentación.

Exclusus manet ab exercitio sacri ministerio iis exceptis in canon 976 y 986/2: Quilibet sacerdos licet ad confesiones paenitentes in periculo mortis valide et licite absolvit, etiam si praesens sit sacerdos approbatus. Es decir, ¨Todo sacerdote, aun desprovisto de facultad para confesar absuelve válidamente a cualquier penitente en peligro de muerte y absuelve lícitamente de toda censura y pecado aunque se encuentre presente un sacerdote aprobado¨.

Ac propterea nequit homiliam habere. Insuper nequit fungere ministerio extraordinario communionem distribuendae nec potest officium gerere directivum in ambitu pastorali.

Es decir: Ni homilia ni communion extraordinaria ni ejercer algún cargo directivo de ámbito pastoral.

Leo un rescripto de dispensa de 1974 y otro de 2001. Constato que todo sigue poco más o menos:

Pena de destierro ("ha de ausentarse de los lugares en los que sea conocido su estado sacerdotal"). Prohibido "participar en cualquier celebración litúrgica ante el pueblo, que conozca su condición; nunca puede predicar la homilía, ni desempeñar la función de lector, de monaguillo, ni distribuir la sagrada Comunión". Prohibido enseñar religión y teología en centros eclesiales, ser cargo directivo, profesor de asignaturas "íntimamente ligadas a asignaturas teológicas".

Y para remate, no pueden casarse con la misma dignidad que los laicos:

"cuide el Ordinario que se celebre sin pompa, ni aparato, y delante de un sacerdote (bien probado) de confianza para el obispo, sin testigos, o si fuera necesario, con dos testigos, cuya acta se conserve en el archivo secreto de la Curia".

Es de risa, por no llorar: "sin pompa ni aparato" (¿será sin música, flores, cantos...?). Quienes tantos matrimonios presidieron, ahora no pueden celebrar su boda cristiana con alegría y fiesta... No puede presidir cualquier compañero, tiene que ser "bien probado" (¿en matrimonio, teología, liturgia?), "de confianza del obispo" (¿hay sacerdotes ejerciendo que no gozan de confianza, o se necesita una confianza "especial", para atender a alguien peligroso?

No acabo de entender: "Sin testigos, o si fuera necesario, con dos testigos, cuya acta se conserve en el archivo secreto de la Curia".

Me sobrepasa: un sacerdote, dispensado del celibato, no conviene que tenga testigos de su boda, y si es necesario que consten en un acta que "se conserve en el archivo secreto de la Curia". Será peligroso y nadie debe ver sus firmas e identidades (¡!).

Para más inri: la cláusula 7 dice: "Téngase por norma que estas dispensas no se divulguen o se consignen por escrito sino después de pasado algún tiempo desde la notificación de la pérdida del estado clerical". ¿Por qué no "divulgarlas ni escribirlas"?

"Cuidado con la levadura de los fariseos" (Lc 12, 1), nos advierte Jesús, que los conocía bien.

El ambiente era profundamente humano, digno de Cristo y su Iglesia. Conviviendo con ellos, observando su bondad, incluso su cultura, su sentido cristiano profundo, su apertura, escucha, ver lo positivo, respeto a todos, su compromiso con la transformación social desde los pobres..., sientes que "el Espíritu del Señor está sobre ellos porque los ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres" (Lc 4,18).

Sientes también tristeza por el comportamiento de la Iglesia. Me venía a la mente lo que las gentes de Burgos murmuraban al ver partir a don Rodrigo hacia el destierro: "¡Qué grave error ha cometido el rey Alfonso! ¡Qué buen vasallo sería... si tuviese un buen señor!".

No extraña que algunos se hayan negado a esa dinámica inhumana. Les "insisten con empeño a que participen en la vida del Pueblo de Dios, en razón apropiada a su nueva condición de vida; sean edificantes y de esta manera se muestren amantísimos hijos de la Iglesia".

Me recuerda la denuncia del evangelio: "los que dominan y ejercen autoridad se hacen llamar bienhechores" (Lc 20, 25-26 y par).

Los rescriptos piden al Superior: "imponga al peticionario una obra de piedad o de caridad" ¡Por el amor gratuito recibido! ¡Menuda gratuidad! Ya le "impusieron" lo que no quería ni pedía: "El rescripto de dispensa... abarca de forma inseparable la dispensa del sagrado celibato y la pérdida del estado clerical. Nunca le estará permitido al orador separar estos dos elementos; o sea: tomar el primero y rechazar el otro".

No renuncio al sacerdocio, pues así se me reconoce en los cánones antes citados.

En el momento en que me necesiten pueden llamarme; sigo con vocación sacerdotal.

Cincuenta y seis años después de haber sido ordenado, continúo con esa misma vocación.

Ahora que mi muy amada esposa ha fallecido, me he ofrecido a la Diócesis para colaborar, según mis posibilidades... y ¿sabéis qué respuesta y cómo la he recibido?