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Los vicarios podrían dimitir antes de la llegada del nuevo obispo

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“En el ordenador de la parroquia no hay carpetas ni archivos ni nada de nada”

Xabier Murua, párroco de El Salvador de Zumárraga, desmiente al padre Arregui

José Manuel Vidal, 19 de diciembre de 2009 a las 10:50

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No van a conseguir que Munilla dimita, pero sí van a crear muchas víctimas
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Xabier Murua con monseñor Uriarte el día de su ordenación sacerdotal

Xabier Murua con monseñor Uriarte el día de su ordenación sacerdotal

"Es una calumnia absoluta". Xavier Murua Bereciartua sucedió a José Ignacio Munilla en la parroquia de El Salvador y considera "un deber moral salir al paso" de las declaraciones de Arregui. El teólogo franciscano vasco denunciaba ayer que Munilla escondía en el ordenador de la parroquia "fichas" y "maniobras turbias". Murua le replica que "en ése ordenador de la sacristía no hay ni fichas ni archivos ni carpetas ni nada de nada. Sólo material catequético".

Murua está "dolido y apenado". Le han metido en el fuego cruzado de la "guerra abierta" contra monseñor Munilla y los hechos que él ha vivido en primera persona. Pero tampoco quiere dar la callada por respuesta. Y, tras asegurar que "el ordenador personal se lo llevó, lógicamente, al ser nombrado obispo de Palencia", en el de la parroquia, a la que él llegó para sustituirlo, "sólo había catequesis y subsidios litúrgicos, pero ninguna carpeta ni informes ni archivos ni nada de nada". Por eso, desmiente categóricamente al franciscano Arregui, aunque lo disculpa.

"El que informó a Arregui ha añadido mucha, pero que mucha literatura y muy fantástica. En el ordenador no hay ni había nada que pudiese comprometer a monseñor Munilla, que no dejó escrita ni una línea", explica el cura. Y añade: "No mantengo relación con Arregui, pero tampoco estoy enfrentado con él. Eso sí, no me gusta lo que dice, porque no es verdad".

A su juicio, detrás de todo esto se esconde un "intento de hacerle daño a Munilla y eso es algo que hasta puedo entender, pero no así, con falsedades absolutas". Por eso, no teme enfrentarse a las iras de sus compañeros de presbiterio. "A mí, todo este lío me ha dejado tocado, dolido y apenado, pero no por eso pienso perder el sentido del humor y la paz", explica el sacerdote.

Y eso que Xavier Murua, aunque dice no militar en ningún bando, fue de los pocos párrocos en activo de la diócesis que no firmó la carta contra el obispo designado. "No la firmé, porque estoy en esta parroquia y aquí tengo que andar con mucho cuidado y mucho respeto a la gente, que quería mucho y sigue queriendo mucho a José Ignacio Munilla".

El Salvador de Zumárraga es una parroquia obrera de 2.700 habitantes. Por lo que dice el cura "un barrio fundamentalmente de inmigrantes de Castilla-León, pero también hay gente nacionalista".

El padre Murua asegura que Munilla hizo una gran labor pastoral en la parroquia. "A todos los niveles. Por ejemplo, hay muchas familias con hijos en la droga que le estarán eternamente agradecidas. Pero incluso los nacionalistas apreciaban su labro pastoral".

Por eso, "cuando llegué, no me encontré con una parroquia fracturada por lo político, algo que suele ser habitual en otros muchos sitios. Munilla consiguió mantener unida a la parroquia en el ejercicio de su ministerio sacerdotal aquí".

Precisamente por eso, es en esta parroquia donde quizás estén doliendo más los ataques contra Munilla. "Lo estamos viviendo con mucho dolor y pesar". Porque, además, según Xavier Murua, la lucha sin cuartel contra el obispo designado no va a parar. "Quieren frenar su llegada con todo tipo de estrategias y se van a volver a equivocar".

¿Por qué se van a equivocar de nuevo? "Primero, porque Munilla no va a renunciar. Y segundo, porque este espectáculo es malo y hace daño al obispo y a los mismos que firmaron la carta", dice Murua. Y asegura que empiezan a surgir diferencias entre los firmantes. "Algunos firmaron pensando que la carta era para entregársela sólo a Munilla y al Nuncio. Otros, porque se encontraban en tesituras muy complicadas".

A su juicio es necesario "que se imponga el sentido eclesial y que alguien introduzca palabras de sensatez". ¿Ese alguien puede ser monseñor Uriarte o sus vicarios? "En efecto, algunos piden que esas palabras vengan de Uriarte, no lo sé".

En cualquier caso, Murua no cree que se imponga la cordura de aquí al día 9, fecha de la toma de posesión de Munilla. Al contrario, el párroco de El Salvador especula con algunas hipótesis que echarían "más leña al fuego".

Por ejemplo, "los vicarios, que están muy enfadados, podrían estar barajando la posibilidad de dimitir antes de la llegada del nuevo obispo y eso sería actuar contra la Iglesia". Otra posibilidad que se podría estar manejando es que "tras la carta de los párrocos en activo, firmen otra carta los jubilados".

Para Murua, "ésta es ya una guerra de trincheras en la que yo no entraré, aunque tengo la impresión de que van a crear un gran incendio del que saldremos todos chamuscados, yo entre ellos". Y añade: "No van a conseguir que Munilla dimita, pero sí van a crear muchas víctimas. Y ya está bien: que no nos conviertan a todos en mártires".

Y es que, según el párroco de Zumárraga, sus compañeros se están pasando. "Que el obispo que viene no es un monstruito ni el diablo. Pero las pedradas que le están lanzando ni a la adúltera de los Evangelios". Porque, además, Xavier Murua cree que "Munilla no va a venir en plan vengativo. Más aún, aunque no lo va a tener nada fácil, igual algunos se llevan una gran sorpresa con él".

 



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