• Director: José Manuel Vidal
Educación
Representantes de la Plataforma Estatal de Profesores de Religión
Lo que sí sabemos es que algunos de ellos -probablemente todos pero a algunos no los conozco ni directa ni indirectamente- están vinculados de manera muy directa a las delegaciones diocesanas de enseñanza y a algunos obispos

(Alfredo Sepúlveda).- Leo con estupor que unas pretendidas plataformas autonómicas de profesores de religión (se citan algunas provincias), aunadas por otra pretendida plataforma nacional, según recogen Europa Press, religiondigital.com y otros medios, dicen que «el colectivo de profesores de religión ha presentado este lunes 19 de marzo en la Subcomisión parlamentaria sobre el Pacto Educativo (...)».

Nadie conoce quiénes componen tales plataformas, que me temo no tienen constituidos y depositados unos estatutos ni tienen asociados; ni tampoco manera regulada de elección de sus cargos. Una señora, por su cuenta y riesgo dice ser la presidenta de una plataforma en defensa de la religión de Madrid y, a su vez, presidenta de la plataforma nacional. Tampoco conocemos qué documento han presentado y en qué términos está escrito. Mandan la foto a los medios pero no publican el documento.

Lo que sí sabemos es que algunos de ellos -probablemente todos pero a algunos no los conozco ni directa ni indirectamente- están vinculados de manera muy directa a las delegaciones diocesanas de enseñanza y a algunos obispos. Me extraña sobremanera que hayan solicitado, como se recoge en religiondigital.com: « Pero se pide una consideración de funcionarios estableciendo un nuevo sistema de acceso a la profesión por oposición, como todas las otras asignaturas.»

Deberían saber que la funcionarización fue rechazada por los obispos en 1988 cuando se incluía a este colectivo «personal vario sin clasificar» junto a los profesores de educación física (anteriormente gimnasia), los profesores de hogar y los profesores de formación del espíritu nacional (cuerpos a extinguir). Pero tampoco es posible (ser funcionario de carrera) mientras la asignatura de religión sea confesional. Cuestión distinta sería el acceso por oposición a la condición de laboral fijo. Por tanto, ¿qué han propuesto en nombre de los profesores de religión?: Ser funcionarios de carrera y en consecuencia la implantación de una asignatura de historia o fenomenología de las religiones, o mantener la confesionalidad y, como mucho, acceder por oposición a la condición de personal laboral fijo.

 

 

Pero la extrañeza va mucho más allá -insisto en que el texto presentado no se ha publicado, pese a la representación que dicen ostentar-, pues es difícilmente asumible esa posición de fijeza (funcionarial o laboral), cuando las propias delegaciones diocesanas, por ejemplo en Madrid, se oponen a que exista una bolsa de trabajo basada en méritos y capacidad.

Por su parte, religiondigital.com también recoge: « Aquellas movilizaciones consiguieron superar, sobre todo, las primeras propuestas del pago delegado para profesores de Religión que condenaban a este colectivo a una precariedad laboral sin precedentes. Precisamente a raíz de aquellas plataformas que sumaron todos los puntos de vista del colectivo, sus asociaciones, sindicatos y otros representantes, se consiguió la relación laboral indefinida que se aprobó en la Adicional Tercera de la LOE.»

¡Mienten!. Así de sencillo y directo. La primera parte, sobre el pago delegado, fue un clamor del profesorado de religión y sus sindicatos legitimados en representación de los mismos. También de la Iglesia que no quería tener, de ningún modo, trabajadores dependientes. Pero lo segundo es una iniquidad, pues se consiguió, y todos lo saben, por la denuncia de USIT-EP ante la Comisión Europea por incumplimiento de la Directiva 1999/70 CE [(Ref. EMPL/F/2AS/JA D (2006) 10682] y que publicamos en su momento. Ahora todos se suben al carro, a toro pasado y en tiempo sospechoso, y si nadie dice nada lo van asentando entre el colectivo, como ocurre con los trienios de los profesores de Madrid, ganados en los tribunales por USIT-EP para todos, aquellos que no los tenían y aquellos a los que se les habían congelado. Este sindicato se encontró solo defendiendo la asignatura de religión en los Reales Decretos de enseñanzas mínimas de Primaria y Secundaria... contra los recursos de organizaciones que pedían su eliminación. Ni las pretendidas plataformas de defensa de la religión, ni los obispados ni otros sindicatos se personaron. Como también los sexenios, ganados por primera vez en Madrid por USIT-EP, y que ahora, al amparo de dicha sentencia del Tribunal Supremo, algún sindicato se apunta el tanto. También las tutorías y tantas otras cosas. De nuestros encuentros y negociación -no existían otros sindicatos con representación en aquellos momentos en Madrid- se llegó a las jornadas por tramos y no por horas como están implantadas en otras CCAA. Nadie quería ni aceptaba el contrato indefinido (iglesia y sindicatos) por ser contrario, decían, a los Acuerdos internacionales. Ahora todos dicen, también las delegaciones diocesanas, que era lo que querían...

Se les ha ido tanto la mano que, según informa Europa Press, esta coordinadora estatal también se arroga la representación de los profesores de otras confesiones o religiones: « (...) su reivindicación no es solo para la religión católica sino también para el resto de religiones que tienen firmado Acuerdos con el Estado.»
Algunos pensarán que con esto de las pretendidas plataformas, al menos, se está haciendo algo para mejorar la situación, pero no, porque esas plataformas son ilusorias e inexistentes; no tienen un trabajo de continuidad, y solo aparecen cuando los obispos necesitan transmitir sin asomarse. Son correas de transmisión. No representan más que a las delegaciones diocesanas que han demostrado otros intereses a los derechos del profesorado. Cuando afirman que en los últimos diez años ha habido importantes mejoras en las condiciones de trabajo de estos profesores, sin duda alguna es por USIT-EP.

No es ninguna novedad la petición de inclusión en el «currículum escolar de la enseñanza de la religión» y seguir mejorando las condiciones laborales de este colectivo. Me consta que USIT-EP (lo sé muy bien) y otras organizaciones han presentado propuestas de mejora a la Subcomisión del Pacto Educativo.

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