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España
Gil Tamayo, sobre la eutanasia: "Es un corredor de la muerte voluntario" RD
"No puede haber devoluciones en caliente, no se pueden separar los niños de los padres", culminó Gil Tamayo, quien añadió que los CIE "no pueden ser reclusiones de un régimen carcelario. Defendamos a los inmigrantes, que no son delincuentes"

(Jesús Bastante).- Los obispos no se opondrán a la salida de los restos de Francisco Franco y Primo de Rivera del Valle de los Caídos. Así se lo planteó el cardenal Blázquez a Pedro Sánchez durante su primera reunión en Moncloa, y así lo confirmó este mediodía el portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo: "La decisión no nace de la Iglesia ni le corresponde a ella decidir".

"La decisión que origina la presencia o salida de los difuntos, no nace de la Iglesia ni le corresponde a ella decidir en un sentido u otro. Es otro ámbito, el político o el familiar, el que ha de decidir", apuntó el portavoz, quien recordó que el propio Blázquez, tanto en un desayuno reciente como en la misa en el Valle por San Benito ya proclamó que "la cruz es el símbolo de la paz y del perdón, no es una cruz selectiva, ni la de unos contra otros".

Sobre la posible oposición de los benedictinos, Gil Tamayo subrayó que "el papel de la Iglesia es orar, pedir a Dios por el eterno descanso de los difuntos, especialmente de los que allí reposan".

Como ya relató RD, Sánchez adelantó a Blázquez que procederá de inmediato a la exhumación de los restos de Franco y Primo de Rivera del Valle de los Caídos, algo a lo que la Iglesia, en principio, no tiene previsto oponerse. El presidente del Gobierno confirmó al cardenal que la comunidad benedictina se mantendrá en el monumento, y que se respetará la imponente cruz que corona el Valle.

 

Gil Tamayo y Josetxo Vera

 

Sobre la reunión, Gil Tamayo confirmó lo adelantado por RD, señalando que "la Iglesia no es ningún contrincante político", y destacando el clima de "normalidad y diálogo" de las relaciones, más allá de "lenguajes apocalípticos y de profetas de calamidades" con "discursos anticlericales del siglo XIX".

No hablaron Blázquez y Sánchez de la eutanasia o las leyes LGTBI, pero sí quiso hacerlo el portavoz episcopal. Así, Gil Tamayo recalcó en rueda de prensa que la tramitación de la ley de la eutanasia, aprobada por el Parlamento hace dos días, de "un corredor de la muerte voluntario".

"No podemos hacer corredores de la muerte, ya tenemos bastantes, y esperamos que desaparezcan" clamó el portavoz episcopal, quien añadió que "nuestra defensa de la vida debe ser integral, desde su origen a su final, y decir también que no a la pena de muerte".

La eutanasia, añadió, "es un mal moral y un atentado a la dignidad de la persona" que "introduce en el ordenamiento legislativo una puerta en la que habría que poner los signos de 'Peligro de Muerte'". "Hay que cambiar el chip, y pensar más en cómo cuidamos", añadió, reivindicando la importancia de legislar, e invertir, en cuidados paliativos.

 


Los obispos de la Comisión Permanente

 

Respecto a la ideología de género, Gil Tamayo recordó la "oposición absoluta" de la Iglesia, si bien añadió que "son los católicos los que tienen que tomar conciencia. Los obispos no podemos ir detrás de la pancarta".

Finalmente, y cuestionado sobre el drama de la migración, el portavoz de los obispos apuntó que "la movilidad humana es un derecho inalienable", por lo que "hemos de acoger a los inmigrantes, que son predilectos para la Iglesia, como lo son los pobres".

"Esto no es negociable. También está el respeto a las fronteras, pero no con medios que obstaculizan el derecho de la movilidad humana y la búsqueda de mejores derechos para la vida". En este sentido, abogó por dar a la cooperación internacional "un mayor y más largo alcance que la defensa numantina y egoísta de las propias fonteras".

"No puede haber devoluciones en caliente, no se pueden separar los niños de los padres", culminó Gil Tamayo, quien añadió que los CIE "no pueden ser reclusiones de un régimen carcelario. Defendamos a los inmigrantes, que no son delincuentes".