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España
Ningún obispo ha felicitado públicamente al nuevo presidente del Gobierno Agencias
Es preciso proceder a la denuncia de los cuatro Acuerdos suscritos entre España y la Santa Sede en 1979, que dieron continuidad al Concordato establecido en 1953 entre el Régimen franquista y la Santa Sede

(Jesús Bastante).- Toda una declaración de intenciones. Por primera vez en la historia de nuestra democracia, el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió su cargo en Zarzuela ante la Constitución, sin que en la mesa hubiera crucifijo o Biblia. Una apuesta por el Estado laico, que fue una de las claves para su elección como secretario general del PSOE, hace ahora un año.

También resulta una novedad que, hasta la fecha, ningún obispo haya felicitado públicamente a Sánchez tras su victoria en la moción de censura contra Rajoy. Fuentes episcopales dan por hecho que el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, enviará la tradicional carta de felicitación al secretario general del PSOE. Pero, al menos en público, la actitud del episcopado español ha sido la del silencio. Tiene motivos para ello.

¿Cuáles serán las claves de la relación entre el nuevo Gobierno y la Iglesia? Dos palabras asoman como fundamentales: Estado laico. Esta es la apuesta con la que Sánchez llegó a la Secretaría General tras las primarias. En su documento programático, el hoy presidente del Gobierno apostaba por que "España debe consolidar su condición de Estado laico". El primer paso, el que ha dado este mediodía: apartar los símbolos religiosos de su toma de posesión.

 

Pedro Sánchez promete su cargo

 

La de hoy es una llamada de atención a lo que puede ocurrir en el futuro. Tal y como postulaba el propio Sánchez en las primarias, los símbolos religiosos desaparecerán de las tomas de posesión de cargos públicos o lugares de la soberanía popular.

También, que se asegurará "la neutralidad de todas las instituciones, servicios y servidores públicos respecto a las convicciones ideológicas y religiosas de los ciudadanos".

El otro gran símbolo de las relaciones Iglesia-Estado son los Acuerdos de 1979, que, siguiendo las propuestas del Sánchez candidato, serán derogados. "Es preciso proceder a la denuncia de los cuatro Acuerdos suscritos entre España y la Santa Sede en 1979, que dieron continuidad al Concordato establecido en 1953 entre el Régimen franquista y la Santa Sede", subraya su programa.

Pedro Sánchez también pretende acabar con la presencia de la Religión en el ámbito curricular. "Ninguna religión confesional debe formar parte del currículo y del horario escolar", afirma rotundo. También se cortará el grifo de los presupuestos, apostando por "la autofinanciación de la Iglesia católica".

El 'programa' de Sánchez también sostiene que "la naturaleza laica del Estado se ha de traducir en una potenciación de la educación laica y en valores, que se oriente a lograr que los centros educativos sean escuelas de ciudadanía, reforzando el futuro y el valor de la democracia"

Entre las apuestas del nuevo presidente también están "garantizar los valores, derechos y libertades civiles, adecuando su legislación a las características propias de una sociedad abierta, plural y compleja, en la que se respetan las convicciones y expresiones ideológicas, religiosas, culturales y de género de todos los ciudadanos", sin que ninguna confesión religiosa tenga trato preferencial".