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Xabier Andonegi e Inazio Azcoaga

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Curas a favor y en contra de Munilla

«No sabemos si dejará que continuemos la línea secular»

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Redacción, 07 de enero de 2010 a las 09:19

Xabier Andonegi e Inazio Azcoaga

Xabier Andonegi e Inazio Azcoaga

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Munilla es un hombre muy activo, cercano y querido
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Munilla en su despedida

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El obispo Munilla con el obispo Uriarte.

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José Ignacio Munilla

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José Ignacio Munilla

  • Munilla se despide
  • Munilla en su despedida
  • El obispo Munilla con el obispo Uriarte.
  • José Ignacio Munilla
  • José Ignacio Munilla

La llegada de José Ignacio Munilla a la diócesis de San Sebastián, prevista para este sábado, viene salpicada por la polémica en todos los órdenes: político, religioso y social. Munilla se encontrará con una diócesis dividida, con un clero acostumbrado a trabajar con otra línea pastoral. Sin embargo, también hay curas que alaban el nombramiento de Munilla. Son dos estilos dentro de la misma Iglesia, la guipuzcoana, con graves riesgos de romperse. Álvaro Vicente, en El Diario Vasco, nos muestra estas dos realidades eclesiales.

Inazio Azcoaga considera que mucho de lo que se ha dicho en las últimas semanas sobre el que desde el sábado será nuevo obispo de la diócesis de San Sebastián, José Ignacio Munilla, está «bastante alejado de la realidad». Este párroco donostiarra, de 34 años, que ejerce en Lekunberri, Huizi y Gorriti, no está de acuerdo con las voces críticas que hablan de Munilla -al que conoce desde hace veinte años- como un obispo lejano a sus fieles, en contraste con la cercanía que ha caracterizado la etapa de Juan María Uriarte. «A diferencia de bastantes otros obispos ha sido un sacerdote de parroquia. Los primeros años como coadjutor y luego como párroco de Zumarraga durante años. José Ignacio fue un sacerdote volcado en su gente. Las puertas de su parroquia siempre estaban abiertas. Fue un hombre muy activo, cercano y muy querido. Como obispo en Palencia ha seguido esta misma línea».

Azcoaga, que es profesor de la Universidad Pública de Navarra, considera que la experiencia de Munilla en la pastoral juvenil, el ser un obispo joven y su capacidad para tratar con todo tipo de personas puede hacer que los jóvenes guipuzcoanos puedan acercarse a la diócesis. Y es que «desgraciadamente», lamenta Azcoaga, la mayoría de la juventud está bastante alejada, pese a que existen algunos jóvenes que participan activamente en la Iglesia. «Esto no es algo que sólo suceda en esta diócesis, muchas de Europa occidental viven una situación parecida, pero no puede negarse que este es un problema serio en Gipuzkoa», apunta Azcoaga. «Le he visto celebrando misa, confesando, jugando al fútbol, acudiendo a las Jornadas Mundiales de la Juventud, organizando convivencias.».

Desde que se conoció el nuevo nombramiento, sacerdotes guipuzcoanos han criticado que Munilla no obedecía al obispo y no participaba en la vida presbiteral de la diócesis en su etapa como párroco en Zumarraga. Azcoaga asegura que estas acusaciones no son ciertas. Y para defender recuerda que sus compañeros sacerdotes le eligieron como representante del arciprestazgo en el consejo presbiteral del que fue miembro durante ocho años. «Si le votaron para este cargo en más de una ocasión, algo querrá decir».

Pero la más «grave acusación», según dice Azcoaga, es la que habla de que no sigue el Concilio Vaticano II. «Ha estudiado su teología, la sigue y la quiere profundamente», desvela. «Lo que sucede es que no pocas veces se pretende hacer ver que el Concilio Vaticano II rompe con los anteriores y los que así actúan nunca citan o casi nunca el concilio en sí mismo. Siempre hablan de lo que ellos denominan el espíritu del Concilio. José Ignacio enseña lo que realmente dice el Concilio Vaticano II. No hay mejor manera que acudir a sus textos para corroborarlo».

Azcoaga cree esencial subrayar que la marcha espiritual de la diócesis, más allá del aspecto económico, cultural, social y política, no depende de la edad ni de las cualidades del obispo. «No es tan importante que sea joven, viejo, fuerte, débil, deportista. Lo que importan son dos cosas: la primacía de lo sobrenatural y la fidelidad al mensaje de Cristo». Considera además Azcoaga que «la oración, el sacrificio, el celebrar debida y devotamente los sacramentos, la devoción a la virgen y las obras de misericordia, entre otras, es lo que hace que la fe se fortalezca, la esperanza se afiance y la caridad se extienda y que la diócesis dé frutos espirituales».

Y dice más. Defiende que más allá de las dudas que pueda generar la llegada de Munilla, «los cristianos seguimos a Cristo. Y Cristo quiere que escuchemos a su Iglesia. Cuando escuchamos a los Papas en su magisterio universal, escuchamos a Cristo. Si en medio de tanta oscuridad nos arrimamos a la lumbre de su doctrina no nos perderemos».

Por su parte, a Xabier Andonegi, como a otros muchos párrocos guipuzcoanos, la llegada de José Ignacio Munilla le plantea dudas hasta conocer qué rumbo tomará la diócesis, si mantendrá el actual basado en una línea muy secular u optará por una línea más tradicional. Pero, ¿qué diferencia existe?

Andonegi habla de un sistema de trabajo, de una forma de organización en la diócesis de San Sebastián característica en la etapa de Uriarte, para explicar una y otra. Cuenta Andonegi que Uriarte ha creado equipos de dirección en la propia diócesis, al margen del consejo presbiteral, que ha permitido que curas, frailes, laicos y vicarios hayan asumido cargos de responsabilidad. «¿Seguirán o se irán al lastre?», se pregunta Andonegi. «Ésta, la nuestra, es una línea muy secular, a los seglares se les da responsabilidades y eso hace que haya grupos de obispos que no están a favor de eso. Las preocupaciones y sospechas respecto a Munilla van en esta línea».

Confía en que el nuevo obispo, nacido en San Sebastián en 1961 y párroco de la iglesia de El Salvador en Zumarraga, tenga en cuenta lo avanzado hasta la fecha y no «retroceda a los años en los que los curas eran los dueños y señores de las parroquias». Lo dice quien es párroco de la iglesia de San Pedro en Lasarte y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas.

El próximo sábado quizás se empezarán a vislumbrar algunas de las líneas de trabajo que se pondrán en práctica. Munilla asumirá el mando en el marco de una Eucaristía en la Catedral del Buen Pastor. Su homilía podría despejar algunas incógnitas. Los párrocos guipuzcoanos sabrán cómo respira su nuevo obispo. A Andonegi también le gustaría que Munilla valore el trabajo de Uriarte, que tenga en cuenta los 103 grupos de lectura de la Bíblia que ha impulsado en las parroquias, que valore los 1.200 «guipuzcoanos y guipuzcoanas» que se han licenciado en Ciencias Religiosas o han pasado por el instituto, «muchos de ellos ahora profesores de Religión en colegios» y que cuide las 48 unidades pastorales que existen hoy en Gipuzkoa. Es ésta, según el párroco de Lasarte, una línea en consonancia con el Concilio Vaticano II y el lema que planteaba ir del «anatema al diálogo».
 
Andonegi es uno de los 85 párrocos guipuzcoanos que el pasado 16 de diciembre firmaron un manifiesto en el que expresaron su «dolor y profunda inquietud» por la elección de Munilla como nuevo obispo de San Sebastián, al ser «una clara desautorización a la vida eclesial» que ha llevado la diócesis guipuzcoana en los últimos años.

«En absoluto es un tema político y tampoco es un ataque a su persona, sino la sospecha de que va a apostar por una línea más tradicional, que venga a echar por tierra los esfuerzos y los trabajos a sabiendas de que también tiene sus defectos», asegura Andonegi.

¿Qué más podría hacer Munilla que no guste a buena parte de los párrocos guipuzcoanos? «Podría traer curas de fuera y podría quitar a todos los laicos de los puestos de responsabilidad. Es lo que han hecho otros obispos de la línea más tradicional». Aquí Andonegi asume parte de culpa. «Tienen su parte de razón al hacerlo porque nosotros acercamos a laicos a la Iglesia y apostamos por la formación, entre otras cosas, pero son muy pocos, poquísimos, los curas nuevos que salen».

Más allá de los interrogantes lógicos que ahora pueden planear en la diócesis guipuzcoana, Andonegi no tiene ninguna duda de que se le recibirá bien al nuevo obispo. «Él mismo ha dicho en su despedida en Palencia que para un católico el obispo ya es acogido por ser la cabeza de la Iglesia. Estoy seguro de su buena acogida espiritual y teológica. Munilla es guipuzcoano, ha ejercido en Gipuzkoa, y sabe perfectamente cómo trabajamos aquí», concluye.


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