• Director: José Manuel Vidal
España
Jesús Nazareno del Puente, en Cuenca Semana Santa de Cuenca
Como otras tantas muestras de "Cristos" y "Vírgenes" singulares, pero sin especiales relieves en la historia de la devoción y del arte, elevo en esta ocasión el trono de algunas de ellas.

(A. Aradillas).- Hay sobradas razones como para que se hubiera coronado ya el proceso de declaración de "Patrimonio de la Humanidad" por parte de la Unesco, para las Semanas Santas de España.

El arte, la historia, la piedad, la participación popular y la reconocida acción cultural y benéfica de sus Cofradías y Hermandades definen y alientan la dimensión turístico- religiosa que genera, y tantos otros elementos conscientemente valorados podrían, y deberían, ya haberle conferido tan honrosa y apreciada calificación, a los días y a los acontecimientos de la "Semana" llamada Santa, Grande o Mayor.

En este nuevo apartado de la información me limito a ofrecer las estampas de unas figuras e imágenes reales que se procesionan, sin que sus pueblos o ciudades en las que son veneradas ocupen puestos y consideraciones semanasanteras de relevancia especial. Como otras tantas muestras de "Cristos" y "Vírgenes" singulares, pero sin especiales relieves en la historia de la devoción y del arte, elevo en esta ocasión el trono de algunas de ellas.

 

 

La talla del SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD; en Jumilla,- Murcia-, es de tamaño algo superior del natural, esbelto, no excesivamente alargado y realizado de madera policromada. Es un Cristo muerto, pero exactamente en el mismo instante del último suspiro cuando le dejó la vida, tal y como lo demuestran tanto el pecho como la línea del diafragma todavía elevados. La escultura es de autor anónimo, aunque algunos lo atribuyen al andaluz Martínez Montañés. El "paño de pureza", o "perizonium", blanco es ciertamente singular, La imagen pertenece a la Hermandad que lleva su nombre.

 

"Cuando corría el año 1660 y era Capitán General de la provincia de Extremadura don Francisco Tutaville y de Tufo, duque de San Germán, napolitano de nacimiento y, al parecer, devoto de la VIRGEN DE LA SOLEDAD, como rezan las crónicas, reunió a los caballeros de la ciudad de Badajoz expresándoles su deseo de encargar una imagen de la Virgen. Esta llegó a la ciudad tras muchas vicisitudes pasadas en Barcelona y en Madrid, lo que explicaría la conexión con la conocida Virgen de la Paloma madrileña, pintura aparecida en el portal de una casa de la calle de la que recibe el nombre de su advocación. La imagen de la que era devoto el duque napolitano, fue depositada en el convento pacense de san Onofre, hasta la terminación de su ermita en el Campo de san Francisco, cerca del palacio del referido noble.

 

 

La Cofradía Penitencial de la SANTA VERA CRUZ de Carrión de los Condes -Palencia-, está documentada en el siglo XV, y la talla de su imagen es de autor anónimo mexicano, de tamaño mayor al natural, hecha de cañas, hojas de orquídeas maíz y papel, realizada antes de 1562. Forma parte del grupo de los "Cristo Tarascos" o de caña, así llamados por el poco peso de sus materiales, escaso coste y fácil factura. Es especialmente querido y venerado por los carrionenses, y sacado en procesión en épocas de sequías o de plagas. Refiere la tradición que en una de langostas, estas se extinguieron, cuando el mismo Cristo sudó sangre. De entre las mujeres cofrades destaca la venerable Francisca del Valle, considerada como "la santa de Carrión". Los portadores de la imagen visten capa castellana y sombrero negro de filtro.

 

La imagen de MARÍA SANTÍSIMA DEL CONSUELO en su desfile procesional por las calles de Ciudad Real, viste saya de de terciopelo azul "Francia", bordada en oro, y tocado sobre manto en malla, también bordada en oro. En la pechera lleva prendido un broche con su nombre en plata dorada y la medalla de la Corporación Municipal impuesta por la alcaldesa con motivo del XXV aniversario fundacional de la Hermandad. El "paso", decorado con claveles y rosas blancas, cuenta con siete "trabajadoras" y es porteado por trece hermanos costaleros. Los lugares recomendados para presenciar el desfile procesional, son la Puerta de la Umbría, el camarín de la Virgen del Prado, el pasaje de la Merced y la plaza de Santiago. La Hermandad posee una Asociación Cultural inscrita en el registro de Asociaciones Culturales de Castilla La Mancha y su Junta de Gobierno sigue un "itinerario de fe para Hermandades y Cofradías", los últimos viernes de cada mes, en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva".

 

 

La Venerable Hermandad de NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO DEL PUENTE está integrada por 2,500 hermanos y hermanas, y es sin duda, una de las más populares en todos los sentidos, de Cuenca, como popular es el barrio, fronterizo y roqueño, de san Antón, en cuya parroquia de la Virgen de la Luz -Patrona de la ciudad- mora desde hace dos siglos. Tal y como reza e informa uno de sus devotos, "ver andar a Jesús del Puente, a pié de calle, con la cruz a cuestas, obliga a clamar silencio, por lo que esta es la música procesional preferida. Algunos de sus banceros gustamos recordar máximas emociones cuando el Jesús se acerca al espectáculo del coro del "Miserere" y el silencio deviene ensordecedor ...Y cuando Mangana, el eterno reloj de la ciudad, esparce sobre el último puente, las doce campanadas de la media noche y, cuando Nuestro Padre vuelve a su casa, es el Júcar quien rompe espumas a sus pies en la añeja cascada verdiplata." La narración es estricta y penitencialmente poética y a los sentimientos les sobran letras, sílabas y palabras. El silencio es pregonero y evangelizador de la Palabra -el Verbo- de Dios

 

La Santísima Virgen es denominada DE LA VICTORIA DE LEPANTO para unos, DE LEPANTO para otros y para los más vecinos del pueblo, LA SEÑORA por antonomasia. El pueblo es Villarejo de Salvanés, que pertenece a la Comunidad Autónoma de Madrid. La piadosa leyenda acentúa el carácter milagroso de la imagen de la Virgen, que en sus principios se invocó como del Rosario, y de la que se refiere que acompañó a don Álvaro de Bazán en la galera en la que participó en la batalla de Lepanto. Donada seguidamente por el papa a don Luis de Requesens, Comendador Mayor de Castilla y posteriormente embajador de España en el Vaticano. En conformidad con ciertos documentos, "la Virgen, desde el puerto de Valencia, llegó a Villarejo de Salvanés, transportada por una carreta de bueyes en dirección a Madrid, es decir, a la Corte. Por ser posesión de la Encomienda, el cortejo hizo noche en Villarejo y, a la mañana siguiente, al ponerse nuevamente en camino los bueyes, sin explicación natural aparente, eran incapaces de mover la carreta. Tal circunstancia el pueblo la entendió como la señal divina por la que la Virgen manifestaba su intención de quedarse allí sin querer avanzar un paso más para que en el mismo se levantara el convento que se le tenía prometido". Hay quienes en su narración milagrera señalan que los bueyes cayeron fulminados y muertos en el mismo momento en el que los responsables del transporte de la Virgen a Madrid, decidieran que prosiguiera la marcha...