• Director: José Manuel Vidal
España
El director de 'Catalunya Cristiana', Jaume Aymar M. Lladó/El Punt Avui
En el actual contexto de crisis de la prensa escrita, la pervivencia de Catalunya Cristiana ciertamente es un gran motivo de satisfacción

(José M. Vidal).- Catalunya Cristiana cumple 40 años de vida y llega a su número 2.000 en un momento en la comunidad autónoma en el que "los sentimientos están a flor de piel", según advierte el director del semanario, Jaume Aymar. ¿La respuesta que ofrece a las tensiones? Seguir llamando "al diálogo y a la concordia", y abogando "por una pronta vuelta creativa a la normalidad institucional".

2.000 números y casi 40 años de existencia. Cómo para sentirse orgulloso, ¿verdad?

En el actual contexto de crisis de la prensa escrita, la pervivencia de Catalunya Cristiana ciertamente es un gran motivo de satisfacción. Nos alegran mucho los mensajes que nos escriben los misioneros que la reciben, y también de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que agradecen este servicio eclesial. También sabemos de grupos que usan artículos del semanario como temas de reunión. Y que desde el semanario hemos suscitado vocaciones. Todo esto es motivo de satisfacción.

Una cabecera que, además, puede presumir de haber contado con la colaboración desde los inicios de monseñor Carrera.

El obispo Joan Carrera colaboró desde el principio: redactó muchas editoriales y durante veinticinco años (1983-2008) publicó una sección Ara mateix ("Ahora mismo") que posteriormente a su muerte fue recopilada por don Joan E. Jarque -uno de los fundadores del semanario- en un volumen de 1663 páginas, publicado en 2010. El pensamiento y el testimonio de Joan Carrera, autor material del documento Arrels cristianes de Catalunya ("Raices cristianas de Cataluña") sigue vigente hogaño que se cumplen diez años de su muerte.

¿Qué es lo que más enorgullece de Catalunya Cristiana a su director?

Sin duda el equipo humano. Un equipo alegre, unido y fiel a la Iglesia y a dar respuesta a las cuestiones que plantea la sociedad de hoy.

¿Qué fue lo que más le gustó del mensaje del Papa al semanario?

Sus palabras: "Les pido que sigan trabajando con espíritu de comunión eclesial y la ilusión de contribuir cada vez más a la difusión de la alegría del Evangelio, única misión de la Iglesia". En plena línea del magisterio del obispo de Roma esta petición nos hace caer en la cuenta de la centralidad de la alegría que surge del Evangelio.

¿El cardenal Omella les dió algún consejo y les marcó líneas de futuro?

El cardenal Omella, con su entusiasmo característico, ha apostado por el semanario desde el primer momento. Él fue quien nos aconsejó que, con motivo del número 2.000, editáramos 40.000 ejemplares. Las líneas de futuro las marcó con su homilía en la celebración del domingo 28 de enero en la catedral de Barcelona para festejar este hito eclesial.

¿Cuáles son los principales objetivos que os marcáis?

Llegar a un público más joven. Sin desvirtuar la esencia del semanario, dar cabida a otras temáticas de actualidad. También está en marcha un rediseño y una colaboración con el Osservatore Romano.

¿Un semanario que siempre se publicó en catalán y en castellano puede aportar algo a la actual situación social?

El hecho que desde su origen, en 1979, el semanario se publique en ambas lenguas creemos que ha contribuido a la normalización de una y de otra. Es sabido, por ejemplo, que las poesías no se traducen y esto enriquece a todos. Los redactores pasamos del catalán al castellano con toda naturalidad como es natural el bilingüismo en muchas parroquias y comunidades especialmente de Barcelona y su área metropolitana.

¿Cómo os posicionáis editorialmente en cuanto al 'procés' y a una eventual independencia catalana?

Sabemos que entre nuestros lectores hay unionistas, federalistas e independentistas. Y muchos que no se pronuncian y sufren en silencio. El momento es muy delicado y los sentimientos están a flor de piel.

En nuestros editoriales hemos llamado repetidamente al diálogo y a la concordia, siendo fieles al documento Al servei del nostre poble ("Al servicio de nuestro pueblo") de los obispos catalanes y a la Doctrina Social de la Iglesia. Queremos que se restañen las heridas. Optamos por una mayor profesionalización de los políticos, por el diálogo y la negociación (que significa también renuncias por ambas partes) y por una pronta vuelta creativa a la normalidad institucional. Seguramente habremos pecado por exceso o por defecto: pedimos perdón.

¿Puede salir adelante económicamente Catalunya Cristiana en la era digital, mientras muchas cabeceras de papel tienen dificultades?

Catalunya Cristiana ha tenido problemas económicos desde primera hora. La fe en la Providencia, la fidelidad de los suscriptores, la apuesta de los distintos obispos y la lucha cotidiana han hecho que estemos llegando a nuestro cuarenta aniversario como publicación.

Las dificultades de las cabeceras de papel son evidentes. Nos esforzamos por estar más presentes en las redes sociales, pero no por ello abandonaremos el papel.

¿La información religiosa sigue siendo una asignatura pendiente en la Iglesia española?

Creo que en los últimos años se han hecho muchos esfuerzos desde la Conferencia Episcopal Española y también desde otras iglesias locales por mejorar la comunicación de la comunidad creyente con el resto de la sociedad. Por ejemplo, toda la reflexión y puesta al día que representan las Jornadas anuales de Delegados de Comunicación.

En el último número de Catalunya Cristiana hablamos de la presencia de tres religiosas en los tweets, con gran número de seguidores. Ahora bien, los cambios en la Iglesia son lentos; no desesperemos, "la paciencia todo lo alcanza".