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España
Xavier Novell Agencias
Admiro la valentía y la resistencia pacífica de aquellos que defendieron el ejercicio legítimo del derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo, y condeno todos los actos que se produjeron, especialmente aquellos cometidos por 'servidores públicos'

(Jesús Bastante).- Fue el único obispo catalán en votar, y en hacerlo público, tanto antes, como después (sus fotos están en las redes). El obispo de Solsona, Xavier Novell, ha ido este lunes aún más allá, tildando a la Guardia Civil y la Policía de "guerrillas policiales" y mostrando su admiración por "la valentía y la resistencia pacífica de aquellos que defendieron el ejercicio legítimo del derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo".

En una nota publicada por la diócesis, el prelado admite que "no hubo ninguna agresión policial" en su diócesis, aunque sí mostró su temor de que "a medida que avanzaba la jornada, las guerrillas policiales llegaran a casa". "Miles de vosotros y de vuestros hijos y nieto estábais dispuestos a resistir pacíficamente a las puertas de los colegios", añade Novell.

Así, el obispo reza por "la pronta y completa recuperación de todos los heridos", al tiempo que "admiro la valentía y la resistencia pacífica de aquellos que defendieron el ejercicio legítimo del derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo, y condeno todos los actos que se produjeron, especialmente aquellos cometidos por 'servidores públicos'".

 

 

Finalmente, y tras asegurar entender a aquellos que, por convicciones, miedo o desacuerdo no participaron en la votación de ayer, el obispo de Solsona pidió "a todos los políticos que articulen una salida pacífica y justa para la nación catalana, respetando los derechos legítimos de este pueblo, entre los que sobresale el derecho a la autodeterminación, sin ignorar todo lo que ha pasado y teniendo en cuenta el resultado de las urnas".

La de Novell no fue la única reacción del clero catalán. Así, junto a la llamada de los arzobispos de Tarragona y Barcelona a una salida "pacífica y democrática" a la situación, el arzobispo de Urgell, Joan Enric Vives, evitó hacer una declaración pública, si bien admitió estar en 'estado de shock' ante la situación. Varios obispos, en privado, apuntaron que "sería justo y necesario" que desde el resto de la Iglesia española "se escuchasen voces" condenando la violencia policial.

Por su parte, el obispo de Girona, Francesc Pardo, señaló en un comunicado que "hay que condenar la violencia que sufre el pueblo de Cataluña", calificando de "resistencia" a aquellos que optaron por votar o encerrarse en los colegios electorales, pese a la prohibición de los tribunales. "La resistencia no se vence con violencia, sino con un diálogo sincero y pacífico", recalcó Pardo.

 

 


 

 

Por su parte, el abad de Montserrat, Josep María Soler, a través de Twitter, declaraba anoche: "Condenamos las actuaciones violentas contra ciudadanos pacíficos y renovamos la llamada a la serenidad y al diálogo".

Por contra, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha asegurado durante la homilía pronunciada con motivo de la festividad de los Ángeles Custodios, patrón de la policía nacional, que tras los acontecimientos de Cataluña, "la patria está en peligro" al tiempo que ha defendido que el "sentimiento patriótico no solo es propio de facción o partidos políticos sino que el amor a la patria brota del cuarto mandamiento de la ley de Dios que nos manda el respeto a los padres e incluye obligaciones con la patria y sus legítimas autoridades".

El prelado cordobés aclaró que no aboga por un Estado confesional  pero "es intolerable", dijo, "arrancar a Dios de la vida de un pueblo". Para Fernández la situación generada por el independentismo catalán "no se improvisa,  es fruto de una situación generalizada: volvamos a Dios que es el único que garantiza la fraternidad, el derecho de todos, también las peculiaridades de cada uno de los pueblos de España", explicó.

 

 

Por su parte, el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, indicaba que "los tiempos recios de los que hablaba santa Teresa se concretan en el riesgo de fracción de la unidad de España", que "la Iglesia ha defendido siempre por un principio superior a ella misma como es el principio de unidad".

Recordaba, asimismo, las palabras del Cardenal Omella tras los atentados de este verano en Barcelona, que pronunciaba ante el Rey el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat: "La unidad fortalece, la división nos corroe y nos destruye". Y añadía que "la misión de la Iglesia en España no debe ser otra sino exhortar a la renovación moral y a una firme solidaridad entre todos los ciudadanos

Más críptico, el arzobispo castrense, Juan del Río, recalcaba que "desde la fe cristiana no hay situaciones humanas sin retorno, siempre hay un camino de vuelta para comenzar de nuevo con la gracia de Dios".

 

 


 


Nota del obispo de Solsona

Me dirijo a todos los fieles de la diócesis y a todos los ciudadanos que residen en los pueblos, villas y ciudades dentro de los límites de esta demarcación eclesiástica, para manifestar mi opinión sobre la jornada de ayer.

    Según la información que dispongo, gracias a Dios, no hubo ninguna agresión policial ante los colegios electorales situados dentro de los límites de la diócesis de Solsona. Con todo, muchos sufrimos por lo que vemos por televisión y por las redes sociales por el temor de que, a medida que avanzaba la jornada, las guerrillas policiales llegaran a casa. Miles de vosotros y de vuestros hijos y nietos estabais dispuestos a resistir pacíficamente a las puertas de los colegios de nuestras capitales de comarca y villas más pobladas.

    He orado y rezo para la pronta y completa recuperación de todos los heridos. Pido también al buen Dios, que haga descender los corazones de creyentes y no creyentes un espíritu de perdón y de persistencia en la no violencia.

    Admiro la valentía y la resistencia pacífica de aquellos que defendieron el ejercicio legítimo del derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo y condeno todos los actos violentos que se produjeron, especialmente aquellos cometidos por "servidores públicos".

    Entiendo y respeto a todos aquellos que por convicciones personales, por desacuerdo con las condiciones con las que se llevaba a cabo el referéndum o por miedo, ayer no fueron a votar.

    Pido a todos los políticos que articulen una salida pacífica y justa para la nación catalana, respetando los derechos legítimos de este pueblo, entre los que sobresale el derecho a la autodeterminación, sin ignorar todo lo que ha pasado y teniendo en cuenta el resultado de las urnas.