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España
Leticia Soberón, durante su intervención en la Semana de Misionología Semana de Misionología
Tenemos que multiplicar los formatos, los lenguajes, porque lo que es bello para nosotros (los adultos) hay gente a quienes no les dice nada (jóvenes y adolescentes)

(Luis Miguel Modino, Burgos).- Centrarnos en el mensaje es algo bueno, pero puede ser que no sea siempre lo mejor. Afirmar que la red es el mensaje, como ha hecho Leticia Soberón, es algo que a algunos les resulta demasiado osado, pero en la medida en que uno escucha sus argumentos vamos descubriendo la necesidad de focalizar no tanto el contenido como en la red para buscar una mejor compresión.

De hecho, como ha afirmado la fundadora de Dontknow.net en su ponencia en la 71 Semana Española de Misionología, que se está celebrando en Burgos de 2 a 5 de julio, "no podemos seguir instalados en nuestra vieja manera de decir las cosas". Hemos de ser conscientes que "tenemos que multiplicar los formatos, los lenguajes, porque lo que es bello para nosotros (los adultos) hay gente a quienes no les dice nada (jóvenes y adolescentes)".

Esta nueva dinámica nace, según la psicóloga y doctora en comunicación, de la necesidad de entender lo que ella llama el "brainframe" (marco mental), que ya no es alfabético, es decir mental, sino digital, interactivo y que genera el nuevo paradigma comunicativo en red, que siempre tiene que tener en cuenta la necesidad de ver el mejor modo de elaborar el mensaje en función del interlocutor.

 

Paricipantes en la Semana de Misionología


Frente a una realidad eclesial que nos muestra que se sigue trabajando en compartimentos estanco, Leticia Soberón insitía en que la Iglesia es una red de redes y que puede aprovechar su propia experiencia de comunión para trabajar en redes, una reflexión que explica algunas decisiones vaticanas que muestran el deseo del Papa Francisco de caminar hacia la sinodalidad cotidiana, dentro de la curia o de los medios de comunicación vaticanos, una afirmación que cobra más importancia en la medida en que sale de la boca de alguien que es consultora del Dicasterio de Comunicación de la Santa Sede.

Es necesario pasar del contenido cristiano al proceso de creación cristiano, que debe estar fundamentado en la colaboración y sinodalidad, en aquello que ella denomina inteligencia colaborativa, pensar juntos, crear rutinas en red. En ese sentido, junto con su equipo de trabajo, Leticia Soberón está creando nuevos instrumentos digitales que permitan estructurar las conversaciones según el interés y no a partir del timeline. De hecho, insiste en que si nos fijamos no tanto en el contenido, como en esos procesos de creación y en los modos de consumo de nuestros mensajes, veremos muchos grados de mejora, pues es necesario que nuestros mensajes estén más orientados a las mentalidades de nuestro tiempo.

Todo lo aportado por Leticia Soberón contrasta con la experiencia de Monseñor Jesús Ruiz Molina, obispo de Bangassou, República Centroafricana, quien en la mesa redonda del martes por la tarde se comunicaba con los participantes de la Semana de Misionología por video conferencia, insistiendo en que los "misioneros, somos gente de la Palabra. Y en nuestro anuncio, esta Palabra entra en conflicto con otras muchas palabras que dominan el mundo", haciendo ver los peligros presentes en los medios, sobre todo el de la manipulación, que crea confusión y conflicto.

Junto con esto, insistía en que hay lugares que no interesan como es Centroáfrica, el país más pobre del mundo, donde se producen situaciones que no aparecen en los grandes medios, como fue que el pasado viernes el Vicario General de Bámbari, la diócesis vecina a la suya, fue asesinado en la catedral, o los 17 ó 18 fieles, entre ellos un sacerdote, asesinados en el último mayo en la Iglesia de los combonianos.

 

Assumpta Serna, Mª Ángeles López y Siskya Valladares

 

La misión se lleva a cabo en diferentes y nuevas plataformas, lo que ha sido compartido en una mesa redonda en la que participaron Siskya Valladares, co-directora de iMisión, María Ángeles López, Directora de la Editorial San Pablo y la actriz Assumpta Serna, de la Fundación First Team.

La conocida monja tweetera insistía en la necesidad de llegar a través de las redes a las personas más alejadas de la Iglesia, partiendo de las preguntas ¿Para qué nuestra presencia en las redes sociales? y ¿A quién nos queremos dirigir con ese mensaje?, a lo que es más fácil responder en la medida en que invirtamos en formación profesional que ayude a humanizar las redes y hacerlas vehículo de lleve los valores del Evangelio.

Es necesario, según la religiosa, "transformar nuestro lenguaje al pensamiento digital", en una sociedad donde cada vez cuenta más la imagen que la palabra. Al mismo tiempo advertía sobre la autoreferencialidad, uno de los pecados constantemente denunciados por el Papa Francisco, que también están presentes en las páginas y perfiles de instituciones católicas, donde la mayoría de los contenidos generados son propios, lo que resta alcance.

Desde el ámbito editorial, la directora de San Pablo, afirmaba que cada vez hay menos público interesado en lo religioso, lo que supone una llamada a "encontrar el modo de canalizar el modo de canalizar el Evangelio para que llegue a la gente", pues "ya no valen las palabras de antes, estamos encerrando en palabras obsoletas para las nuevas generaciones el mejor de los mensajes", insistiendo en que hay que llegar de otras formas, recordando la actualidad de las palabras de Santiago Alberione, "llevar la Palabra de Dios a los hombres de hoy con los medios de hoy".

Puede resultar sorprendente la presencia de una actriz en una semana de misionología, pero Assumpta Serna, alguien que colabora en programas de formación a seminaristas, ha mostrado a los presentes una de las facetas en que se hacen realidad esas nuevas plataformas de misión. Ella reconocía que se hizo actriz para comunicar verdades, insistiendo en que "la palabra escrita nos enseña muchas cosas, pero el cine nos las recuerda siempre". Por eso, "en el cine debemos contar historias bellas y verdaderas, con coherencia, que cambien el mundo y generen paz".