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España
Monasterio de Montserrat Agencias
La Iglesia no puede callar ante el drama de los refugiados que siguen muriendo en el Mediterráneo, mientras la Unión Europea, con indiferencia, mira hacia otro lado. La Iglesia no puede callar ante la inmoralidad de los bancos

(J. Bastante/Agencias).- "¿Es normal que haya líderes sociales y políticos en prisión preventiva acusados de rebelión y sedición, cuando Amnistía Internacional ha pedido su libertad?". La pregunta la ha formulado hoy, desde el púlpito de Montserrat, el benedictino Josep Miquel Bausset.

En su homilía de la misa dominical, Bausset cuestiona una serie de situaciones de la actualidad. Especialmente significativas fueron las relativas a la cuestión catalana. "¿Fue normal la violencia que se produjo el 1 de octubre, cuando Amnistía Internacional también ha denunciado como excesiva la fuerza policial? ¿No es injusto que una parte del gobierno legítimo de Cataluña, como dijo el obispo de Solsona, esté encarcelado?", señalaba el fraile.

El benedictino ha apelado a la Iglesia a "no callar como si no pasase nada" ante esta situación y ante la corrupción que, según él, ha convertido la política "en una cueva de ladrones".

"La Iglesia no puede callar ante el drama de los refugiados que siguen muriendo en el Mediterráneo, mientras la Unión Europea, con indiferencia, mira hacia otro lado. La Iglesia no puede callar ante la inmoralidad de los bancos", prosiguió Bausset.

 

 

"¿Creéis que es normal, como nos ha recordado el arzobispo de Barcelona, que ayudaran a los bancos a salir de la crisis y ahora, con los beneficios conseguidos, no den nada a la sociedad? ¿No es también una inmoralidad las desigualdades sociales o la corrupción, que hace que la política y la economía se conviertan en una cueva de ladrones? ¿O la miseria de las pensiones que cobran la mayoría de jubilados?", preguntó a los fieles.

El religioso continuó con las preguntas: "¿Es normal que un juez impute un delito de odio a un concejal por ponerse una nariz de payaso ante la policía? ¿Es normal que se secuestren libros o se prohíban obras de arte?". Según el religioso, "Jesús no miró hacia otro lado y por eso expulsó a los mercaderes del Templo. La Iglesia tampoco puede mirar hacia otro lado".

En este sentido, Bausset recordó que obispos como Hélder Cámara, Oscar Romero o Pere Casaldáliga "han denunciado la mentira y la injusticia de los poderosos. O el obispo Tarancón de Solsona, que en 1950 denunció el hambre de la gente, ante la indiferencia del régimen franquista, que le tildó de obispo rojo".

"Por eso no podemos maquillar el mensaje del Evangelio y callar como si no pasara nada", ha defendido el benedictino, que ha recordado que la figura de Cristo fue "fermento de verdadera revolución, germen de renovaciones constantes y de cambios necesarios".

"¿No conviene a veces que el escándalo remueva una opinión dormida y desvele el sentido de los valores auténticos? Contra ciertas costumbres, ciertas leyes, ciertas actividades ¿no sería bien deseable una protesta, una revolución?", culminó.