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España
Los ponentes, junto al busto de Herrera Oria RD
Carlos Romero: "Fue un verdadero gigante de la historia de España en el siglo XX, un hombre ocupado y preocupado por el bien común"

(Jesús Bastante).- ¿Quién fue Ángel Herrera Oria? ¿Qué significó para la Iglesia del siglo pasado? ¿Qué queda de su legado? ¿Qué podemos rescatar mirando hacia el futuro? Cincuenta años después de su muerte, la figura del periodista-cardenal, uno de los padres de la Doctrina Social de la Iglesia en la España del siglo XX, sigue siendo una gran desconocida, que sería necesario recuperar.

Eso intentan la Fundación Pablo VI y la Asociación Católica de Propagandistas, instituciones fundadas por el malagueño (junto al CEU, el Ya, El Debate, la BAC o la Editorial Católica), que ayer abrieron un año cargado de eventos con una nutrida mesa redonda. Un laico, obispo, cardenal, un católico comprometido. Un periodista, un político, un eclesiástico... un ciudadano.

"Iniciamos un año para conmemorar la figura de Herrera Oria, que incluye seminarios, congresos, exposiciones, libros..." apuntó Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, quien defendió la vigencia de "sus valores, esenciales para la convivencia social". Avezuela dio la palabra a Ginés García Beltrán. El presidente de la Fundación y obispo de Getafe fue el encargado de moderar la mesa redonda en la que participaron el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino; el historiador Fernando García de Cortázar, el presidente de la ACdP, Carlos Romero; o el periodista Antonio Alférez Callejón.

 

"Es el momento de movimientos como el de Herrera Oria", clamó el jesuita Fernando García de Cortázar, aludiendo a la importancia del mensaje del cardenal ante "estos momentos decisivos en la historia de España", con el "golpe de Estado vivido en Cataluña" y "la negación de la existencia de España".

El historiador definió a Herrera Oria como un personaje excepcional en la historia de la Iglesia española. "Estamos en un presente conflictivo, en una era grave del pensamiento europeo y la civilización cristiana", alertó el historiador,

¿Deben los católicos intervenir en la vida pública? "Hasta Herrera Oria, todos los movimientos habían fracasado", recordó García de Cortázar, quien apuntó que "los cristianos, más allá de las convicciones de nuestra fe, debemos defender una sociedad fundada en Roma, el Cristianismo o la Ilustración". "Hoy, nosotros también, con motivo del cincuentenario de Herrera Oria, tenemos que dar este mensaje: la realidad del cristianismo está vigente".

"En este momento, en el que la trivialidad están teniendo tal presencia en la sociedad actual, conviene recordar el mensaje fundacional de la Iglesia, que fue revivido por la figura de Ángel Herrera Oria", culminó el historiador. "Ángel Herrera despierta la conciencia nacional dormida, moviliza una mayoría social inmovilizada".

 

Por su parte, Juan Antonio Martínez Camino, definió a Herrera como "la voz católica más recia, intrépida y mejor timbrada en la España del siglo XX", usando la terminología utilizada por monseñor Antonio Montero, otro maestro de periodistas. El auxiliar de Madrid excusó la ausencia del cardenal Osoro, aquejado de una lumbalgia de la que ya está recuperando.

Camino hizo referencia al proceso de beatificación de Ángel Herrera, en suspenso en Roma desde 2012, explicando "la fama de santo y su doctrina de santidad", pidiendo que "lo veamos reconocido pronto como santo".

"Que se promueva el deseo de santidad de toda la Iglesia es lo que persigue el Papa en su reciente exhortación apostólica. Una figura como la de Don Ángel, es sin duda un gran estímulo para la Iglesia, en esa indisociable misión del apostolado, de la conciencia social, que va necesariamente unida a la santificación de cada bautizado"

La mesa tampoco contó con la presencia, anunciada, del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien sin embargo envió un vídeo en el que definió a Herrera como "un hombre que fue santo en la vida de cada día".

 

 

 

Para Carlos Romero Caramelo, el fundador de la ACdP (junto al jesuita Ángel Ayala), habló de Herrera como "una figura esencial de la España del siglo XX". "Siempre fue un precursor", destacó Romero, quien alabó que, desde los comienzos, ambos estaban convencidos del protagonismo de los laicos. Y una vocación al periodismo.

De ahí surgió la ACdP, y de ahí El Debate o "el famosísimo Ya", y la participación de los católicos en la vida pública, desde poco antes del comienzo de la República. Romero hizo un repaso de la trayectoria de Herrera, y con él la de la España durante la II República, la Guerra Civil y el régimen franquista. "Educación, medios de comunicación y política".

Hoy, "no caben el retraimiento ni el pesimismo", clamó el presidente de la ACdP, quien destacó a Herrera Oria como "un hombre que no dio nada por perdido". "Fue un verdadero gigante de la historia de España en el siglo XX, un hombre ocupado y preocupado por el bien común".

Finalmente, Antonio Alférez Callejón, periodista y alumno de la Escuela de Periodismo de la Iglesia fundada por Herrera Oria, recordó la primera ocasión en que escuchó hablar al cardenal, hablando de "encarnación y compromiso social", algo inusual en la España franquista de la época. "Formar minorías selectas que instauren un orden nuevo" eran un objetivo en don Ángel. Y "ser los mejores era destacar como las mejores personas, ciudadanos inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia", destacó el veterano periodista.

"¿Cuál es el secreto de Herrera?", se preguntó García Beltrán. "Su secreto es la santidad", concluyó el obispo de Getafe, trazando un paralelismo entre 'Gaudete et Exsultate' y la vida de Herrera Oria. "La vida de Herrera Oria es una vida de santidad. Su proceso de canonización está en Roma", subrayó.

"Toda evangelización tiene una dimensión social, el Evangelio y la DSI son para vivir en la calle", recordó, pidiendo "liderazgo evangélico y moral en la vida pública". "Estamos en una sociedad bastante ausente de líderes, y de líderes cristianos", lamentó, criticando que "cuando uno entra en la vida pública deja su catolicismo a un lado".