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España
Omella y Pujol, durante la manifestación contra los atentados del 17-A RD
Novell votó, vestido de obispo, enseñando su cruz planteada, y siendo ovacionado por los presentes en el colegio

(J. Bastante).- "La situación de violencia que se ha vivido hoy en Cataluña es deplorable". Visiblemente preocupado, el cardenal de Barcelona, Juan José Omella, escribe a RD mostrando su opinión acerca de los altercados vividos durante la jornada electoral del 1-O, con un referéndum prohibido por los tribunales y donde la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ha provocado varios centenares de heridos.

"Hay que encontrar una salida pacífica y democrática a la situación que estamos viviendo", subraya Omella a media tarde, cuando la jornada electoral está próxima a concluir, en mitad de una escalada de tensión y cuando las expectativas de un acuerdo entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno del Estado español parecen cada vez más lejanas.

El arzobispo de Barcelona, que en estas últimas semanas ha tratado de convertirse en un mediador en mitad de la sociedad catalana, y a su vez entre los propios obispos (catalanes y del conjunto de España) concluye encomendando a todos "al Dios de la paz".

En el mismo sentido, el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, ha publicado en su cuenta de Twitter un mensaje, reclamando una "salida pacífica y democrática" a lo acontecido a lo largo de la jornada. En dos tweets prácticamente idénticos, Pujol insiste en que "es necesario que se detengan ya la violencia y los enfrentamientos". Sus tweets han sido compartidos por el Obispado de Urgell, que añade: "En busca de una salida pacífica y democrática. Unidos".

 


 

Una llamada a la paz y al diálogo en mitad de la tensión, que ha fracturado a la Iglesia catalana. En algunas iglesias, según distintas fuentes, se habrían custodiado varias de las urnas que finalmente han llegado a algunos colegios electorales.

Y, en las antípodas del pensamiento de Omella, el obispo de Solsona, Xavier Novell, quien ya el pasado viernes se saltó el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Tarraconense llamando a la calma, anunciando que si habría urnas, votaría, cumplió su promesa y, este mediodía, votaba. Pero no en su colegio electoral de Solsona, que se encontraba cerrado, sino en Navés, haciendo uso del 'censo universal' decretado por la Generalitat. Vestido de obispo, enseñando su cruz planteada, y siendo ovacionado por los presentes en el colegio.