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El Papa saluda a De Las Heras

"Llevo la esperanza de dedicarme a los más pobres, más allá de estereotipos"

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Luis Ángel de las Heras: "Voy dispuesto a aprender gallego y a utilizarlo, claro"

"La primavera del Papa está cuajando y no creo que haya operación de maquillaje alguna"

José Manuel Vidal, 06 de mayo de 2016 a las 10:40
Ahora la vida consagrada en España no tiene tensiones. La vida consagrada debe vivir y expresar su nota característica, que es la profecía
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Una monja saluda a monseñor De las Heras en Madrid

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Luis Ángel de las Heras, presidente de Confer

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  • Una monja saluda a monseñor De las Heras en Madrid
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  • Luis Ángel de las Heras, presidente de Confer

(José Manuel Vidal).- Mañana, el religioso claretiano Luis Ángel de las Heras (Segovia, 1963) toma posesión como el nuevo obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Llega a Galicia con voluntad de practicar la inculturación, "aprendiendo gallego y utilizándolo", y la misericordia, para "llervar esperanza a los más pobres", a los descartados. Como el Papa, cuya "primavera" asegura que "está cuajando" y de verdad, "sin maquillaje".

¿Hay un salto grande desde la presidencia de la Confer a la dirección de una diócesis como Mondoñedo-Ferrol?

Efectivamente creo que habrá un salto, aunque no me atrevo a valorar sus dimensiones hasta que no esté en Mondoñedo-Ferrol. De cualquier modo, creo que el salto va a consistir en llevar la riqueza recibida a la diócesis. Y es que la presidencia de CONFER y la misión de Superior Provincial de los claretianos de Santiago han sido muy enriquecedoras.

He experimentado un tiempo intenso de animación fraterna, de apertura eclesial y congregacional. Un tiempo de conocimiento de la vida consagrada en España y su integración en cada Iglesia particular. Un tiempo de descubrimiento del reto de la intercongregacionalidad en el presente y en el futuro. Un tiempo de reflexión sobre los procesos de reorganización y de revisión de posiciones. Un tiempo de acercamiento a los desafíos de la conversión personal y comunitaria en la vida fraterna, apostólica, espiritual y carismática. Un tiempo para alentar el valor eclesial y social de esta forma de vida desde todas estas perspectivas. Un tiempo para pedir al Señor esperanza y transmitirla. Todo esto, trasladado a Mondoñedo-Ferrol, adaptado y transformado, hará que el salto sea menor.

¿Deja una vida religiosa en España calmada y sin las tensiones de otra época?

Efectivamente, se puede decir que ahora la vida consagrada en España no tiene tensiones. Esto es fruto de un trabajo de años, ya antes de mi llegada a la presidencia de CONFER. Ha habido un esfuerzo de todas las partes implicadas. Afortunadamente durante el Año de la Vida Consagrada se ha mostrado el aprecio de toda la Iglesia hacia la vida consagrada y eso ha servido de ayuda en unas fluidas mutuas relaciones. Lógicamente siempre habrá diferencias y hay que asumirlas en espíritu de comunión. Sin rechazar ni descartar a nadie. En este sentido hay que recordar que, evitando siempre tensiones innecesarias, la vida consagrada debe vivir y expresar su nota característica, que es la profecía.

¿Su nombramiento es un signo de que el Papa Francisco confía en los religiosos?

El Papa confía en los religiosos. Eso, independientemente de este nombramiento. Nos alienta y nos exige, como a todos en la Iglesia, para vivir coherentemente, centrados en lo esencial. Lo hace conociendo la vida consagrada desde dentro. Si se quiere interpretar que es un signo de confianza del papa Francisco en los religiosos, también se puede decir que es un signo de confianza de la Iglesia española y de sus obispos en la vida consagrada.

Amén de religioso, estuvo de párroco en Vallecas. ¿Eso marca?

A mí Vallecas sí me ha marcado. Fue mi primer destino a los pocos meses de recibir la ordenación presbiteral. Donde di mis primeros pasos y aprendí a ser sacerdote en unas parroquias de barrio. Allí formé parte de un equipo de misioneros claretianos con muchas ganas de animar un proyecto parroquial vivo, comprometido, evangélico y evangelizador, donde todos los parroquianos tuvieran su sitio. Había muchos laicos comprometidos y un buen número de religiosas también muy implicadas en el barrio y en la parroquia.

En el último decenio del siglo XX, en Vallecas, la problemática de la droga era sangrante. Sin desatender otros campos pastorales, nos dedicamos a acompañar a menores en riesgo de exclusión y a jóvenes toxicómanos. Muchos luchaban por salir de la droga y no podían solos, ni contaban con otra ayuda que la de instituciones de Iglesia. Nos veíamos desbordados para acoger a todos los que pedían ayuda. La parroquia ofrecía una casa de acogida para varones y las religiosas Adoratrices una para mujeres. Acogíamos y acompañábamos a quienes no tenían ayuda para hacer la primera fase de Proyecto Hombre. Desgraciadamente algunos no lo lograron e incluso murieron en el intento, aunque con nosotros vivieron un valioso tiempo de dignidad. Pero otros jóvenes "volvieron a la vida" y ellos y sus familias recobraron la esperanza. Hoy son dueños de sus vidas, con proyectos personales y familiares estupendos, también con compromisos de solidaridad y ayuda a los demás. Esta experiencia concreta fue significativa dentro de un proyecto parroquial lleno de vida y esperanza que compartíamos laicos, religiosas y misioneros claretianos. A todos los que vivimos aquellos años nos ha marcado positivamente.

Llega a su nueva diócesis joven (52 años) e imagino que con ganas de entregarse a fondo en su nueva tarea de pastor

Tengo muchas ganas de llegar y entregarme a fondo. Muchas ganas de conocer a quienes se me han encomendado, de acompañarlos, de dejarme acompañar por ellos, de vivir en actitud de servicio, tal y como Jesús, el Buen Pastor, lo hace en el Evangelio. Llevo la esperanza de dedicarme a los más pobres, más allá de estereotipos. Siempre he tenido presente que la senda del seguimiento de Jesús me ha de llevar a su casa. De igual modo, quiero acoger a todos, estar cerca de todos y compartir juntos este camino de vida y esperanza que el Evangelio de Jesús y la Iglesia Católica nos brindan. Tenemos un tesoro precioso que hemos de valorar y saber comunicar para que muchos puedan conocerlo y les sirva en sus vidas como nos configura a los cristianos. Tesoro de vida, de amor, de alegría. Es el mensaje de Jesús que tanto merece la pena, cambia la vida de las personas para bien y la Iglesia se esfuerza en vivir y compartir.

¿Será su primera inmersión en la realidad gallega y en su alma?

Pues sí es la primera inmersión en aquella realidad. Estoy muy agradecido por la acogida que me han mostrado hasta ahora. Acogida simpática, con agarimo -cariño- e ilusión. Me han insistido que los gallegos son muy buena gente y muy cariñosa y que los lugares de la diócesis son bien hermosos. Desde Madrid lo percibo así y es para mí motivo de gratitud, alegría y esperanza.

¿Va dispuesto a aprender el gallego y a utilizarlo en la liturgia?

Voy dispuesto a aprender gallego y a utilizarlo, claro. Eso sí, tendrán que tener paciencia conmigo. Uno de los dinamismos misioneros y pastorales propio de la Iglesia es la inculturación y, evidentemente, incluye la lengua.

¿Cómo reactivar espiritualmente una diócesis rural (con núcleos urbanos) como Mondoñedo-Ferrol?

Ante todo, he de apreciar lo que se hace y conocer la variedad y riqueza de la diócesis para emprender cualquier iniciativa. Todos necesitamos un crecimiento espiritual. Necesitamos una actitud de permanente conversión espiritual, pastoral y misionera. Desde ahí habrá que enfocar cualquier impulso y compromiso insertos en la realidad, rural o urbana, costera o de interior.
La revitalización espiritual es la que permite encarnar en cada persona bautizada y en una Iglesia particular las líneas maestras que el Papa está indicando. Para ser una Iglesia en estado permanente de misión. Una Iglesia que protege y cuida la naturaleza, obra de Dios. Una Iglesia que resalta y aprecia lo bueno de la sociedad, denuncia lo que va contra el ser humano y defiende los valores cristianos. Una Iglesia que acoge a todos y se preocupa por los más débiles e indefensos. Una Iglesia que apuesta por la alegría del Evangelio y del Amor. Esta espiritualidad encarnada está ya presente en Mondoñedo-Ferrol y puede estarlo, desde luego, de manera más incisiva y enriquecedora.

¿Cómo defender a los sectores más golpeados por la crisis en su nueva diócesis? ¿Va a denunciar la cultura del descarte?

He decir que en la diócesis ya se trabaja en este sentido. La Iglesia está y tiene que estar cerca de los más golpeados. Junto a ellos procuramos buscar caminos de solución. Quizá lo más importante, y lo más difícil, sea dar esperanza y mantenerla en estas situaciones. Eso lo tenemos que hacer incansablemente desde la Iglesia. No hay salida si se pierde el horizonte y la esperanza. Pero desde la caridad y la fe cristianas siempre es posible vivir y alimentar la esperanza, con el fin de encontrar soluciones.
Hay que denunciar la cultura del descarte y luchar contra ella. Hay que prestar atención para hacerlo cuando se encuentre alguna de sus muchas ramificaciones.

¿Una de las claves pastorales hoy tiene que ser ineludiblemente la misericordia?

Creo que sí. Y no solo clave pastoral. El Año de la Misericordia nos invita a poner a Dios en el centro, contemplar y descubrir en Jesús el rostro misericordioso del Padre, sentirnos tocados por su amor y actuar en consecuencia. Este es un prisma pastoral, pero también espiritual, comunitario, celebrativo, servicial, eclesial... Más allá de este Año, con todo lo bueno que nos está trayendo, la misericordia ha de ser la viga maestra que sostenga la vida de la Iglesia con un deseo inagotable de ofrecerla a todos (cf. MV 10).

¿La primavera de Francisco está cuajando a fondo en la jerarquía española o se ciñe sólo a un maquillaje en el lenguaje?

Yo creo que está cuajando y no pienso que haya ninguna operación de maquillaje. Solo hay que escuchar y leer para descubrir que cada uno habla desde sus propias convicciones y no hace discursos vacíos. De todos modos, los cambios son lentos y complejos. Todos en la Iglesia necesitamos consciencia, conversión, constancia y paciencia para caminar al ritmo del corazón palpitante del Evangelio de Jesucristo (cf MV 12), que es lo que el papa Francisco nos está recordando como eterna primavera.

¿Cuál es su lema episcopal y por qué?

"Apaciéntame, Señor. Apacienta Tú conmigo". Es una oración de san Juan Damasceno en su Declaración de la fe. El santo, presbítero y doctor, reconoce que Dios le ha elegido y cuidado desde el vientre materno. Igualmente agradece a Cristo que le haya cargado sobre sus hombros, como oveja perdida, y le haya apacentado, alimentado, perdonado... Entonces le pide al Señor que le apaciente y apaciente con él para ir por el camino recto y obrar conforme a la voluntad divina. De ese modo san Juan Damasceno quiere servir a la Iglesia y fortalecerla.
Yo me identifico con esta vivencia de san Juan Damasceno en la misión que me ha sido encomendada. En el lema expreso que, teniendo como modelo al Buen Pastor, quiero dejarme apacentar, guiar, inspirar, acompañar por el Señor. Y, al mismo tiempo, afirmo que solamente unido a Cristo puedo y quiero desempeñar el ministerio episcopal al servicio de la parcela del Pueblo de Dios que el papa Francisco me ha confiado.

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