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Ignacio soldado

Protagonista de 'Ignacio de Loyola', que hoy se estrena en 100 salas

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Andreas Muñoz: "La película es tan actual que la gente va a conectar con ella desde el primer minuto"

La película ya se ha proyectado en el Vaticano y se podrá ver también en salas comerciales

José Manuel Vidal, 16 de junio de 2017 a las 08:30
Creo que la conversión es algo que está alcance de cualquier mortal. Mucha gente, en un momento dado de su vida, se arrepiente de cosas que ha hecho en el pasado y se dedica a los demás, comenzando de nuevo
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Andreas Muñoz es Ignacio de Loyola

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Ignacio trasformado

  • Andreas Muñoz es Ignacio de Loyola
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(José M. Vidal).- La película 'Ignacio de Loyola' sobre el fundador de los jesuitas se estrena este viernes en 100 salas de cine de 44 localidades. Se trata de un biopic sobre el fundador de la Compañía de Jesús, al que da vida el actor español Andreas Muñoz. Después de interpretar al santo español, se siente mejor persona y asegura que "la película es actual" y le va a encantar a la gente.

Producida por la Jesuit Communications Foundation Philippines, es el primer largometraje del director filipino Paolo Dy. Rodada en su mayoría en Navarra, la película se centra en la conversión de Íñigo de Loyola de soldado y vividor a seguidor de Jesús.

Andreas lleva desde los nueve años en la profesión. Ha trabajado tanto en cine como en teatro. Empezó con el “Espinazo del diablo” de Guillermo del Toro. Ha participado en bastantes películas tanto en cine español como internacional; en Italia, Argentina, Estados Unidos y Reino Unido. Ahora encarna al fundador de los Jesuitas.

Háblanos un poco de la película.

Se trata de un biopic de la historia real de Íñigo de Loyola. Es un drama histórico que comienza en 1521 en Pamplona y llega a Manresa pasando por Montserrat, acompañando al personaje en un momento clave de su vida.

La película comienza con la derrota de la batalla de Pamplona donde Ignacio, soldado de Navarra, comanda un ejército de 300 hombres contra 12.000 franceses. Resulta malherido y queda postrado en cama durante unos meses. El obligado reposo propicia que lea libros de santos y de la vida de Jesús. Estas lecturas hacen que su vida dé un giro repentino, comience su camino como peregrino, su aprendizaje como ser humano y a dar su vida por los demás.

Hoy en día queda su legado, que es la Compañía de Jesús, de la que nuestro actual papa, Francisco, es el primer jesuita.

¿Qué relación has visto entre Íñigo de Loyola y el papa Francisco? ¿Qué relación se ve en la película?

Francisco es jesuita y su fundador es Ignacio de Loyola. La relación es directa.

¿En qué se nota esta relación? ¿En qué crees tú que más se le nota al papa que es jesuita?

Lo que he aprendido de los jesuitas es que son personas siempre abiertas a escuchar y que, sobretodo, respetan muchísimo al prójimo.

¿Te costó mucho meterte en la piel de Íñigo de Loyola?

Es un personaje complejo. Su psicología lo es. Comenzando porque fue el pequeño de trece hermanos y al nacer, su madre falleció. Ésto, su padre nunca se lo perdonó.

Pertenecía a una familia noble. Sus hermanos eran brillantes como militares y como religiosos lo cual, hizo que él quisiera ser una leyenda como militar y un héroe nacional. Es un personaje muy perfeccionista, vanidoso y un líder nato, características que hacen de él una persona bastante egocéntrica.

El paso de esta personalidad totalmente egocéntrica hasta llegar a su fase de peregrino, despojarse de ropas nobles y dar su vida a los demás, es algo que me parece digno de admirar y que lo divide prácticamente en dos personajes muy distintos, con la complejidad que conlleva a la hora de interpretarlo.

¿Lo que más te llama la atención, entonces, es esa conversión?

Justo. La conversión que experimenta: de noble, mujeriego incluso, a dar su vida por Dios y a los demás. Llegando a mendigar comida para ayudar a los más pobres.

A tu juicio, ¿ese tipo de conversiones, son factibles hoy? A veces, esas caídas del caballo como la de san Pablo, san Agustín o el mismo san Ignacio, nos parecen irrealizables. Fuera del alcance del común de los mortales.

Pienso que es algo que está alcance de cualquier mortal.

Pasar de pecador a santo, imagino que costará mucho, que será un proceso largo.

Sí, es un proceso largo, pero no irrealizable, si estás dispuesto a ello. Lo hemos visto en gente que se arrepiente de cosas que ha hecho en el pasado y se dedica a dar su vida a los demás.

¿Ccuándo te sentiste más a gusto, interpretando al Íñigo pecador o al Íñigo converso, peregrino y santo?

Son dos papeles totalmente diferentes y muy ricos ambos. Como actor, cuánto más color y más matices presenta un personaje, más atrayente me resulta. Por lo tanto, fueron muy diferentes de interpretar pero de una riqueza inmensa.

¿Cuál te costó más?

Físicamente el primero, espiritualmente el segundo.

Físicamente el primero, ¿por qué?

Porque es un soldado, y hay que estar bien entrenado para ello. Tuve que trabajar duro para llegar a ese grado militar.

Tuviste que aprender a manejar las armas, me imagino.

Me he formado en esgrima y sable durante dos años, y sabía montar a caballo, pero es un profesión en la que tienes que practicar día a día. Estuve dos semanas antes entrenando en Canarias con mi buen amigo Gonzalo Hernández, especialista de cine. Fue un trabajo intenso; desde el amanecer hasta la noche con espada y caballo.

Después, para la etapa peregrina, solo tuve que dar la mano a Ignacio de Loyola y dejarme llevar. Porque ya tenía el personaje bien amarrado; había hablado tanto y lo estudié tan a fondo que llegué a interiorizarlo.

En esta segunda etapa de la película, ¿te resultó difícil el momento de oración, el cómo rezar?

Durante el rodaje, cuando tenía un momento libre (porque eran jornadas muy largas), me ponía a rezar para entrar en situación, meterme bien en el papel y hacer una introspección.

¿Puede decirse, entonces, que tú también te has convertido, de alguna manera?

Lo cierto es que me he dado completamente a este personaje.

¿Por qué un biopic desde Filipinas? ¿Cómo surgió todo esto?

Esta pregunta es más para la producción filipina. Pero, lo que yo sé es que los filipinos estaban muy interesados porque allí, la figura de san Ignacio de Loyola es grande. Y, sobretodo, que la Universidad El Ateneo, una de las más prestigiosas, tiene como fundador a Ignacio de Loyola.

La película se había filmado en 1949 en España, con actores españoles también, y estaba rodada en blanco y negro. Ellos se dieron cuenta de que ahí había un hueco con una gran historia. Se atrevieron, escribieron el guión, se pusieron a producir y vinieron a España a rodar.

¿El rodaje se hizo entero en España?

Prácticamente.

¿En qué localizaciones?

En Navarra, Aragón y Guipúzcoa, principalmente. Empezamos en Loyola, en la actual Casa de Loyola, donde rodábamos por la noche porque por el día es un museo. Después, fuimos a Artajona donde rodamos la batalla de Pamplona.

También rodamos en Sos del Rey Católico y en Zugarramurdi en las cuevas, donde se filmó la escena culmen de la película. Y finalmente, fuimos al Monasterio de la Oliva y a Pirineos.

¿Se va proyectar en las salas comerciales?

Sí y además estamos recibiendo numerosas propuestas de salas. Ahora mismo hay entre 80 y 90 cines interesados.

¿Crees que va conectar, que va ser un éxito?

Estoy totalmente convencido, porque es una historia muy actual. La gente va a conectar con ella desde el primer minuto.

¿Crees que representar a san Ignacio te ha hecho un poco mejor, o ya lo eras?

No creo que hay sido mala persona hasta ahora, pero sí es verdad que los personajes siempre te enseñan nuevas cosas. En este caso, sobre todo, a tener más paciencia.

Por último, ¿te gustaría ir a presentarle la película al Papa?

Ya hemos estado en el Vaticano. Hicimos una proyección en la sala de cine que tienen y que, además, es la sala que mandó construir el papa Juan Pablo II. La proyectamos el año pasado, en 2016.

¿Estuvo el Papa en la proyección?

En esa no estuvo, pero sí te puedo decir que es la historia de su fundador. Ahí lo dejo.

¿Te gustaría poder presentársela directamente?

Por supuesto.

Y seguro que lo vais a hacer, ¿verdad?

Claro.



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