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Sumisión en las bases y rebeldía en los dirigentes

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El visitador del Papa ante el Jano bifronte de la Legión de Cristo

Inspección de Blázquez a los centros de la Legión de España

José Manuel Vidal, 17 de septiembre de 2009 a las 12:44

Marcial Maciel, el pecador

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El dilema vaticano: Refundación o simple eliminación
¿La mejor solución para los Legionarios de Cristo?

"Los Legis de a pié están hundidos, en estado de shock y profundamente desilusionados, pero van a obedecer al visitador y a Roma, porque llevan la impronta de la obediencia ciega dentro y ni se les ocurre desobedecer. Otra cosa es la cúpula directiva, que está haciendo todo lo posible para salvarse y ponerle dificultades a los investigadores". Lo dice un ex Legionario, que salió hace poco tras estar más de 10 años en la Legión y sigue manteniendo línea abierta con algunos de sus antiguos compañeros.


Ricardo Blázquez lo sabe. Los conoce bien desde hace tiempo. Su visita a los centros de la Legión en España está siendo silenciosa. Como corresponde al carácter del obispo de Bilbao y al protocolo de un buen visitador: oír, ver y callar. Así actuó el prelado vasco en su inspección de los seminarios de Ontaneda (Cantabria) y Salamanca, por ejemplo.


El visitador apostólico se está mostrando sumamente afable con todos. Hasta cariñoso. Recibe a todo el que quiere hablar con él y escucha, sin hacer demasiadas preguntas. "Blázquez sabe que no se trata de descubrir secretos, sino de pulsar la situación. De ver si las bases serán capaces de asumir la decisión que tome Roma. En estos momentos, la Legión es como un Jano bifronte, con dos caras y dos almas", explica el ex Legionario.


Y, de hecho, el prelado español se las está encontrando por todas partes. Por un lado, los curas rasos y los miembros laicos del Regnum Christi están horrorizados y quieren que Roma sanee de una vez su congregación Y, si hace falta, la disuelva. Los dirigentes, en cambio, sumisos en las formas, se mantienen tensos en el fondo. Y, sobre todo, siguen la consigna de su actual superior general, Álvaro Corcuera, de exculparse e intentar demostrar que no sabían nada de la vida licenciosa de Maciel y que, por lo tanto, no fueron cómplices ni siquiera encubridores.


Esta es la tesis que defiende el director territorial de España, Jesús María Delgado. En una carta hecha pública recientemente, trata de exculpar a la "trinidad" legionaria: Álvaro Corcuera, Luis Garza y Cristóforo Fernández. "Se pregunta si los superiores mayores conocían estas facetas de la vida de nuestro fundador y las han ocultado. Ellos tuvieron conocimiento de los hechos cuando el P. Maciel se había ya retirado de sus funciones como director general y su salud estaba ya muy deteriorada. Por tanto, no hubo encubrimiento alguno por su parte", asegura.


En la misiva reconocen lo que ya no se puede ocultar (la existencia de la hija secreta de Maciel), pero llama "hechos" a los abusos y pecados cometidos por su fundador y no pide perdón por ellos. Todo lo contrario de lo que hicieron, en otra carta parecida pero más auténtica, los Legionarios norteamericanos.

El dilema del Vaticano: eliminación o refundación

"Hay una clara división en la Legión. Los americanos quieren ir al fondo de la cuestión, con rapidez y están dispuestos a que se eche a la cúpula dirigente, a pedir perdón y a resarcir a las víctimas. Los españoles, en cambio, optan por defender a sus actuales superiores", explica el ex Legionario.


Blázquez, por su parte, sabedor de la división sigue su tarea sin que nada le turbe, como buen abulense y discípulo de Santa Teresa. Consciente de que en el Vaticano obra ya toda la información. Hasta la más reservada. Y que a Roma sólo le quedan dos salidas: eliminar la congregación religiosa o refundarla.


Si opta por hacerla desaparecer, los 600 sacerdotes legionarios tendrían que buscar acomodo en las diócesis. Algunos ya lo están haciendo. En Getafe, por ejemplo, hay ya unos 10 sacerdotes procedentes de la Legión. En Toledo, acaba de desembarcar otro. En cuanto a sus bienes, colegios y universidades podrían pasar a manos de las diócesis en las que estén ubicados. "En cambio, las ingentes cantidades de dinero seguirían en manos de la actual "trinidad", que lo conserva a buen recaudo y será muy difícil llegar hasta él, porque funcionan con sociedades interpuestas y con todo tipo de ingeniería financiera", asegura el ex legionario.


De hecho, los Legionarios temen que el Papa en vez de extirpar el tumor, decida contar el árbol profundamente contaminado por el culto a la personalidad del fundador. "Tanto que si Maciel colocaba las manos o los brazos de una determinada manera, todos los Legis, en adelante, hacíamos lo mismo y copiábamos su postura", dice el ex Legionario.

La tolerancia cero del Papa Ratzinger con la pederastia

Los miembros de la Legión saben, además, que el Papa Ratzinger, en estos temas, no se anda con chiquitas. Y que llegó al solio pontificio, después de comprometerse ante los cardenales en las sesiones previas al conclave a acabar con "la suciedad de la Iglesia". Roma es consciente de que se juega la credibilidad social, su gran arma de autoridad moral, en temas como el de los abusos o el de la pederastia. Y Maciel fue un caso paradigmático, que exige una condena total de su memoria.


Y, aunque el Papa, optase, al final, por una voladura controlada de la Legión, lo que nadie duda es que exigiría la renuncia y la expulsión de todos los dirigentes Legionarios. "Con la cúpula actual incluida, que durante años estuvo al tanto de casi todo e hizo la vista gorda. Y eso que sólo está saliendo la punta del iceberg. Si llega a destaparse todo, los anega la porquería", explica el ex Legionario. Y de hecho, el propio director de España, padre Delgado, reconoce que "es posible que nueva información siga saliendo a la luz". Para mayor escarnio de la Legión, de su fundador y de sus actuales dirigentes.

 


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