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España
Manifestación pro eutanasia en el Congreso Agencias

(Protestante Digital).- Una maniobra política que no cuenta con el consenso suficiente. Así define la Alianza Evangélica Española la propuesta de ley para regular la eutanasia, presentada hace meses por el PSOE y que el Congreso de los Diputados, a excepción del PP, ha aprobado tramitar.

"El gobierno plantea la ley como la primera iniciativa legislativa, cuando hay otras claramente más urgentes y prioritarias. La ley aborda un tema que requiere un amplio consenso, porque las cuestiones del final de la vida deberían estar por encima de tendencias ideológicas, y evidente que no se da", defiende el vicepresidente del grupo de Participación Pública de la Alianza Evangélica Española, Xesús Manuel Suárez.

Suárez lamenta que se opte por la tramitación de la eutanasia y no intensifiquen los cuidados paliativos. "Supone un fracaso, una triste decisión de renunciar a responder a las necesidades de la persona o el reconocimiento de la incompetencia para hacerlo". En este sentido, añade que "la experiencia de los médicos que tratan este tipo de pacientes demuestra que la cantidad de peticiones de muerte inducida se reduce drásticamente cuando el médico o el entorno del paciente son capaces de ofrecerle adecuados cuidados paliativos y apoyo emocional y espiritual".

La apuesta de la Alianza se concentra en fortalecer el sistema de cuidados paliativos con una mayor dotación de recursos económicos, organizativos y humanos, y una mayor concienciación del entrono del paciente para que se implique en sus necesidad emocionales y espirituales.

"La medicina ha avanzado suficientemente como para que la mayoría de los pacientes sobre los que trata la ley se puedan beneficiar de un alivio adecuado y, en su caso, de la sedación en situación terminal; lo que no ha avanzado es la adjudicación de recursos económicos y personales por parte del gobierno, de forma que cada año 75.000 enfermos susceptibles de este apoyo mueren sin disponer de este tipo de cuidados. Sería útil que actual gobierno, que tiene capacidad de decisión al respecto, siente este objetivo como una prioridad, en vez de vender oportunismo político, que sale barato", dice Suárez. "Priorizar la despenalización de la inducción a la muerte sobre la dotación de recursos para cuidados paliativos no es una política progresista, sino la constatación de un fracaso como gobierno y sociedad", reitera.

La responsabilidad social

Suárez no sólo crítica la decisión política sino que también alude a la responsabilidad social de la situación. "La sociedad está fracasando en el terreno del apoyo al paciente frágil, vulnerable y angustiado, y de esto no tiene la culpa el gobierno", remarca. "La familia está renunciando a ejercer su función en el apoyo humano a sus miembros necesitados de este soporte".

Según el representante de la Alianza Evangélica Española, "el paciente necesita reflexionar y reconocer el valor real de la vida y su último significado", por lo que se refiere a la fe como solución a este escenario. "La mejor alternativa frente a la petición de muerte es la propuesta de la vida plena en Cristo", señala.

Anuncio de enmiendas

Desde la Alianza Evangélica Española ya han anunciado que estudiarán el texto de la propuesta "para proponer enmiendas o mejoras". La entidad ya publicó un comunicado y remitió un informe, juntamente con la Unión Médica Evangélica, al anterior gobierno en el año 2011, en respuesta al anteproyecto de la Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida.

"Sabemos que si el gobierno se ha lanzado a postularla (la propuesta de ley de la eutanasia) es porque ha olido que la sociedad es receptiva a ello", apunta Suárez, que considera que la tramitación llega después de una evolución sobre la cuestión de la eutanasia en el imaginario colectivo que justifica por la pérdida de autoridad de la Iglesia Católica en la referencia moral y porque la iglesia evangélica "ha estado a otras batallas". "Lo que está pasando debe ser un aldabonazo que nos despierte y nos haga ver que una de las más eficaces formas de transformar una sociedad es presentar, proponer y argumentar los valores que conocemos y que son eficaces para construir una sociedad más libre y humanizada", afirma.