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Educación
Fiesta de Santo Tomás de Aquino en la Upsa
En 1254, Alfonso X el Sabio dotó a la Universidad de unos estatutos que definían su sistema de financiación y creaban el cargo de bibliotecario y nuevas cátedras, convirtiéndose en la primera de Europa en contar con una biblioteca pública

(Saturnino Rodríguez).- En realidad hoy son dos las Universidades de Salamanca: la Universidad de Salamanca (USAL), civil y la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), eclesiástica. Razón por la que juntamos en ésta celebración de 800º aniversario a ambas universidades cuyo origen inicial es el mismo.

La UPSA ya celebró en el pasado curso 2014-2015 el 75º aniversario de su disgregación forzada por el gobierno español en el siglo XIX, aunque se une la USAL en el 800ª aniversario de la fundación inicial de una sola, que posteriormente serían dos.

Advertencia inicial al lector

Esta presentación sobre el 800 aniversario de la Universidad de Salamanca irá en dos partes. Hoy son dos Universidades distintas: la Universidad de Salamanca (USAL) y la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) por lo que en lugar de dedicar a la USAL la 1ª parte y a la UPSA la 2ª, las dos irán seguidas indistintamente por cuanto desde el año 1218 hasta el año 1868 en que los gobiernos laicizantes suprimieron las facultades eclesiásticas de Teología y Cánones, que es cuando en 1940 por decreto de Pío XII crea la Universidad Pontificia de Salamanca en el antiguo edificio de Salamanca de "la Clerecía" recuperando esas Facultades al tiempo que se iban creando otras y en otros "campus" como Madrid. Por todo ello la historia de las hoy "dos universidades" de Salamanca se relata en las presentaciones seguidamente.

Fundación y Consolidación

Fue el rey Alfonso IX de León quien otorgó el año 1218 la categoría de Estudio General a esas escuelas, con el nombre de Studii Salmantini que sería el segundo más antiguo de España, tras su homólogo de Palencia, fundado entre 1208 y 1214. Alfonso IX era un rey ilustrado y adelantado a su tiempo, no solo por haber creado la Universidad de Salamanca, sino también por otras acciones como plantear las primeras Cortes en las que participarían sectores de la población junto a los habituales nobles.

El mismo título de Estudio General manifiesta la diversidad de las enseñanzas impartidas, su característica no privada (abierta a todos) y la validez de sus títulos. La Universidad de Salamanca nació como una Universidad eminentemente jurídica, muy en consonancia con la Universidad de Bolonia y en contraste con las universidades de Oxford y París, más bien centradas en la Teología y las Artes.

En 1252 por la cédula real de Alfonso X el Sabio Salamanca llegó a ser la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad. En 1254, dotó a la Universidad de unos estatutos que definían su sistema de financiación y creaban el cargo de bibliotecario y nuevas cátedras, convirtiéndose en la primera de Europa en contar con una biblioteca pública. La Universidad era financiada por la Iglesia, aunque indirectamente con fondos provenientes del "diezmo eclesiástico".

En 1255 (22 septiembre) la bula "Dignum arbitramur" del Papa Alejandro IV concede validez universal a los grados otorgados por Salamanca ("ius ubique docendi") excepto en Paris y Bolonia (restricción abolida en 1333). Concedió también al Estudio salmantino el privilegio de tener sello propio, que implicaba el reconocimiento de la institución por parte de la Santa Sede.

Estos atributos explican el antiguo lema de la Universidad: ​"Omnium scientiarum princeps Salmantica docet" (Los principios de todas las ciencias se enseñan en la Universidad de Salamanca), que aparece en el edificio de las llamadas Escuelas Menores que popularmente se quiso traducir erróneamente como "Quod natura non dat, Salmantica non præstat" (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga).

Entre 1381 y 1386 La Universidad de Salamanca comenzó a impartir estudios de Teología. Y durante los siglos XIII y XIV se fueron creando nuevas cátedras, especialmente en Derecho. La institución tardó siglos en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta el siglo XV, las clases se impartían en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en la iglesia de San Benito.

Las primeras construcciones

El cardenal aragonés Pedro de Luna, que luego sería el "antipapa" Benedicto XIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y en las primeras constituciones de 1411 -sustituidas en 1422 por Martín V- obligó a la construcción de las Escuelas Mayores (conocido como edificio histórico de la Universidad), que no se terminaría hasta 1533.

Se impartían entonces estudios en Derecho, Medicina, Lógica, Gramática y Música.​ Los profesores de asignaturas relacionadas con el Derecho gozaban de un sueldo mayor, al tratarse de una universidad inclinada hacia las disciplinas jurídicas, en consonancia con la Universidad de Bolonia y en contraste con las universidades de Oxford y París, más centradas en la Teología y las Artes.

Escuelas Mayores y Menores

Poco después, el rey Juan II promovió la construcción del Hospital del Estudio (actual Rectorado) y más tarde (en 1428) se empezó el edificio de las Escuelas Menores, en que se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. En las Escuelas Mayores se estudiaba para los grados o títulos mayores de Licenciado y Doctor.

Los Colegios Mayores y Menores

Además de las Escuelas, las enseñanzas se impartían en los Colegios Mayores y Menores o en conventos de las órdenes religiosas. En la España del Siglo de Oro sólo había seis Colegios Mayores: los 4 de Salamanca: el de San Bartolomé, el de Oviedo, el de Cuenca y el de Santiago, a los que se añadían el de Santa Cruz en Valladolid y el de San Ildefonso en Alcalá. Salamanca contaba además con un sinnúmero de colegios menores y otros centros universitarios de diverso tipo.

Los Colegios Mayores desde la Baja Edad Media hasta fines del XVIII, eran una institución que daba formación universitaria de grados mayores (licenciatura y doctorado), además de dar alojamiento a los estudiantes. En Salamanca Colegio Mayor de Santiago o del arzobispo Fonseca es el único de los edificios de los viejos Colegios Mayores salmantinos. Fue inaugurado en 1578 bajo la dirección del renombrado arquitecto Diego de Siloé. Los Colegios Mayores desaparecieron en 1798.

Cabe resaltar, como mención especial, el Colegio Mayor Santa Cruz de la ciudad de Valladolid, es el único de estos colegios mayores fundados en el siglo XV por el cardenal Mendoza y los Reyes Católicos, que continúa abierto desde su fundación, siendo el Colegio Mayor más antiguo de España (con la excepción del Colegio de San Clemente, que se encuentra en Bolonia). Actualmente, los Colegios Mayores son centros que proporcionan alojamiento y promueven la formación de los estudiantes universitarios.

La época de esplendor

En el tránsito del siglo XV al XVI, la Universidad de Salamanca se convirtió en el referente nacional. Hasta el siglo XVII fue vista como la universidad más prestigiosa, afamada e influyente de España, por contar con la mayor variedad de enseñanzas, las mejores dotaciones físicas y humanas y el alumnado más internacional.

El auge de la Universidad se debió en buena medida a la conquista de América por parte de España y a la construcción del estado centralizado por los Reyes Católicos, lo que requería burócratas, funcionarios y juristas que la Universidad de Salamanca podía ofrecer gracias a su especialización en estudios jurídicos.

Con estas coordenadas, la Universidad Salmantina de la Edad Moderna presenta un perfil de acusado carácter jurídico y de promoción burocrática y funcionarial: toda una institución estatal. Esto no obstaculizó que, desde fines del XV y primera mitad del XVI, Salamanca se incorporase al movimiento humanista; aunque, ciertamente, ensombrecida por Alcalá de Henares, fundada por Cisneros en 1499, que, en su apogeo renacentista, le restará alumnos. Por los años centrales del XVI, la confluencia del derecho, la teología tomista, las nuevas lógicas y las lenguas clásicas, cristalizarían en la llamada "Escuela de Salamanca".

La "Escuela de Salamanca"

En realidad son dos escuelas: la de los salmanticenses (dominicos) y la de los conimbricenses (jesuítas) (Univ. de Coimbra, Portugal) El aporte fundamental de la "Escuela de Salamanca" es la reflexión práctica sobre un conjunto de problemas de proyección europea y americana: naturaleza del poder y de la justicia; derechos de la persona y del Estado; comunidad internacional y derecho de gentes; conflictos internacionales y guerra justa; así como teorización económica y tensiones derivadas de la colonización y transculturación americana.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Luis de Alcalá, Martín de Azpilcueta (o Azpilicueta), Tomás de Mercado o Francisco Suárez, todos ellos iusnaturalistas y moralistas, son los fundadores de una escuela de teólogos y juristas que realizó la tarea de reconciliar la doctrina tomista con el nuevo orden social y económico.

La "Escuela de Salamanca" se inscribe dentro del contexto más amplio del "Siglo de Oro español", en el que no solamente hubo una eclosión de las artes, también en Salamanca, donde floreció la escuela literaria salmantina, sino también de las ciencias. El reconocimiento internacional ha sido muy tardío, pues las naciones protestantes (mayoría entre las que han escrito la ciencia a partir del siglo XVIII) no debían sentirse cómodas reconociendo la modernidad de unos teólogos que fueron punteros en el Concilio de Trento. En los años 50 del siglo XX, el economista profesor de Harvard Joseph Alois Schumpeter reivindicó la aportación de la "escuela salmantina" en el origen de la ciencia económica con la corriente de pensamiento económico español conocido como "arbitrismo".

Salamanca en la conquista y colonización de América

En esta época de comienzo del colonialismo de la época moderna, España fue la única nación europea en la que un nutrido grupo de intelectuales se planteó la legitimidad de una conquista en lugar de intentar justificarla por motivos tradicionales. Fue la conocida como "polémica de los justos títulos", uno de cuyos episodios fue la Junta de Teólogos de Valladolid (1550-1551), famoso debate entre Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas en el que participaron también varios discípulos de Francisco de Vitoria, ya muerto: Domingo de Soto y Melchor Cano (Universidad de Salamanca) y Bartolomé de Carranza (Univers de Valladolid), dominicos.

La liberalización llega a la Universidad de Salamanca

Hacia finales del 1700 se habían producido en Salamanca renovaciones y novedades en las disciplinas médicas, con el apoyo de las cátedras científicas de artes y ciertos sectores del derecho. Esto iba preparando el tránsito hacia un nuevo tipo de universidad que, en el siglo XIX, marginará de su ámbito a canonistas y teólogos, que habían sido secularmente sus auténticos señores.

Grupos reformistas y renovadores ilustrados se integrarán progresivamente en el movimiento liberal. Es representativo el caso de Diego Muñoz Torrero, sacerdote, catedrático y político, rector salmantino en 1787, que ostentaría posteriormente la presidencia de las Cortes de Cádiz, siendo el principal artífice del fin de la Inquisición española y uno de los máximos defensores de la libertad de imprenta en la Constitución de 1812.

La Ley de Pedro José Pidal (1845), historiador, diplomático español, ministro de la Corona, senador, embajador en Roma y director de la Real Academia de la Historia y también académico de la Lengua, sería el punto de partida de la universidad liberal española, un nuevo modelo constitucional que consolida sus directrices en la Ley Moyano de 1857.

Claudio Moyano que fue rector de las Universidades de Valladolid Central y diputado centralizó la educación superior por el Estado: fondos, programas, textos y funcionalización del profesorado. control de fondos, programas y libros de texto.
El papel hegemónico histórico de la Universidad de Salamanca, como el de las otras "mayores" (Valladolid y Alcalá) cedía el paso a Madrid, y su Universidad Central como distrito central predominante y punto de referencia de la vida académica del siglo XIX.

Las reformas liberales del siglo XIX marcarán un antes y un después en la evolución histórica de la Universidad de Salamanca. La ley de instrucción pública del año 1857 (Ley Moyano) encuadró definitivamente a la universidad salmantina y la enseñanza general del país dentro del nuevo régimen liberal y centralista, después de un largo proceso de casi 50 años de proyectos y reformas (como el Plan Pidal 1845).

Tras la Ley Moyano, la Universidad de Salamanca quedó reducida a las facultades de Derecho, Teología y Filosofía y Letras. Las tendencias laicizantes de los gobiernos liberales condujeron a la supresión de los estudios de Teología en 1868, los cuales perdieron rango universitario trasladándose al Seminario diocesano.

Difícil etapa que no iban a salvar ni la supresión de las áreas académicas eclesiásticas de la Universidad de Salamanca por los distintos gobiernos hasta la guerra civil ni tampoco la interesada vinculación del gobierno del dictador Franco con la Iglesia en los comienzos del s.XX. Etapa que tocaría vivir a Miguel de Unamuno como Rector de la Universidad Salamanca. Esa gran figura de la llamada "Generacióm del 98", filósofo español, escritor de novela, ensayo, teatro y poesía.

Diputado en Cortes de 1931 a 1933, tres veces Rector de la Universidad de Salamanca: la primera en 1902​ y la última, de 1931 hasta su destitución en 1936 por orden de Franco. ​En julio de 1943, en el marco de una nueva ordenación política, se promulga la Ley de Ordenación Universitaria para toda España. La rigidez administrativa, el control político y la jerarquía constituían la norma. En el año 1904, durante el rectorado de Miguel de Unamuno, se consigue su financiación estatal.