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Religión Digital

La revista de la Compañía de Jesús cumple cien años

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Enrique Sanz, director de Sal Terrae: "La teología no está de moda, pero con esto no bajamos los brazos"

"Tenemos lectores en todos los continentes. La revista llega hasta China"

Jesús Bastante, 14 de mayo de 2012 a las 18:38

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Los cristianos vivimos en una sociedad rica en la que están presentes los valores evangélicos, y en el contacto con otras personas es donde nos damos cuenta de que la teología sigue teniendo vigencia
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Enrique Sanz

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Enrique Sanz

Enrique Sanz

(Jesús Bastante).- Enrique Sanz es director de la revista Sal Terrae, que está celebrando su centenario. La revista, editada por la Compañía de Jesús, conmemora este aniversario con varios actos, y reivindica el valor del estudio teológico. "La teología no está de moda, pero con esto no bajamos los brazos", sostiene.

-En estos momentos de crisis de la prensa y del papel, cumplir cien años es muy importante para una revista.
-Así es. Es un motivo de alegría para todos los que conocemos, estamos en relación y trabajamos con Sal Terrae. Celebrar cien años es echar la vista atrás, y reconocer, honrar y agradecer a muchas personas, también a algunas que ya no están entre nosotros, pero que siguen presentes en nuestra memoria. Por eso estamos muy alegres y satisfechos, con ganas de emprender los actos del centenario, de que la gente participe y se ilusione.

-¿Cómo surgió la revista, de dónde salió y cuáles fueron sus propósitos?
-Nació en Bilbao en 1912. Un publicista jesuita, el padre Vilariño (de grato recuerdo para mucha gente que le ha conocido a través de generaciones, por sus escritos o fotografías), fundó, entre otras revistas, la revista Mensajero. Él pensó que era necesario, en el contexto de la época (un contexto muy distinto al actual, pero con ciertos elementos comunes con la época que vivimos en el ámbito religioso, social, moral o de la educación) fundar una revista, y dirigirla sobre todo a sacerdotes que vivían en lugares recónditos donde no llegaba el papel. Así que la revista nació con el fin de ofrecer a los sacerdotes, que a su vez eran divulgadores del Evangelio, la teología más reciente de la época, la teología pastoral, y los conocimientos de teología que eran necesarios para que estos sacerdotes rurales (que en aquellos años eran mayoritarios), pudieron contribuir a la difusión del Evangelio.
En estos momentos la revista está digitalizada por completo, salvo los dos años del tiempo de la guerra, que se han perdido.

-¿Se siguió editando durante la guerra?
-Sí, de hecho, la administración siguió en el mismo lugar (Santander). Se perdieron algunos datos, pero no todos. Ahora la revista se puede ver en la página web de Sal Terrae, y ciertamente es muy interesante leer números antiguos, las orientaciones de entonces, lo que sigue teniendo actualidad... Sal Terrae es una revista que quería llegar a muchos lugares.

-¿Ha cambiado mucho la teología pastoral en cien años?
-Yo creo que sí, bastante.

-¿Para mejor?
-Probablemente (sin que esto signifique no reconocer lo anterior). Ahora hay más variedad de temas, de autores, de destinatarios. Tampoco es que sea un ámbito amplísimo, pero sí diverso. Y también me parece que es mejor en el tratamiento de los mismos. Sal Terrae se ha querido distinguir en los últimos años por ser una revista plural en los temas tratados, y en los autores que los tratan.

-¿Habéis intentado que la teología fuera lo más divulgativa y cercana posible a todo aquél que se interesase por el estudio de Dios y sus contornos? ¿Es posible que la teología se pusiera de moda en una sociedad como la nuestra, o siempre quedará apartado en una esquina?
-Creo que es posible. No es un saber que esté en un lugar central, eso no voy a negarlo. La teología no está de moda, pero con esto no bajamos los brazos, porque la teología sigue resultando de interés para ciertas personas de nuestra sociedad española. También en otros ámbitos a los que la revista quiere llegar, como América Latina.
En estos momentos el 80% de nuestros suscriptores son de España, y el 20% de otros continentes, incluyendo también China. A China llega la revista. La teología sigue despertando interés. Los principales temas, como la encarnación, la Nueva Evangelización, el Vaticano II... se rescatan y se recuperan. Los cristianos vivimos en una sociedad rica en la que están presentes los valores evangélicos, y en el contacto con otras personas es donde nos damos cuenta de que la teología sigue teniendo vigencia. La gente con la que vivimos, cristianos de más tradición o menos, cristianos en búsqueda, personas no cristianas abiertas al diálogo... plantean preguntas de mucha relevancia.
Este año en la revista hemos tratado mucho la Jornada Mundial de la Juventud, desde ópticas quizá un poco distintas de las que se han tratado en otros ámbitos. Por ejemplo, la importancia de la comunicación en la JMJ. Yo lo viví a distancia, precisamente a través de la red, y vibré con este acontecimiento, por la fibra de tantas personas, de tantos jóvenes, y de la experiencia religiosa.
Otro tema de interés teológico que hemos tratado en Sal Terrae es el del sufrimiento. También nos hemos acercado al mundo de la Navidad desde los villancicos, una clave que normalmente no se suele tratar, pero que tiene de fondo el tema de la trasmisión de la fe y los niños... Temas como la liturgia, el compromiso, el silencio en la Iglesia, la sociedad en la que vivimos (que hemos llamado en la revista "la sociedad amordazada"), etc.

-En el último número abordáis el tema de los CIES, de plenísima actualidad.
-Exactamente. El año pasado creamos una sección titulada "En pocas palabras". Son artículos breves que tratan de abordar temas muy de actualidad. Nosotros pensamos que el lenguaje es fundamental para la teología pastoral. Por eso deseamos que sea un lenguaje comprensible (toca a los lectores juzgar y hacer valoraciones al respecto). Insistimos mucho en eso: lenguaje, actualidad y dosis breves. No podemos pasarnos de las 1100 palabras.

-¿Estamos perdiendo la capacidad de análisis por vivir con tanta prisa? ¿Esas "pildoritas" un mínimo necesario?
-Así es. Nuestro número de mayo trata sobre el discernimiento, una cuestión de fondo, pero que también incluye colaboraciones breves, "ayudas para no desnortarse", como dice el subtítulo. Hay un artículo que se llama "últimas comuniones", que trata sobre el sacramento de la comunión.

-¿Se refiere a que hay mucho chavales que, según hacen la primera comunión, están haciendo también la última?
-Eso es. La cuestión de las comuniones es muy importante, y no radica sólo en si el niño o la niña que hace la comunión va a seguir comulgando. Es sobre todo una cuestión familiar. Y efectivamente, parece que muchos de ellos no vuelven a acercarse al sacramento tras hacer su primera comunión. Es una realidad muy presente. Por eso es necesario volver a formular, a expresar y a entender (quizá de manera distinta) aquello en lo que se ha creído.

-El sábado 12 de mayo tuvísteis el primer acto en Santander, donde nació todo. ¿En qué va a a consistir?
-El Padre Vilariño vivía en Bilbao, pero a los 7 años de haber fundado la revista se trasladó a Santander, a Comillas, donde está la Universidad Pontificia, con quien la revista Sal Terrae y la editorial del mismo nombre han tenido siempre una estrecha vinculación. Por tanto, Sal Terrae se siente muy cercana a la ciudad de Santander, y nos parecía que en el acto en el que vamos a recordar y homenajear a tanta gente, Santander tenía que ser el foco primero y principal. Ahí vamos a tener una celebración íntima, no cerrada, pero sí "interna" en el sentido de que queremos agradecer a los colaboradores (vivos y no vivos) de la revista. El acto consistió en una eucaristía que presidió don Vicente Jiménez, el obispo de Santander, con quien también tenemos una relación muy buena. Luego, el historiador jesuita Manuel Revuelta, profesor de la Universidad de Comillas, tuvo una conferencia (seguro brillante), sobre los cien años de Sal Terrae. Terminamos el acto con un homenaje a directores vivos, que son en este momento cuatro, entre los que se encuentra un servidor, que concluye su mandato con los actos del centenario.

-¿Qué mejor momento?
-Así es. La guinda para el pastel. El mejor modo de acabar un período que para mí ha sido feliz y dichoso. Hay mucha gente que nos ha dejado un gran legado en la revista, y el acto es una forma de respetarles.

-Y de celebrar el compromiso de tantas personas que hicieron posible la revista.
-Claro, hay que celebrarlo con satisfacción. Eso nos honra. Y muchas de esas personas y lectores tienen una gran vinculación con la ciudad de Santander.

-Los días 1 y 2 de junio tendréis un congreso en Madrid, probablemente más académico. ¿A quién está dirigido y qué pretende?
-El segundo acto de celebración queríamos dedicarlo sobre todo a nuestros lectores. Muchos de ellos están en Madrid, y nos pareció el lugar adecuado, esperando que los lectores puedan participar en la medida en que ellos quieran. Ellos son los destinatarios del Congreso, así como los escritores españoles y no españoles, los colaboradores habituales, las personas que trabajan en la administración de la revista y la editorial, cuyo trabajo siempre es muy agradecido. Queríamos hacerles a todos partícipes de nuestro centenario, a través de un tema que está en el núcleo de nuestra revista: la teología pastoral. Nunca hemos dedicado un número explícitamente a plantear qué es la teología pastoral y sus encrucijadas. A partir de ahí organizamos el Congreso, que va a tener 5 o 6 conferencias, para las que hemos invitado a ponentes muy conocidos, como don José Sánchez, obispo emérito de Sigüenza, y don Ricardo Blázquez, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, que inaugurarán y clausurarán el Congreso. Se celebrará en la Universidad de Comillas de Madrid.

-¿Quién será tu sucesor?
-Abel Toraño, que ya ha estado trabajando conmigo en la revista en los últimos meses. Oficialmente hacemos el cambio el día 1 de junio, así que yo me despido con estos actos, sobre todo con el que va dirigido a los amigos y conocidos. Creo que Abel Toraño va a ser un buen director de la revista, porque sabe gestionar grupos y es un magnífico comunicador, conoce bien la teología pastoral, y es sensible a alguno de los retos que puede tener la revista, como por ejemplo una mayor presencia en el mundo de internet, y que tendrá que plasmar de la mejor manera posible. Abel Toraño va a hacer una labor exquisita, y a mí me tocará observarlo desde la distancia respetuosa. También le tocará aumentar los lazos con América Latina, y buscar nuevas maneras de expresa y estrechar esa relación. América Latina en estos momentos tiene también muy buenas revistas, muy buenos escritores y buenos proyectos. Se trata de aprender y crecer mutuamente. Y el último reto tiene que ver con la reorganización que se está dando en la Compañía de Jesús en España, el proceso de integración de las 5 provincias jesuíticas, que probablemente culmine en el año 2016. Le va a tratar encajar en ese proceso de reubicación las distintas publicaciones que tenemos los jesuitas en España. Quizá vamos con un poquitín de retraso, pero pienso que es un buen momento para plantearnos cómo podemos implantar mejor nuestras publicaciones en las obras jesuíticas, porque los jesuitas tenemos una red enorme (de centros educativos, por ejemplo, obras apostólicas, templos...), donde hay potenciales lectores de Sal Terrae y de otras revistas. Podemos explotar mejor esas potencialidades. Podemos crecer por ahí también.


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