Carlos Romero y Alfredo Dagnino optan a la presidencia de la ACdP
Está en juego la presidencia de una de las asociaciones laicales con más pedigrí de la Iglesia católica española
(José Manuel Vidal).- Lucha abierta por la presidencia de la ACdP. Al hasta ahora presidente de la histórica Asociación católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, le ha salido un contrincante. Se llama Carlos Romero, un capitán de navío jubilado, que ya ha sido número tres de la asociación y que cuenta con muchas posibilidades de vencer al candidato oficialista que quiere ser reelegido.
Las elecciones se celebrarán el día 7 de diciembre, durante la asamblea general. Es allí donde los 330 miembros "activos" y con derecho a voto elegirán a uno de los dos candidatos: a Carlos Romero, que se presenta por vez primera, o a Alfredo Dagnino, que concluye su primer mandato y puede optar a un segundo.
Alfredo Dagnino, abogado del Estado y socio del bufete del ex ministro José María Michavila, llegó a la presidencia de los Propagandistas de la mano de su predecesor, Alfonso Coronel de Palma, al que el cardenal Rouco promovió a la presidencia de la cadena COPE.
Durante sus cuatro años de mandato, Dagnino se convirtió en presidente ejecutivo, es decir dejó su trabajo para dedicarse por completo a la asociación y a sus obras, cobrando por ello. Hace unos días hacía balance de su cuatrienio ante los periodistas. Ante ellos dijo que, aunque cogió "la institución que tiene forma de empresa en un momento delicado", en estos cuatro años la ha "saneado" y, en la actualidad, "se está robusteciendo". Sobre todo, cambiando "el modelo de gestión artesanal" anterior por otro "profesional".
Una candidatura alternativa
Pero no todos piensan lo mismo en el seno de la asociación. De hecho, reina el descontento entre parte de sus miembros. Le reprochan, entre otras cosas, el vivir de la asociación, el descafeinar el carisma de los propagandistas por su afán de convertirse en el líder del "catolicismo social español". O el haberse echado en manos de los movimientos, especialmente del Opus Dei, y el haber cometido errores de bulto en la gestión de las obras de la asociación, como hacerse cargo sin consultar del colegio de San Chinarro (Madrid), un colegio concertado, que rompe con la línea de la asociación.
El malestar se ha plasmado en la aparición de la candidatura alternativa de Carlos Romero Caramelo. Este capitán de navío jubilado no es un desconocido entre los propagandistas. Al contrario, ha sido secretario técnico de la ACdP, es decir el tercero de a bordo de la asociación, y, en la actualidad, ostenta el cargo de director de las Jornadas de ‘Católicos y Vida Pública'.
Como tal, Romero conoce bien a las bases y ha conectado, durante estos años, con todos los centros de la asociación, donde es considerado un hombre afable, querido, que no levanta ampollas ni recelos. Aseguran que tiene prestigio y personalidad y, además, dotes de organización.
De ahí que, en estos momentos, los muñidores de su candidatura digan que Romero cuenta con el apoyo mayoritario para sustituir a Dagnino. Aseguran, en concreto, que es apoyado por toda Andalucía, Madrid, Barcelona y Valencia.
Presiones a los empleados
Y eso que, en la fase de recogidas de avales en la que se encuentra el proceso electoral, la candidatura de Romero asegura que los oficialistas de Dagnino están utilizando "presión psicológica sobre los empleados de la casa".
Y como prueba de ello muestran uno de los sms que están recibiendo los miembros de la asociación que también son trabajadores de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. El sms reza así: "Se presenta Carlos Romero como presidente contra Alfredo. Si quieres que Alfredo continúe, te ruego que firmes el aval, cuando te llegue la carta. Un fuerte abrazo. Alejandro R de la P". El que firma el sms es Alejandro Rodríguez de la Peña, un hombre del actual presidente, que ejerce, entre otros cargos, de secretario nacional de jóvenes de la ACdP.
Los partidarios de Romero explican que muchos propagandistas son directivos o profesores de las diversas obras de la asociación y, al recibir este tipo de mensajes, lógicamente se sienten "presionados". Aseguran, incluso, que muchos de ellos contestan que si a los hombres de Dagnino, pero, al encontrarse con Romero, el candidato alternativo, le aseguran que lo votarán a él.
A pesar de todo, los partidarios de Romero cuentan ya con 28 avales y los dos que les faltan (como mínimo hay que presentar 30), los tienen ya apalabrados. Con la diferencia de que "nosotros no aceptamos ningún aval de personas dedicadas a las obras ni de ancianos", explican.
Y es que, además de las presiones a los empleados, la candidatura de Romero denuncia que los oficialistas están pidiendo el apoyo a los propagandistas ancianos, ocultándoles que hay otro candidato.
Como resultado de todo ello, la candidatura de Dagnino posiblemente presente el próximo lunes 80 o 90 avales, pero, como señalan los críticos, "la mitad o más son de empleados de la casa".
En cualquier caso, una cosa son los avales y otra las votaciones. Y, en la candidatura de Romero aseguran contar con los 130 votos de Madrid, asi como con los de Andalucía, Valencia y Barcelona. Es decir, con los centros más potentes y que disponen de más votos.
De todas formas, Dagnino controla los resortes del poder y no está dispuesto a tirar la toalla. Las espadas siguen en todo lo alto. La lucha se prevé larga y, en ciertos momentos, encarnizada.
Está en juego la presidencia de una de las asociaciones laicales con más pedigrí de la Iglesia católica española. Una asociación de apenas 330 miembros activos, pero que controla un entramado de obras educativas de enorme envergadura. Con 40.000 alumnos, que estudian en sus tres universidades y 28 centros educativos.