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España
Silvia Martínez Cano y Amparo Sánchez, con la huelga feminista RD
Cada vez que alguien que quiere defender a la mujer dice que el Islam nos margina, lo que hace es reforzar el discurso del opresor. Hay que desmontar ese discurso, no reforzarlo

(Jesús Bastante).- Son mujeres, creyentes, líderes en sus comunidades. Una, Silvia Martínez Cano, católica, presidenta de la Asociación de Teólogas españolas. Otra, Amparo Sánchez, musulmana, dirige la Plataforma contra la Islamofobia. Las dos harán huelga este jueves, y aportan las razones que, desde la fe, pero también desde su compromiso ciudadano, las llevan a tomar esta decisión.

"Yo apoyo totalmente la huelga. Voy a estar, van a estar mi hija y mi nieta", apunta Amparo Sánchez. Para los que no la conozcan, toda una vida luchando por la igualdad. En todas las concentraciones y manifestaciones. Y, pese a los prejuicios y la falta de información, con el velo puesto. "Como mujer hay que estar, evidentemente. Pero es que el tema de la justicia social es algo fundamental en el Islam", nos cuenta.

"Cualquier injusticia social es contraria a la hermandad y la fraternidad", subraya Amparo, quien sostiene que "el Islam y las demás religiones tienen que ser conscientes de que somos más de la mitad de los seres humanos". "El Corán insiste mucho en que tenemos que ser aliados y compañeros, hombres y mujeres", recalca.

Le preguntamos si esta visión no choca con la realidad que padecen millones de mujeres, en países de mayoría islámica, donde son tratadas como despojos humanos. Amparo pide "apartarse de lecturas y posturas culturales, que están marcadas por pensamientos patriarcales y machistas, que hay que erradicar", pues "cuando buceas en los libros sagrados te das cunta de que eso no tiene fundamento".

 

 

"Hay gente que cree que la religión predica la desigualdad, pero eso son interpretaciones machistas, hechas por hombres, de unos textos sagrados mal traducidos o sacados fuera de contexto", denuncia. "Yo soy una española musulmana, somos muchas. Ser musulmana no me convierte en saudí o afgana", recalca, para denunciar que el gran problema en esos países es "de una cultura patriarcal, que hace decir a la religión lo que el Islam no dice".

"Abramos los ojos: lo que dicen las leyes de los países es una cosa, lo que dicen los textos sagrados es otra, y lo que dicen algunos señores que dice el Corán es otra", sostiene Amparo Sáanchez, que pide a los musulmanes "que estudien", y a lo son musulmanes, "que no den la razón a los opresores sin saber", porque "cada vez que alguien que quiere defender a la mujer dice que el Islam nos margina, lo que hace es reforzar el discurso del opresor. Hay que desmontar ese discurso, no reforzarlo", expone.

"No a la manipulación, no a la justificación religiosa del machismo", clama esta mujer, que "ya iba a las manifestaciones del 8-M cuando estaban prohibidas". Más allá del folclore o de lo 'políticamente correcto', Amparo subraya la importancia de "ver que no estás sola. Y después, que creas conciencia: yo he ido con mis hijos, y ellos han vivido esa lucha por la igualdad con su madre".

Aun así, "eso solo no vale. No puedes ir a la manifestación y ya está. Es necesrio una concienciación diaria, de todos los días", concluye.

 

 

"Celebrar la huelga tiene su sentido, porque es una reivindicación justa, que tiene que ver con la justicia social. Y eso es justicia evangélica. Si un cristiano se pone al lado del que no cuenta, tiene que ponerse al lado de las mujeres, que vivimos situaciones de minoría de edad, discriminación laboral, abusos..." Silvia Martínez Cano es teóloga, profesora en Comillas y actualmente preside la Asociación de Teólogas Españolas (ATE).

Este jueves, Silvia, que es profesora, hará huelga "en casi todas mis clases y, en las que no pueda van a estar reorientadas a este día, a las mujeres, a la discriminación, a la igualdad". Para la teóloga católica, "vivimos un sistema que invisibiliza a las mujeres", en la sociedad, y también en la Iglesia.

La prueba son las declaraciones del cardenal de Madrid, Carlos Osoro, defendiendo a las mujeres que quieran movilizarse. "Debería haber más declaraciones como las de Osoro. La Iglesia debería tener un papel transformador en la sociedad", subraya, pidiendo a los católicos (y a las católicas) "cuidar de la Iglesia en este campo, es fundamental. La del jueves es una llamada a la participación y a la transformación social".

Como ATE, "nos vamos a posicionar". "Hemos hecho un escrito -que RD publicará mañana- con algunos puntos que nos parecen fundamentales, desde el enfoque eclesial, que tendrían que hacernos reflexionar, no solo en la teoría, sino en la praxis eclesial. La idea es que esto se difunda y haya cierta reflexión".

 

 

Para Silvia Martínez Cano, es esencial descubrir "de qué manera la presencia de las mujeres debe puede contribuir al crecimiento". La clave, en su opinión "está en lo cotidiano" en romper esas barreras del micromachismo, esos reductos patriarcales heredados de la educación. "Cómo nos planteamos la igualdad en el lugar de trabajo, en las relaciones, en las decisiones que tomamos".

En este sentido, aboga por "un equilibrio y transformaciones pequeñas que pueden transformar la estructura de la sociedad, que sigue siendo machista. No sólo la Iglesia: en la sociedad tenemos estructuras muy jerárquicas, muy machistas". Para ello, "es precisa una reeducación, pero no sólo de los hombres, sino también de las mujeres, del conjunto de la sociedad".

También, a la hora de hablar de Iglesia. Para lo bueno, y para lo malo. "También es un prejuicio que la visión de la Iglesia esté centrada en lo que diga la jerarquía. Y hay que recordar que, en determinados momentos de la historia, han sido mujeres creyentes las que han hecho un importante trabajo por el feminismo. En el siglo XVII, por ejemplo, fue a través de la lectura de mujeres que leyeron la Biblia, y los textos les hicieron preguntarse por qué si todos somos hijos e hijas de Dios, no se cumplía en la vida social. Y a partir de ahí comenzamos a avanzar".

Pese a todo, Silvia ve el futuro "con esperanza". Ahora tenemos algo que decir, siendo conscientes de que la Iglesia no es perfecta, y que forma parte de esa sociedad machista. Tenemos que abordar un aprendizaje para la Iglesia". Con todo, la clave sigue siendo la misma: "La justicia, que tanto defiende el Evangelio. La clave es la justicia, para que todos los seres humanos podamos vivir juntos, e iguales".